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lunes, 29 de diciembre de 2008

TOP 10 + algunas cosas más


Finalmente, acá está mi balance de este 2008 que se encuentra a punto de terminar. Cinematográficamente hablando, fue un gran año. Desde grandes películas que quedaran en la historia (WALL-E o The Dark Knight) hasta gemas del cine nacional que abrirán nuevas puertas a las proximas generaciones de cineastas (Historias extraordinarias), pasando por valiosos exponentes de diversos géneros (en la comedia, Una guerra de película, y en el terror, la española REC).

 

Sin más preámbulos, el Top 10 del 2008:

1. WALL-E, de Andrew Stanton (Estados Unidos). Al igual que todo lo realizado por Pixar, demuestra que el limite parece no existir para los creadores de esta increíble maquina de hacer grandes películas. No exagero si digo que, en la actualidad, Pixar, es hablar de un cine en mayúsculas. Comparable con cualquier exponente de los grandes del cine mundial. A ver si los ignorantes de la Academia le dan una nominación a mejor película de una vez a un film que realmente se lo merece. Hay tantas cosas que hablar de una obra maestra como lo es la película de Andrew Stanton, que se podría hacer un post entero, mucho más extenso que la critica que publique hace unos meses.

 2. Historias Extraordinarias, de Mariano Llinás (Argentina). ¿Que se puede decir de la película más importante del cine argentino en los últimos veinte años? Una invitación a algo completamente nuevo. Si uno se pone a pensar lo que es hacer una película como esta y la manera en que fue realizada, lejos de la industria, es casi imposible caer que esta película se hizo y terminó como una obra maestra del cine nacional. Historias extraordinarias es una carta de amor al cine y la literatura. La aventura atraviesa los tres relatos, lejos de la solemnidad del Nuevo Cine Argentino, durante las extensas cuatro horas que dura la película. Un film insuperable.

3. La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel (Argentina, España, Francia). La tercera película de Lucrecia Martel es la historia de una mujer que luego de atropellar algo en la ruta (podría ser un perro o un niño) es victima de un estado de shock permanente siendo testigo de aspectos de su vida diaria que hasta ese momento no eran registrados. Martel construye una película con una atmosfera densa vista desde los ojos de esta mujer (excelente Maria Onetto) que empieza a descubrir que la verdad no es lo que parece y que esta misma puede ser ignorada y hasta encubierta. Un film sublime en todos los sentidos.

4. Petróleo Sangriento, de Paul Thomas Anderson (Estados Unidos). Ambiciosa y fascinante. El ascenso y posterior caída de Daniel Plainview interpretado por un extraordinario Daniel Day Lewis (ganador en la última entrega de los Oscar) se puede considerar como El ciudadano del siglo XXI por los puntos de contacto que surgen entre los protagonistas de ambos films. Paul Thomas Anderson es uno de los grandes directores actuales y lo demuestra con una puesta en escena donde todos los elementos se unen de manera única. La música, a cargo del guitarrista de Radiohead, es un personaje más: sombría, original y de algún modo, también ambiciosa como el propio protagonista. En resumen, Petróleo sangriento es una obra excepcional, diferente a la mayor parte del cine americano actual.

5. Batman – El caballero de la noche, de Christopher Nolan (Estados Unidos). La ultima incursión en el mundo del hombre murciélago no solo es una gran película de superhéroes (hasta ese término le queda corto) sino un interesante estudio de los manejos de poder en diferentes esferas. Mafiosos, políticos, policías, villanos y un cuestionado protagonista son los principales personajes del film de Nolan. Tramas y subtramas de cruzan durante las dos horas y media de duración (algunas subtramas y personajes, hay que decirlo, están de más). The dark Knight se aproxima más a un film como Fuego contra fuego de Michael Mann que a una película de superheroes. Uno de los puntos más altos del film es sin dudas, Heath Ledger, quien, en su ultima película, realiza una actuación sobresaliente interpretando a un Guasón único e irremplazable.

6. Naturaleza Muerta, de Jia Zhank-ke (China, Hong King). El cine del realizador de The World está cargado de belleza en cada escena. Desde el derrumbamiento de un edificio hasta la iluminación de un puente. Jia Zhang-ke se centra en la desaparición de un pueblo para la construcción de La represa de las tres gargantas, un proyecto tan magnifico como polémico. Los habitantes del lugar debieron reubicarse en otras zonas sin posibilidad de pelear por lo que les corresponde. Otro ejemplo de la extraña política china y el amalgamiento de la sociedad a los factores de poder. Y en el medio dos historias. Ambas sobre de la búsqueda de otra persona.

7. Paranoid Park, de Gus Van Sant (Estados Unidos). Van Sant incursiona otra vez en lo que, según el director de Elephant, es la etapa más conflictiva del ser humano: la adolescencia. Todo esto visto desde los ojos de Alex, un skater que accidentalmente mata a un guardia de seguridad en el parque que le da nombre al film. Nuevamente, los temas clásicos del cine de Van Sant se hacen presente: la ausencia de padres, los conflictos románticos, la culpa, los secretos, etc. Al igual que ocurre en La mujer sin cabeza, el protagonista es impregnado de un estado de shock que le hace ver la realidad desde otra perspectiva. Los problemas con su  novia, la relación con sus amigos y familia, etc. están tratados con el mayor alejamiento posible.

8. REC, de Paco Plaza y Jaume Balagueró (España). No podía faltar esta película. No solo porque es la mejor película de terror del año, sino porque es la primera que me logra asustar de verdad. Si, es efectista. Y a mucha honra. REC logra un excelente uso del fuera de campo, de un atmosfera que crece en densidad a medida que se acerca el final y de un excelente registro técnico que permite que los sustos (que no son pocos) funcionen de manera excepcional. Es obvio que la película va a ser efectista. Si está realizada con el recurso de la cámara en mano, es natural que los directores usen el fuera de campo para asustar. Efectivamente, lo hacen y logran meter mucho, mucho miedo. Los últimos diez minutos cortan el aliento. Dos meses después salió su versión americana, la cual no vi todavía.

9. La Escafandra y la Mariposa, de Julian Schnabel (Francia, Estados Unidos). Los primeros quince minutos de la última película de Schnabel son notables. Desde el punto de vista de los ojos del protagonista vemos el desconcierto de este al encontrarse (sin saber porque) en una sala de hospital, al verse paralizado y al no poder emitir palabra alguna. Una historia excelente relatada lejos del golpe bajo y las manipulaciones, como hacía Alejandro Amenabar en Mar adentro, con grandes actuaciones y una sorprendente fotografía de Janusz Kaminski.

10. Una guerra de película, de Ben Stiller (Estados Unidos). Cierro en el Top 10 con una comedia magnifica. Ben Stiller logra hacer una película muy graciosa y muy inteligente. Un film políticamente incorrecto que reparte palos para todos los encargados del Hollywood actual. Directores, productores, actores, falsos héroes, todas las cabezas caen en la ultima incursión de Stiller detrás de cámara (su anterior película había sido Zoolander). Stiller cierra Tropic Thunder sentenciando que el cine actual carece de amor, solo se busca el dinero y los premios. Al final son los dueños de Hollywood quienes terminan festejando mientras bailan.

 

Mención de honor:

La nube errante, de Tsai Ming Liang.

Sin lugar para los debiles, de Joel y Ethan Coen.

Iron Man, de Jon Favreau.

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, de Steven Spielberg.

El gran golpe, de Roger Donaldson.

Promesas del este, de David Cronenberg.


Las decepciones:

Superagente 86, de Peter Seagal.

El sueño de Cassandra, de Woody Allen.

Hancock, de Peter Berg.

Viaje a Darjeeling, de Wes Anderson.

 

La peor película del año:

Quémese después de leerse, de Joel y Ethan Coen. Un “cine” que solo demuestra el desprecio que sienten los hermanitos ganadores del Oscar por sus propias creaciones en una historia nula. ¡Que chantas!

 

Así cierro este 2008, puteando a los Coen por su última película (si, me gustó Sin lugar para los débiles).

 

Feliz año a todos!!!!

Nos vemos en el 2009!!

lunes, 15 de diciembre de 2008

Quantum of Solace


Luego de veinte películas sobre el agente James Bond, Casino Royale propuso cortar con los elementos básicos y algo agotados de la saga para transformar al nuevo agente en un ser completamente distinto. El glamour de Bond pasaba a un segundo plano. La acción era más frenética, violenta, comparable con el estilo de Jason Bourne. La frescura del film permitió un gran éxito de público y el apoyo de la crítica. Daniel Craig fue aceptado luego de las dudas sobre si podría realmente ser James Bond. Con Quamtun of solace, Marc Foster (Monster’s Ball, Descubriendo el país de nunca jamás, Cometas en el cielo) se pone detrás de cámara para la segunda parte de la (nueva) saga del agente británico.

Quantum… empieza un rato después de la finalización de la primera aventura del agente 007. Y el film no tarde en exhibir sus primeras escenas de acción. Desde una apasionada persecución en auto hasta una coreografía en la cual Bond y un villano cuelgan desde una roldana. Pero más allá de las escenas de acción, lo que más llama la atención en Quantum… es el muy logrado guión que componen nuevamente Paul Haggis (escritor de Millon Dollar Baby y la esperada Terminator Salvation), Neal Purvis y Robert Wade. En Casino Royale se notaba un esfuerzo por cambiar algunos aspectos clásicos del agente 007 apegándose a un guión más realista. Quantum presenta un guión con un trasfondo político muy certero.

Mientras que una gran parte del film se concentra en los sentimientos de Bond luego de la supuesta traición de Vesper, la única mujer que amó, el otro costado de la película tiene como protagonista a un muy interesante villano (Mathieu Amalric, de La escafandra y la mariposa) que tiene como objetivo controlar el agua de las zonas bolivianas apoyando un golpe de estado en ese país. Algo muy similar a lo que ocurre actualmente en el mundo.

Volviendo al film, Quantum of solace logra puntos muy altos, superando por momentos a la anterior película de la saga. Su villano y algunos momentos en que el guión funciona muy bien, son algunas de las pruebas de que Paul Haggis y compañía son realmente eficaces (lastima que Haggis es el responsable de Crash, cine berreta si los hay) a la hora de componer personajes y situaciones. Sin embargo, en algunas escenas de acción, el director Marc Foster comete el error de hacer planos cerrados confundiendo al espectador que siente que no está viendo nada más que dos personas peleando desde un punto de observación muy complicado. En un momento sucede algo extrañísimo: una persecución entre Bond y un villano en la que Foster decide incluir una carrera de caballos logrando un montaje paralelo entre ambas acciones. Si tuviese algo que ver una cosa con la otra, sería un efecto interesante. Pero nada de nada. No se si Marc Foster era el indicado para rodar esta película. Particularmente pienso que Paul Verhoeven podría hasta hacer una lección de cine con un film de James Bond.

Uno de los elementos más importantes en las películas del agente británico, fueron son y serán las mujeres que acompañan a Bond en cada una de sus aventuras. En este caso, la ucraniana que interpreta a una boliviana Olga Kurylenko y la inglesa Gemma Arterton, son las elegidas para cumplir el rol requerido. El trabajo de ambas es digno aunque es seguro que ninguna de las dos va a quedar impregnada en la historia de la saga de James Bond (Igual son preciosas).

Más allá de estas circunstancias que hacen al film un espectáculo menor que Casino Royale (si, las comparaciones son odiosas pero inevitables), Quantum…, o mejor dicho la “nueva” saga de 007 contiene elementos irresistibles e inoxidables. Un excelente héroe, un villano a la medida, chicas muy lindas, eficaces escenas de acción y el placer de brindar un gran entretenimiento. Quantum of solace lo demuestra y sale airosa.



QUANTUM OF SOLACE (Estados Unidos, 2008)
Dirección: Marc Foster.
Interpretes: Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Gemma Arterton, Giancarlo Gianinni, Judi Dench, Jeffrey Wright, Jesper Christensen.
Guión: Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade.
Producción: Barbara Broccoli y Michael G. Wilson.
Fotografía: Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Cheese y Richard Pearson.
Música: David Arnold.
Calificación: 8




miércoles, 10 de diciembre de 2008

TOP 5 - BAFICI 2008


Acá les va lo que, para mi, son las cinco mejores películas que vi en el último Festival de Cine Independiente. No hay grandes sorpresas en la lista confeccionada. Las cinco películas me resultaron simplemente excelentes y espero que en un futuro cercano se estrene alguno de los films que componen la lista.



TOP 5 del BAFICI 2008:

1) Stellet Licht, de Carlos Reygadas (Mexico)
2) En la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín (España)
3) My Winnipeg, de Guy Maddin (Canadá)
4) Funny Games U.S., de Michael Haneke (Estados Unidos)
5) I’m not there, de Todd Haynes (Estados Unidos)














sábado, 6 de diciembre de 2008

Tropic Thunder


Ya no es sorpresa que Ben Stiller esté detrás de cámaras dirigiendo un film sobre el mundo del espectáculo. En sus dos anteriores películas, El insoportable y Zoolander, retrataba el papel del entretenimiento. En Tropic Thunder, la sátira es tan excesiva como maravillosa. A pesar de no tener una carrera muy extensa como realizador, se nota que el actor de La familia de mi novia conoce el mundo del espectáculo a la perfección. Pero lo más significativo es que detrás de la supuesta ambición que nos ofrece en su último film, Stiller logra realizar una muy interesante película sobre el cine mismo y el papel del séptimo arte dentro y fuera de la industria americana.

Y lo hace con honestidad brutal, disparando dardos contra todos los sectores relacionados con el mundo del cine. Desde el público, hasta los Oscar. En Tropic Thunder desfilan todos los personajes que componen este complejo universo: buenos y malos actores, productores ambiciosos y despiadados, directores ineficaces, falsos patriotas, etc. Stiller no deja títere con cabeza en su último film. Y lo bien que hace ya que desnuda toda la hipocresía del ambiente cinematográfico exhibiéndolo tal cual es. No por eso, el director de Zoolander comienza su película con falsos trailers que retratan el estado del cine actual (americano): películas de acción reiterativas, horribles comedias (un palo terrible para Eddie Murphy), y dramas solemnes ganadoras de premios internacionales (si, como Secreto en la montaña). Pero Stiller no se ríe de esos films, sino mostrar cual es su mirada sobre el mundo cinematográfico de su país y la reiteración sobre las mismas películas. Stiller apuesta por algo fresco diferenciándose de tantas remakes y secuelas que inundan la cartelera mundial.

Esta historia acerca del rodaje de una película en medio de Vietman que termina con sus protagonistas luchando contra un grupo de traficantes en la selva, contiene todos los elementos necesarios para que en la superficie funcione como una gran comedia: actuaciones excelentes, un buen manejo de los tiempos y muy buenos chistes. Es cierto que para disfrutar de Tropic Thunder se debe manejar el ambiente hollywoodense y estar al tanto de algunos aspectos de la industria. Si el espectador no maneja esos códigos lo más probable es que el placer de ver esta comedia sea menor. Sin embargo Stiller, y esto es lo más interesante de la película, parece no realizar su último proyecto para el espectador, sino para el cine mismo. Lo mismo que ocurre con El gran golpe de Roger Donaldson se aplica a Tropic Thunder. No solo es un entretenimiento y una gran sátira cuasi política, sino una suerte de carta de amor de Stiller al cine. No importan los premios ni cuanto se recaude parece decir el realizador de El insoportable. Lo realmente importante es el cine.

El resto es simplemente comedia muy bien realizada. Al igual que ocurría en Zoolander, Stiller apuesta por el absurdo en momentos pero se percibe algo detrás de cada uno de esos segmentos de locura que tiene el film (que son muchos). En resumen, Tropic Thunder es una excelente sátira sobre el estado actual del cine con pasajes que recuerdan la ambición de Coppola y su Apocalipsis now, y por momentos a algunas películas de Robert Altman (como Las reglas del juego). Más allá de su discutible “exceso de caos”, el film de Stiller se establece en definitiva, como una refrescante comedia políticamente incorrecta y con mucha inteligencia.




UNA GUERRA DE PELÍCULA (Estados Unidos, 2008)
Dirección: Ben Stiller.
Interpretes: Ben Stiller, Robert Downey Jr, Jack Black, Nick Nolte, Tom Cruise, Matthew McConaughey, Steve Coogan, Jay Baruchel y Brandon T. Jackson.
Guión: Ben Stiller, Justin Theroux y Etan Cohen.
Producción: Ben Stiller, Eric McLeod, Stuart Conrfeld.
Fotografía: John Toll.
Música: Theodore Shapiro.
Calificación: 8



lunes, 13 de octubre de 2008

Historias Extraordinarias

"Bueno, es así. Un hombre, llamémoslo X, llega en medio de la noche a una ciudad cualquiera de la provincia. De X no sabemos prácticamente nada (...) No es periodista ni es detective, no es escritor, no es fotógrafo, no es científico. No es nada que pueda suscitar de antemano emoción o interés. Pensemos más bien en un técnico, un inspector municipal o un agrimensor. Algo así".


Luego de su exitoso estreno en la ultima edición del BAFICI, Historias extraordinarias llega finalmente a los cines porteños. En realidad, a solo dos salas: en el Malba y el recientemente remodelado Cine 25 de mayo. Pero la experiencia de ver un film como el que realizó Mariano Llinás es accesible en estos días. Se trata de una experiencia que desafía a los espectadores menos acostumbrados con el tipo de cine más arriesgado, más experimental ya que Historias extraordinarias hace honor a su titulo y recrea en la duración de cuatro horas (junto con dos intervalos) tres enormes relatos que comprenden diferentes tópicos y situaciones.

Todas las historias que componen el revolucionario film de Llinás están marcadas por diferentes voces en off omnipresentes que acompañan al espectador haciendo testigo de lo que vemos y dotándonos de la información necesaria para seguir todas las complejas fabulas de la película. La voz en off, un recurso mal utilizado en el cine actual, se impone en Historias extraordinarias como una interesante arma con la cual Llinás expresa todo lo que sucede en la historia. A veces adelantándose a los hechos, y otras veces explicando lo que realmente sucede tras un acontecimiento algo dudoso. La combinación de imágenes que retratan lo sucedido en cada escena y la voz en off que remarca todos los detalles de cada una de ellas, se establece como solo una de las innumerables innovaciones que realiza Llinás con su film.

Las tres historias, divididas en dieciocho capítulos, nacen desde la cotidianeidad para terminar capaz de la misma manera. Pero al igual que un buen viaje, no es el final alcanzado lo que realmente importa o se debe analizar. El trayecto, que combina hombres misteriosos, distinta clase de mujeres, asesinatos, libros, códigos, monolitos y hasta animales salvajes, es lo que realmente hace a Historias extraordinarias, una película diferente a otras. Pero lejos de la grandilocuencia o la solemnidad que podría haber sido filtrada con el material, Llinás propone la aventura como el principal recurso a la hora de relatar. Con el espíritu de un verdadero fanático de Borges, Poe, Stevenson y LeCarré por el lado de la literatura, y a Hitchcock esencialmente en su aspecto cinematográfico, Llinás logra crear un universo muy personal en sus primeras dos horas de películas. Dos horas con momentos que son sencillamente excelentes. La composición de cada una de las historias, el interés que se construye en cada una de ellas y el amalgamiento entre todas da lugar a un enorme entusiasmo sobre como va a seguir cada una de esos grandes relatos.

Pero más que nada, Historias extraordinarias es un film que abarca desde lo más pequeño hasta lo más grande. Desde una simple apuesta que se transforma en un extraño viaje sobre el río Salado en busca de un conjunto de monolitos, o incluso un sencillo y aburrido trabajo que termina en, (¿por qué no?), Africa, o una caminata de la que derivan asesinatos y complots. La imaginación de Mariano Llinás le premite crear infinitas soluciones a estas grandes historias. Historias extraordinarias que nacen desde el puro entretenimiento, como un buen libro de Stevenson o una película de Hitchcock. “Para mensajes está el correo” decía el director de Vertigo. Y eso se aplicaba en cada una de sus películas. Al igual que Hitchcock, Llinás crea un film con el hecho de entretener con historias poco vistas en el cine nacional. Si la cinematografía argentina de esta década se vuelca más al drama, el director de Balnearios rompe con ese común denominador.

Y este quiebre es un golpe directo al corazón. O mejor dicho, a todos los sentidos. Ser testigo de un trabajo tan maravilloso no hace otra cosa que producir alegría por lo que uno está viviendo. Y ahí termina el primer intervalo. Y uno se ríe. Como una montaña rusa que no se detiene, Historias extraordinarias sigue y sigue. Son cuatro horas, que aunque se sienten en una parte de la mitad del film (con la historia de una joven que se debate su amor con dos hombres, uno mayor y otro más chico, que en mi caso produjo solo rechazo), no pueden ser tenidas en cuenta más que como un acontecimiento único en el cine. Son historias extraordinarias. Y son la prueba de que cine y literatura pueden ir siempre de la mano.

Sobre el final del film, cuando se escucha la canción Sloop John B. de Beach Boys de su mítico álbum Pet Sounds, la sensación de quedarse sentado meditando sobre el film es incontrolable. Ha terminado una experiencia única para cada uno, quienes debatiremos el film solos o entre muchas personas. Llinás y sus personajes van a seguir su camino. Siempre en la ruta.



HISTORIAS EXTRAORDINARIAS (Argentina, 2008)
Dirección: Mariano Llinás.
Interpretes: Walter Jakob, Agustín Mendilaharzu, Mariano Llinás, Klaus Dietze, Horacio Marassi, Eduardo Iaccono, Mariana Chaud y Lola Arias.
Guión: Mariano Llinás.
Producción: Laura Citarella.
Fotografía: Agustín Mendilaharzu.
Montaje: Alejo Moguillansky y Agustín Rolandelli.
Música: Gabriel Chwojnik.


miércoles, 10 de septiembre de 2008

La mujer sin cabeza



Vero maneja con su auto por las rutas salteñas. De repente, siente un fuerte golpe y cae en la cuenta de que ha atropellado algo. Luego de estar paralizada por unos segundos, retoma la marcha lentamente. El espejo retrovisor indica que ha chocado contra un perro. Sea lo que fuera, Vero permanece en estado de shock. Busca una respuesta a su estado pero no la encuentra. Su perspectiva hacia su propio mundo se altera luego del accidente. La sociedad (incluida su propia familia) se vuelve extraña. Ya no confía en nadie. Todo parecería indicar que atropelló un perro logrando que su existencia se estabilice. Sin embargo, días más tarde, un cuerpo encontrado cerca del lugar del accidente abre nuevas sospechas entre ella y su entorno.

La última película de Lucrecia Martel, La mujer sin cabeza, fue noticia hace unos meses por ser abucheada en el Festival de Cannes, en donde fue presentada en su selección oficial. Esa noticia fue negada por algunos medios testigos del momento explicando que fue un pequeño grupo de críticos que se manifestó en contra del film. Fueron esos mismos críticos quienes publicaron que simplemente no la habían entendido. Es un caso extraño, ya que La mujer sin cabeza se entiende perfectamente. Claro está que no es un film que ofrece respuestas fáciles y accesibles al público “común”, pero dentro de las numerosas capas que contiene se pueden apreciar los temas que pretende exhibir Martel en su relato acerca de Vero (extraordinaria Maria Onetto), la perturbada protagonista de su película.

Los espectadores al ver La mujer sin cabeza van a tomar dos caminos distintos. Algunos van a encontrar a la verdadera esencia del cine de Martel y otros verán el film como una cadena de situaciones que no aporta nada al resultado final. La película esconde en cada escena un secreto, una identidad propia que hace que el relato se constituya de todas estas haciendo que cada vez que avance, se vuelve más atrapante. Por momentos funciona como un excelente thriller psicológico, especialmente en su segunda mitad, y por otros como un estudio sutil pero demoledor acerca del papel de la sociedad frente a un trágico hecho. Muchos analizaron el film (incluso la misma directora habló sobre el tema) relacionándolo con el rol de la sociedad en la última dictadura militar. Martel denuncia que los hechos ya conocidos por todos que se vivieron en la dictadura del año 76 fueron tapados en un acordado manto de negación por parte del grueso de la sociedad. Justamente es la negación uno de los temas principales de La mujer sin cabeza. Negación que va desde la protagonista hasta del resto de su entorno. Martel utiliza un perro o un niño pero en realidad no importa a quien o a que golpeó Vero. Lo que importa es lo que hay adentro de ese accidente, el cambio que se produce luego de un choque psicológico como el que tiene lugar en la película.

El círculo personal de Vero y el espectador se conectan luego del estado de shock y lo que vemos es la nueva visión de la protagonista, tal cual es, como si los otros personajes estuviesen al desnudo. La lucha de clases es uno de los temas que Martel examina en los distintos personajes. En el caso de Vero, ella ya no pertenece a ninguna luego de su repentino cambio. No pertenece casi a nada. Como si fuese un zombie, ella se desplaza en medio de esa sociedad viéndola como realmente es.

Pocas (realmente muy pocas) películas argentinas contienen el equipo técnico que utiliza Martel en La mujer sin cabeza. Todos sus rubros son sobresalientes como pocas veces se ve en el cine nacional. Los sonidos y los ruidos, elementos importantísimos en la película, están resaltados logrando que no solo La mujer sin cabeza sea una experiencia visual sorprendente sino que resulte gratificante para todos los sentidos. Eleva todo esto hacia un nuevo nivel en el cual ya no se hace hincapié a la narrativa, sino a la existencia de una realidad paralela y ahí es donde la cámara de Lucrecia Martel está posicionada para exhibir la realidad que ella pretende que el espectador perciba.

Decir que Lucrecia Martel es la directora más interesante del cine nacional ya tiene que ser considerado un lugar común. La mujer sin cabeza es la obra que permite demostrar que la realizadora salteña está en otro nivel que el resto de los cineastas argentinos. Su próxima película será la adaptación de El eternauta y ya es uno de los proyectos más esperados desde que se conoció la noticia.



LA MUJER SIN CABEZA (Argentina, Francia, Italia, España, 2008)
Dirección: Lucrecia Martel.
Interpretes: María Onetto, Claudia Cantero, César Bordón, Inés Efron, Daniel Genoud, María Vaner.
Guión: Lucrecia Martel.
Producción: Pedro Almodóvar, Agustín Almodóvar, Esther García, Verónica Cura, Enrique Piñeyro, Lucrecia Martel, Marianne Slot, Vieri Razzini, Cesare Petrillo, Tilde Corsi.
Fotografía: Bárbara Alvarez.
Montaje: Miguel Schverdfinger.
Calificación: 9




sábado, 23 de agosto de 2008

Cassandra's Dream


Luego de varios films decepcionantes para la critica y el publico a principios de esta década, Woody Allen presentó en publico Match point, capaz su mejor película en mucho tiempo. Esta película significaba un cambio en la filmografía del realizador de Annie Hall: las locaciones habituales (Manhattan en especial) eran reemplazas por las misteriosas calles de Londres, la banda sonora que comúnmente adornaba el jazz en sus anteriores trabajos era suplantado por la música clásica (en especial la opera) y los temas a tratar se vinculaban con la tragedia griega y con el azar dejando de lado el humor habitual del realizador neoyorkino. La anteúltima película de Allen (su último proyecto Vicky Cristina Barcelona está por estrenarse próximamente en Argentina) El sueño de Cassandra tiene algunos puntos de contacto con la exitosa Match point pero con resultados diferentes.

El sueño de Cassandra es el triste relato de Ian (Ewan McGregor) y Terry (Colin Farrell), dos pateticos hermanos con muchos problemas económicos. Por un lado Terry es adicto al juego y espera siempre el golpe de suerte para revertir su vida mientras que Ian intenta cerrar negocios poco lucrativos. Ian conoce a una actriz y planea una vida alejada de todos sus problemas pero el dinero está ausente; por otra parte Terry enfrenta una enorme deuda debido a una nefasta mano en una partida de poker. En ese momento aparece el tío Howard, un exitoso miembro de la familia, quien decide aliviar los problemas económicos de los sobrinos pero con un precio a pagar. El tío favorito de la familia tiene un secreto que debe ser enterrado para siempre. Ian y Terry serán, a pesar suyo, quienes cumplirán con el pedido de Howard.

El último film del veterano Sidney Lumet, Antes que el diablo sepa que estás muerto, tiene algunos puntos de contacto con el trabajo de Woody Allen. Las dos historias implican una relación problemática entre hermanos y una visión pesimista sobre el estado de la familia. Mientras que en la película del director de Tarde de perros las relaciones se extendían hacia todos los integrantes de la familia y además planteaba interesantes conflictos amorosos, el film de Allen parece no desarrollar por completo las conexiones que en el trabajo de Lumet sobresalían. El sueño de Cassandra pretende desarrollar una historia pero apresurándose al presentar personajes y situaciones. Para tener una idea y para quien no vio Antes que el diablo…, el film es la recreación del robo por parte de dos hermanos a la tienda de sus padres desde todos los puntos de vista posibles. Lumet aprovecha cada una de estas visiones para construir a los personajes. El realizador de Manhattan expone personajes sin peso, en especial los secundarios quienes desfilan en el film durante poco tiempo y sin ninguna importancia en el relato. Abundan también obviedades y líneas de diálogos básicas para un talentoso escritor como Woody Allen. Se diría que El sueño de Cassandra es una versión (muy) menor de Match point.

Es extraño que un director que se especializa en la creación de personajes femeninos haga agua al presentar a las novias de ambos hermanos. Se pueden decir que el realizador de La rosa púrpura del Cairo a veces repite historias y se copia a si mismo en algunas películas, pero siempre fue elogiado por la manera de retratar el universo femenino (Interiores o Hannah y sus hermanas son ejemplos de ello). Sin embargo, en El sueño de Cassandra Allen presenta dos hermosas mujeres que no tiene el más mínimo peso en la pantalla. Ni la belleza de Hayley Atwell, ni la frescura que impone Sally Hawkins (a quien se la podrá ver en Happy go lucky, la ultima película de Mike Leigh) pueden evitar que el film se sienta finalmente vacío una vez que termina.

En su segunda mitad, el film crece a medida que los protagonistas van interiorizándose en una trama ya vista pero siempre eficaz. El manejo de la tensión que impone el realizador en algunas escenas logran que la película se imponga un poco sobre los abundantes errores que comete. De todas maneras, como ya apunté anteriormente, El sueño de Cassandra es uno de los trabajos más vacíos de Allen (sensación que producían también La maldición del escorpión de Jade y La mirada de los otros) que termina siendo olvidado al poco tiempo que los créditos aparecen en la pantalla. Habrá que esperar Vicky Cristina Barcelona, que está siendo vista hasta ahora con buenos ojos por parte de la crítica.



EL SUEÑO DE CASSANDRA (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, 2007)
Dirección: Woody Allen.
Interpretes: Ewan McGregor, Colin Farrell, Hayley Atwell, Sally Hawkins, Tom Wilkinson.
Guión: Woody Allen.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum, Gareth Wiley.
Fotografía: VilmosZsigmond.
Montaje: Alisa Lepselter.
Música: Philip Glass.
Calificación: 5



sábado, 2 de agosto de 2008

The Dark Knight


A la hora de hablar de la última película del héroe de Ciudad Gótica, no puede dejarse de lado varios aspectos que surgieron luego de la finalización del rodaje como tampoco la comparación que surge entre esta nueva película de Batman y el film dirigido a finales de los años 80 por el gran Tim Burton. El nexo entre las dos versiones viene del lado de un personaje clasico en el universo del héroe enmascarado y no es nada más y ni nada menos que su mayor enemigo (y por ende su opuesto o complemento si se quiere). El guasón, el mejor villano perteneciente al mundo de Batman, fue interpretado por Jack Nicholson en la película de Burton y ahora por el fallecido Heath Ledger. Pero las diferencias surgen casi de inmediato al ver este nuevo y mucho más aterrador villano, y lo más interesante es que estás incompatibilidades permiten crear a su vez dos análisis sobre el poder de este personaje sobre la historia misma. Vamos de a poco.

El caballero de la noche, dirigida por el talentoso Christopher Nolan (Memento, Noches Blancas), es el primer film basado en un comic que contiene géneros y temas poco recurrentes en este tipo de películas. Esta última adaptación es un complejo relato acerca del bien y el mal en todas sus formas, es un estudio sobre los diferentes factores de poder, un relato sobre el rol del héroe en el mundo actual y la respuesta de la sociedad frente a este personaje. En este film, Batman tiene que enfrentarse con el Guasón, capaz el reflejo más aproximado de su propio ser. “Yo no te quiero matar. ¿Qué haría sin vos?” le dice el villano en un momento a su opuesto. Y de esta frase surge la interpretación que se podía observar en el comic La broma asesina, que establece que Batman es como el Guasón, salvo que en dos estados diferentes y con otros objetivos. El Guasón solo pretende eliminar, destruir Ciudad Gótica. Como diría Alfred, “algunos hombres solo quieren ver las cosas arder”. Este villano se plantea eso.

Mencioné anteriormente que el poder del villano sobre la historia transforma al mismo relato. En Batman inicia se podría apreciar un film más oscuro, que va hacia las entrañas de su protagonista y que por supuesto, es un viaje muy turbio. Si en el primer film de Nolan, Batman era el personaje analizado, acá se le suma su rival. El Guasón, un ser completamente irracional, enloquecido, espeluznante, es analizado justamente por lo que es, un villano que pretende destruir todo. Su apetito por la destrucción es simplemente la mejor delineación que se le habría podido hacer. Mientras que el Guasón de Nicholson resultaba payasesco, la interpretación de Ledger lo coloca como un villano sádico, con mucho humor negro y absolutamente hipnotizador. Pocas veces he visto en el cine, si no es la única vez, que el espectador sea atraído por un personaje de esta magnitud. Tampoco he visto que la pantalla se ilumine cada vez que aparece este personaje. Eso es sencillamente magistral. Y todo el crédito se lo lleva Heath Ledger, en la mejor actuación de su corta carrera. Si el Guasón de Nicholson le daba al film un toque de comedia más absurda y lo transformaba en un entretenimiento basado exclusivamente en el comic, en El caballero de la noche el personaje de Ledger oscurece el universo de Batman cada vez más, sumándole los diversos factores que hacen a la estructura política y social de Ciudad Gótica.

No solo estos dos personajes hacen a El caballero de la noche. En todo el film desfilan diversos personajes, algunos más tiempo que otros pero todos igual de interesantes. En este caso, aparecen nuevamente personajes como Rachel Dawnes (Maggie Gyllenhaal en reemplazo de Katie Holmes), Lucius Fox (Morgan Freeman), Alfred (el gran Michael Caine) y uno de los personajes más ricos de la película y el universo de Batman, el comisionado Gordon (interpretado magistralmente por Gary Oldman) el cual tiene mucho mayor participación en este film. A todos estos se le suma Harvey Dent, el fiscal de distrito, que pretende limpiar la corrupción de las calles de Ciudad Gótica (claramente inspirada en Chicago) y que además es la pareja de Rachel, el gran amor de Bruce Wayne.

Es interesante notar que Nolan produjo un film que funciona de muchas maneras, no solo como una adaptación al comic del hombre murciélago. Con muchos puntos de contacto con títulos como Fuego contra fuego (su principal inspiración) y con temas recurrentes del genero policial (incluyendo mafiosos, policías corruptos) y todavía más allá mezclando el triangulo romántico de Bruce Wayne, Rachel Dawnes y Harvey Dent y por último la comedia negra proporcionada por ese destructor irresistible que es el Guasón de Heath Ledger. El caballero de la noche es un crisol de géneros y situaciones inusuales en un film basado en una novela grafica como lo es Batman. En ese sentido, es una película única. La primera que se anima a dar un paso más allá que la simple adaptación.

Capaz el film contiene diez o quince minutos de más y algunos personajes estan impuestos para que todos tengan una participación especial en el relato saturando la pantalla de tantos personajes. Sin embargo, viendo el resultado final, es casi de poca importancia estos hechos. Recurriendo a temas universales pero que nunca son “importantes” que pretenden dar una lección sobre el estado de la sociedad frente a sus héroes y con escenas que son realmente excelentes (el robo del banco, la triple persecución, la interrumpida fiesta de Wayne por parte del Guasón) y con un elenco brillante que se completamente de manera perfecta, El caballero de la noche debe ser tenida en cuenta como una de las mejores películas del año. Atrapante, arrolladora, hipnótica… toldo esto gracias a la maestría de Nolan en el guión y dirección. Pero si hay una imagen que nos queda en la mente es la de ese terrorífico Guasón que compuso Ledger antes de dejar este mundo y que ya es el mejor villano alguna vez compuesto.



BATMAN - EL CABALLERO DE LA NOCHE (Estados Unidos, 2008)
Dirección: Christopher Nolan.
Interpretes: Christian Bale, Heath Ledger, Gary Oldman, Aaron Eackhart, Maggie Gyllenhaal, Micahel Caine, Morgan Freeman, Eric Roberts, Nestor Carbonell.
Guión: Christopher Nolan y Jonathan Nolan.
Producción: Christopher Nolan, Charles Roven, Emma Thnomas.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Música: James Newton Howard y Hans Zimmer.
Calificación: 9


domingo, 20 de julio de 2008

WALL-E

Acostumbro a decir lo mismo todos los años cada vez que salgo de ver una nueva película de esa imparable factoría que es Pixar. Lo dije con Ratatouille, una de las mejores películas del año pasado; lo he repetido cuando vi Nemo o Los increíbles. Y ahora sucede otra vez. Y lo digo: Pixar lo hizo de nuevo. Cuando parecía imposible ir todavía más allá, el director Andrew Stanton crea una gema de la animación, una obra maestra que contiene en su interior tantas capas que hace interminable su análisis.

La historia se centra en un robot llamado WALL-E que siete siglos después de que la humanidad conquiste el espacio, se encuentra haciendo la tarea para la que fue creado: compactar la basura que quedó en la tierra luego del escape de la humanidad. Todos los días WALL-E, a base de energía solar, se encarga de hacer su monótono trabajo. Tantos siglos hicieron que este robot (una mezcla del robot de Cortocircuito con algunos rasgos de E.T., pero todavía más enternecedor que cualquiera de estos dos) desarrollara una personalidad romántica, nostálgica y cariñosa. Aferrandose a la edad en que los humanos habitaban la Tierra mediante una cinta en VHS del musical Hello Dolly!, WALL-E aprenderá de esta película que en una época las cosas eran distintas. La necesidad del amor, presente en toda la filmografía de Pixar, aparece con la llegada de EVE un robot mucho más moderno. EVE tiene un carácter peculiar, como si fuese una adolescente susceptible por todo, “ella” no tiene problemas en aniquilar cualquier cosa que se mueva, tiene movimientos bruscos y parece concentrada solo en su trabajo. WALL-E y EVE a la larga desarrollaran una relación de amor y amistad que los llevará hacia una plataforma especial en la cual los humanos, seres regordetes que ni siquiera se pueden parar, están comunicados por medios de computadoras sin observar lo que tienen adelante. Ahí nos detenemos un minuto.

Como mencioné anteriormente, el último film de Pixar contiene múltiples capas que pueden analizarse con detenimiento. La película de Stanton se puede dividir en dos partes bien notorias: por un lado en el planeta Tierra con WALL-E y EVE, y por el otro en esa especie de crucero intergaláctico en la cual se desarrolla el nudo de la historia. La Tierra es un lugar inhabitable, un gran deposito de basura al lado de una compañía multinacional que parecería que tomó las riendas de la humanidad en su pasado. Un pasado, nuestro presente, que se asemeja mucho a lo que muestra el film de Pixar. Es imposible no sentir tristeza al ver ese mundo ferroso en el cual se desplaza WALL-E. Tristeza porque ese futuro es peligrosamente cercano.

Con una feroz critica, pero que nunca cae en el subrayado innecesario, al consumismo cuando se refiere al rol del humano en el futuro, el film es un espectáculo tanto visual como alegórico. Capaz es el film menos accesible para los más chicos que haya alguna vez producido esta compañía, pero a diferencia de sus contendientes de Dreamworks, los productos de Pixar pretenden mostrar un mensaje oculto para que adultos y niños puedan descubrirlo. No hay chistes fáciles, un montaje apresurado, historias ya vistas. Todo en WALL-E es autentico y casi innovador. Parece imposible decir que en los primeros treinta minutos no hay diálogos (en el cual nuestro robotito hace recordar a Chaplin y Buster Keaton) y que justamente sus dos protagonistas inician una especie de relación casi sin pronunciar palabra. En tiempos en los que Hollywood no se da el lujo de realizar propuestas arriesgadas, llega Andrew Stanton para apostar todo en un simple robot de hojalata. Y le sale maravillosamente bien.

Volviendo una vez más al film, WALL-E hace guiños constantes al adulto. Desde hace bastante tiempo los films producidos por Pixar son digeridos mejor por el adulto que por el niño. En este ultimo trabajo, el adulto va a poder entender mucho mejor el contexto en el cual transcurre la película que un niño. Pero eso no quiere decir que los más chicos no puedan descubrir el verdadero significado del film. Los temas universales de Disney, como el amor y la amistad, son agrupados con otra temática más profunda como lo es el exceso del consumismo y el capitalismo y el rol del ser humano en un futuro no tan lejano. Si digo que WALL-E es la película del año, no estoy para nada errado. Audaz como pocos, presenta dos protagonistas que como hacía mención casi no se hablan y que sin embargo generan una de las historias románticas más interesantes de los últimos tiempos. La “humanización” de los robots pero sin descuidar su verdadero origen, hacen que estos generen emociones realmente genuinas como pocas películas pueden lograr. La escena en la cual WALL-E y EVE bailan en el espacio es realmente una de los momentos más poéticos que se vieron alguna vez en el cine.

Si en 2001: odisea en el espacio, la historia del universo se construía por etapas que marcaban el papel del ser humano sobre la tierra y la conquista del espacio, en WALL-E la historia no es tan lejana a la fabula de Arthur C. Clark. La humanidad se verá en la tarea de avanzar, de quebrar barreras para superarse a si mismo. Igual que en el film de Kubrick, el humano es el único que finalmente puede avanzar a otros universos, conquistas galaxias o redescubrir su propio mundo. Parece algo difícil unir estos temas en un producto “para chicos”, pero Pixar lo hace y crea otra obra maestra. Como dijo el critico Horacio Bernades en su critica sobre la película “WALL-E es el mejor programa cinematográfico que la humanidad pueda ofrecer, antes de convertirse definitivamente en un gigantesco depósito de desperdicios.”. Encantadora, tierna, osada, por momentos desoladora, con una visión algo fatalista de un futuro cercano, WALL-E es hasta el momento la mejor película de 2008.



WALL-E (Estados Unidos, 2008)
Dirección: Andrew Stanton.
Interpretes: Ben Burtt, Elissa Knight, Jeff Garlin, Fred Willard, John Ratzenberger, Kathy Najimy, Sigourney Weaver.
Guión: Andrew Stanton.
Producción: Jim Morris.
Montaje: Stephen Schaffer.
Calificación: 10


jueves, 19 de junio de 2008

Funny Games U.S.


Funny Games es un film dirigido por Michael Haneke que dista de hace aproximadamente diez años. En su estreno internacional, resultó ser un suceso por su extraña manera de exponer las terribles situaciones que pasan los protagonistas de la historia. Nominada y premiada en el año 1997, Funny Games enriqueció aún más la excelente carrera de Haneke, quien luego entregaría films tan extraordinarios como Codigo desconocido y Caché. En el año 2007, diez años luego del estreno de su controversial película, Haneke decide redoblar la apuesta y hacer una remake de su propio trabajo pero en los Estados Unidos. A simple vista, cualquier fanático del director austriaco pensaría que Funny Games U.S. sería Light y adaptada al sistemas conservador de Hollywood. Error. Funny Games modelo 07 es tan brutal y salvaje como la original.

Cuadro por cuadro igual que su proyecto de 1997, el film retrata las vivencias de una familia que sufre las torturas perpetradas por dos jóvenes. Ann, George y George Jr. (excelentes Naomi Watts, Tim Roth y el joven Devon Gearhart) son los integrantes de una familia que de a poco comienza a desintegrarse frente a las atrocidades que los adolescentes les ocasionan. Los torturadores (inmejorables Michael Pitt y Brady Corbet) lastimaran física y psicológicamente a la familia, como si fuese un juego que terminará siendo macabro, extremo e irresistible.

No quiero adelantar mucho de lo que sucede en el film ya que se perdería todas las sorpresas que nos ofrece Haneke. Esto último es dirigido, claro, a quien NO ha visto la versión original. Quien tuvo la oportunidad de sufrir una vez, va a sufrir de nuevo. Sin embargo, el film de Haneke es una mezcla entre varios géneros. Esta cruza, que va desde el terror, el suspenso, el drama y el humor más negro, permite al espectador quedarse en vilo durante todo la película. En las escenas más escalofriantes y salvajes el publico se siente también torturado y en los pequeños momentos de humor se puede sentir la calidad del guión de director de Caché. Esta mezcla extraña de diferentes géneros logra hacer de Funny Games (cualquiera de las dos versiones) una película diferente a cualquier otra.

Funny Games es simplemente excelente. Paso a explicar mi punto de vista sobre el film. Este trabajo de Haneke, es en realidad, el trabajo de los dos protagonistas. Es decir, los jóvenes que torturan a la familia son quienes están a cargo de todo lo que sucede en el film. Parecería ser que estos adolescentes se divierten, torturan, juegan, etc. Según sus propias reglas. Nos invitan a participar en el juego a nosotros, espectadores, al igual que lo hacen con la familia torturada. El director Michael Haneke es el nexo entre el publico y los dos usurpadores. Por eso mismo, en varias escenas, uno de los jóvenes nos habla directo a nosotros, a nuestros pensamientos. Se podría decir, entonces, que la mente del espectador y sus sentimientos estan conectados con el accionar de los protagonistas. “Que piensas tú? Tienen posibilidad de ganar?, Seguramente estás de su lado.” nos dice Paul, uno de los perpetradores, una vez planteado el funny game que tienen para los tres integrantes de la familia.

Funny Games (cualquier versión que se haga mientras sea concebido por su artesano original) es un film divertido, salvaje, fuerte, no apto para personas sensibles. No es solo una película sobre dos locos que torturan a una familia, sino un estudio sobre la violencia y como ésta se encuentra incluída naturalmente en todos los seres humanos en su estado más primitivo.



FUNNY GAMES U.S. (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Austria, Alemania, Italia, 2007)
Dirección: Michael Haneke.
Interpretes: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart.
Guión: Michael Haneke.
Producción: Christian Baute, Chris Coen, Hamish McAlpine, Andro Steinborn.
Fotografía: Darius Khondji.
Calificación: 9



domingo, 1 de junio de 2008

La rabia

Albertina Carri es uno de los nombres más importantes en el Nuevo cine argentino independiente que desde hace varios años viene cosechando elogios y premios a lo largo del mundo. Carri comenzó su carrera profesional con la presentación de su irregular No quiero volver a casa que no tuvo las criticas esperadas por la realizadora (como sucede en muchos casos con las operas primas de directores jóvenes argentinos). Pero Carri no se dio por vencida y mejoró la puntería con Los rubios, documental sobre los padres de la propia cineasta desaparecidos en la última dictadura militar que le permitió el reconocimiento de los críticos que habían prácticamente abucheado su primer film. Luego llegarían Geminis, y el cortometraje trasgresor Barbie también puede eStar triste, en la cual las fantasías sexuales de la famosa muñeca eran plasmadas en pantallas. Ahora Carri presenta La rabia, capaz su película más extrema, más dura, más excedida de su filmografía.


La rabia es la historia de dos familias que viven en el campo argentino. Por un lado está Alejandra (Analía Couceiro) quien vive con su severo esposo Poldo (Victor Hugo Carrizo) y su hija Nati (la sorprendente Nazarena Duarte). Por otra parte, se encuentra la otra familia conformada por Pichón (Javier Lorenzo) y su pequeño hijo Ladeado (Gonzalo Pérez). La relación entre Alejandra y su esposo está marcada por el odio, la frialdad y la distancia que llevará al engaño de ella con su vecino. Una relación Las relaciones entre todos producirán, al fin y al cabo, la destrucción de todos ellos.

Para analizar un film como La rabia hay que hacer una suerte de anatomía del mismo. Y primero hay que mencionar el ambiente, el habitat donde se desarrollan los acontecimientos.


El campo, plena llanura pampeana, es el escenario perfecto elegido por Carri. Parecería que la ubicación del lugar coincide de manera magistral con los personajes que habitan tal lugar. Un lugar frío, árido, solitario, desesperanzador que parece que cae sobre los hombros del espectador en todo momento sin darle un solo instante de otra cosa que no sea la absoluta desolación. Los animales, los sonidos de los mismos, los pastizales, parece todo cubrir a las dos familias como si fuesen los únicos habitante del pueblo. Para ser más exactos, parecería que no hay pueblo, no hay tiempo que determine un espacio temporal concreto. Son dos familias, a la deriva, que pisan el mismo suelo primitivo. Y lo primitivo, es capaz el tema principal de La rabia. Las emociones más antiguas y naturales del ser humano. De ellas emergen los personajes, como si fuesen los síntomas de una enfermedad.

Todos los personajes están marcados por esa rabia, por ese odio que se ve en la vida cotidiana. El sexo desenfrenado de Alejandra y Pichón, salvaje y sin lugar para otra emoción que no sea la violencia y la ira contenida hacia todo(s), la crueldad de Poldo hacia su esposa y el resto de la comunidad, los ojos de furia y asco presentes en la mirada de la hija del matrimonio, no son otra cosa que la representación de un lugar que va destruyendo a los personajes de a poco. Como una peste, como la rabia. Los niños del film, los que representan la inocencia, verán como esta se va perdiendo de a poco, como si esa enfermedad vaya avanzando hacia ellos también. Ladeado protegerá a Nati, quien no habla y solo se expresa mediante gritos y dibujos casi rústicos que reflejan la vida rural y los miedos que genera en ella.


Albertina Carri crea un film duro, cuestionable en varios puntos pero que no deja al espectador de ninguna manera, indiferente frente al resultado de la película. La directora de Los rubios es dueña de un universo muy personal, fuerte, cruel en el cual no deja de lado ningún recurso. En algunos pasajes Carri usa la animación para describir distintas situaciones (la matanza de animales hasta el descubrimiento de un secreto) basada en los dibujos realizador por Nati. Dibujos que resultan incómodos, por su precariedad, su simpleza y a su vez lo que los ellos exhiben. Como mencioné, Carri tiene un universo particular aunque no siempre sale bien parada. Se puede argumentar que uno de los conflictos principales, como lo es la infidelidad de Alejandra con Pichón, está retratada de manera superficial sin elementos que permitan una interiorización en esa relación más allá de las escenas de sexo salvaje que conectan la practica con el ambiente en el que viven los personajes. Otro defecto del film proviene de una conexión completamente inconclusa entre el cruel marido de la protagonista y la hija del dueño de un bar del pueblo (interpretada por Dalma Maradona). Y finalmente es cuestionable, aunque no es un defecto ya que particularmente me parece una decisión acertada por Carri, la crueldad de algunas escenas. Por una parte, como hice mención anteriormente la ferocidad en las relaciones sexuales de Alejandra y Pichón, pero por otra parte la matanza de un cerdo casi en tiempo real, o también otra escena terriblemente perturbadora (que si quieren saltear quien no haya visto el film pueden hacerlo en este momento), como los dos niños viendo a los amantes en pleno acto sexual. Estas decisiones son discutibles, aunque repito, en mi opinión algunas se encuentran justificadas sin embargo otras me parecen excesivas y realizadas para la incomodidad de la platea.


Más allá de estos defectos, La rabia es un film crudo, difícil de ver, incomodo en muchas situaciones que retrata con inteligencia los comportamientos más primitivos del ser humano. Carri utiliza el paisaje desolado de la llanura pampeana como símbolo de un hábitat que va transformando a sus personajes en seres casi prehistóricos, con actitudes y emociones salvajes, que producirán la destrucción de ellos mismos. Como si fuese una enfermedad. Como la rabia.



LA RABIA (Argentina, 2008)

Dirección: Albertina Carri.

Interpretes: Victor Hugo Carrizo, Analía Couceiro, Javier Lorenzo, Nazarena Duarte, Gonzalo Pérez, Dalma Maradona.

Guión: Albertina Carri.

Producción: Pablo Trapero.

Fotografía: Sol Lopatin.

Montaje: Alejo Moguillansky.

Calificación: 7




domingo, 18 de mayo de 2008

My Winnipeg

El director Guy Maddin es uno de los directores más interesantes a la hora de utilizar el surrealismo en el séptimo arte. Algunos lo consideran el David Lynch canadiense, pero Maddin tiene una identidad propia que se aleja de un director como lo es el realizador de Terciopelo azul. Mediante argumentos completamente alejados de cualquier lógica, utilización de imágenes de archivos, situaciones bizarras y personajes que no se quedan atrás, el cine de Guy Maddin es una experiencia distinta a cualquier otra cosa. Un viaje alucinante y enteramente entretenido. My Winnipeg es su última película y fue presentada en el BAFICI. Mucha gente, afortunadamente, tuvo oportunidad de adentrarse al mundo del cineasta canadiense.

“Winnipeg, Winnipeg, Winnipeg” son las primeras palabras que dan comienzo a este extraño testimonio de la infancia y adolescencia de Maddin en su pueblo natal, justamente llamado Winnipeg, ubicado geográficamente en Manitoba, estado de Canadá. El film no es un simple documental sobre la vida temprana del director de Brand upon the brain! sino una radiografía surrealista sobre su lugar de origen. Un sitio que Maddin ama y odia. Esto le trajo muchas criticas, ya que muchos no vieron el propósito de hacer un film sobre algo que uno detesta. Pero vamos por partes.

Winnipeg es un pueblo frío, triste, con una historia plagada de corrupción, desencanto, donde no abundan las esperanzas ni las buenas acciones. Según Maddin, todos los habitantes están siempre durmiendo, esperando la pronta salida del pueblo. Eso es lo que pretende el propio director (interpretado en algunas partes por Darcy Fehr): olvidarse completamente de su pueblo y su familia para seguir adelante, a algún lugar sin las características de su ciudad. La historia de Winnipeg está compuesta de hechos marcados por la corrupción y la injusticia. Pero más allá de cualquier historia sobre asesinatos o verdades ocultas, Maddin expone las tristezas que el pueblo de Winnipeg tuvo que sufrir: el derrumbamiento del estadio de hockey de la ciudad, la corrupción de los funcionarios, la caída del árbol perteneciente a la “plaza más pequeña del mundo”, la huelga de los obreros de fines de la década del 10, etc. Todos estos hechos son los que de alguna manera marcan a Winnipeg y a Maddin, transformándolos en dos seres distintos que se odian mutuamente.

Sin embargo, más allá de ser el pueblo de Winnipeg una carga muy pesada, Maddin tiene que sufrir con lo que será su karma para toda la vida representado por la terrible figura de su madre. Interpretada por Ann Savage (quien no actuaba desde el 1986), la madre de Maddin es un ser repulsivo, duro, manipulador que hará de la vida de Guy y sus hermanos, el infierno mismo. Es, capaz, la madre del actual director, una persona influida por el espíritu mismo de la ciudad donde nació y murió. En este detalle está el secreto del amor/odio de Maddin a su pueblo natal y a la persona quien lo trajo a este mundo. Ambos representan lo que el realizador nunca quiso, lo que siempre estuvo rechazando y ahora tiene la oportunidad de revisar, ya lejos de ese lugar pero de todas maneras guardándolo con amor. Winnipeg es al fin y al cabo el lugar donde Guy Maddin creció y lo formó para terminar siendo lo que es. También su madre es parte de esa formación que bien en el fondo el realizador termina agradeciendo.

El director de The heart of the world combina imágenes de archivo, videos caseros, dibujos animados, fotografías, palabras adheridas en un fondo negro y actuaciones que representan vivencias de la familia para crear el mundo de My Winnipeg. Acercando a un film como Tarnation, en el cual Jonathan Caoutte utilizaba diversos métodos para retratar su terrible vida, Maddin le suma las mencionadas actuaciones y el sello propio del director canadiense: la atmósfera onírica que agarra al espectador y lo hipnotiza, haciéndolo pasar un momento infrecuente e inolvidable. Al igual que sucedió con Maddin y su Winnipeg.



MY WINNIPEG (Canadá, 2007)

Dirección: Guy Maddin.

Interpretes: Darcy Fehr, Ann Savage, Amy Stewart, Louis Negin, Brendan Cade, Wesley Cade.

Guión: Guy Maddin y George Toles.

Producción: Guy Maddin, Phyllis Laing, Jody Shapiro.

Fotografía: Jody Shapiro.

Montaje: John Gurdebeke.

Calificación: 9

miércoles, 30 de abril de 2008

Go Go Tales

El cineasta Abel Ferrara es considerado uno de los directores más influyentes en el circuito independiente norteamericano. Utilizando temas como la violencia, la falta de leyes, el descontrol, la corrupción y el análisis del la naturaleza humana, Ferrara supo construir un impero under a lo largo de todos estos años. Con films tan interesantes como The Driller Killer o El rey de Nueva York, el realizador de 56 años, pudo crear un universo propio confeccionado a besa de situaciones grotescas, bizarras, y personajes acorde a estos aspectos. Introduciéndose en la religión en varios de sus película como Un maldito policía (en el cual una monja era victima de una violación) o Mary (acerca de una actriz que se mimetiza con María Magdalena), el cine de este realizador evitó siempre el contacto con la comedia. A lo sumo, el cine de Ferrara se puede ver de un punto de vista dantesco, pero nunca con un tono que no sea el grotesco mismo.

En su última película Ferrara cambia de lugar todas las cosas y decide emprender un interesante proyecto con muchos toques de comedia llamado Go go tales.

Este film protagonizado por el extraordinario (no alcanza solo este adjetivo) Williem Dafoe se concentra en el dueño de un club nocturno de strippers. Dafoe interpreta Ray, el jefe del lugar, un hombre adicto al juego, quien pretende controlar todo lo que ocurre en su club aunque nada este en su lugar. La falta de dinero para pagar la renta o el sueldo de las bailarinas, las extrañas personas que asisten al sitio, su adicción a la lotería, son los ejes de los tantos problemas que el personaje tiene que pasar. Si a eso le sumamos que en un golpe de suerte gana 18 millones de dólares y no puede encontrar el billete… El resto del club está compuesto por sus empleados: desde su contador, pasando por el acomodador (Bob Hoskins) y por las mencionadas bailarinas (en la que se encuentra la despampanante Asia Argento). Todos estos seres al mejor estilo de Ferrara componen El Paraíso, que se va a encontrar en una difícil situación ya que el principal inversor, el hermano de Ray (Matthew Modine, el actor fetiche de Ferrara) piensa cerrar el lugar.

Al igual que El Paraíso, Go go tales es una fiesta. Situaciones bizarras, personajes excedidos, una puesta en escena seductora construyen la película del director de New Rose Hotel. Uno elige entrar o no. En mi caso particular, decidí ser parte de la fiesta. Go go tales es un film entretenido, alocado, excesivo. Un viaje a un lugar donde el deseo, la pasión, los egos, el amor, son los temas principales. Cada personaje busca algo distinto, Ray busca un cambio económico para seguir con su club nocturno, las bailarinas buscan cobrar su sueldo y encontrar una buena posibilidad en el mercado artístico, el hermano de Ray desea a Monroe (Asia Argento). Todos los egos se encontraran y estallará la poca armonía que quedaba en el devenido pero clásico El Paraíso.

De todas maneras, el film de Ferrara no es perfecto pero tampoco es la película que el critico Diego Battle tildaba de “Un delirio cercano al sinsentido sobre las miserias ¿cómicas? en un cabaret de mala muerte. Ferrara cae en el capricho, la autoparodia y un voyeurismo que ya roza lo grasa.” Go go tales es un excesivo relato, donde algunas situaciones y personajes pudieron ser mejor empleados y mejor delineados. Pero más allá de estos errores, el film de Ferrara se puede considerar la fiesta más entretenida, un universo provisto del descontrol mismo en el cual brillan todos. Desde Ray interpretado por el ya elogiado Williem Dafoe hasta las mujeres que aportan su cuota de sensualidad y talento, son los que en definitiva hacen a Go go tales una obra desequilibrada, fuera de borda pero terriblemente divertida. El critico Horacio Bernardes calificó al trabajo de Ferrara como “la película más gozosa y vivificante, más cine-puro y de puro genio de todo el festival.” Es cierto.

Ferrara + excelentes actuaciones + grandes dosis de humor + mujeres desnudas = Go Go tales. Take it or leave it.



GO GO TALES (Estados Unidos/Italia, 2007)

Dirección: Abel Ferrara.

Interpretes: Williem Dafoe, Bob Hoskins, Asia Argento, Matthew Modine, Roy Dotrice, Lou Dillion, Selena Khoo, Justine Mattera, Burt Young.

Guión: Abel Ferrara.

Producción: Paolo Ludici.

Fotografía: Fabio Cianchetti.

Montaje: Fabio Nunziata.

Música: Francis Kuipers.

Calificación: 8

jueves, 24 de abril de 2008

Once

Once fue una de las películas más mimadas por el publico y la critica de todo el mundo (al igual que ocurrió con La joven vida de Juno). Esta historia sobre dos jóvenes músicos, él irlandés y ella checa, hecha con un presupuesto de solo 150.000 dólares, cosechó numerosas nominaciones y muchos premios (entre ellos ganó el premio Oscar a la Mejor Canción) y fue considerada una de las mejores películas del año pasado.

El BAFICI, en su 10º edición, nos permite ver esta pequeña joya realizada con poco dinero pero con mucho corazón. El casi desconocido John Carney nos expone dos personajes típicos del mundo actual: por un lado tenemos a un joven músico irlandés (excelente Glen Hansard) quien divide sus días trabajando en el negocio de su padre para luego ir a la calle y tocar por algunas monedas. Por el otro lado, una joven inmigrante checa (brillante Markéta Irglová) quien vende flores en las calles irlandesas y posee un gran talento para tocar el piano. Ambos se conocen en una fría noche y de ahí en más se creará una particular relación que tendrá como nexo, no solo la música, sino también las frustraciones que ambos pasaron a lo largo de su vida y los sueños que tienen por delante. Estos sueños, relaciones con el aspecto artístico de cada uno de ellos, será el detonante para que ambos creen una excelente dupla musical con el objetivo de llegar a despegarse del sitio donde están ubicados. Un país bello pero a la vez triste, un lugar donde no abundan los sueños ni las esperanzas, pero en donde ambos personajes se moverán contra la corriente y harán lo posible para llegar al final de sus deseos.

Once es una historia sobre dos seres, afectados por hechos del pasado, que buscan permanecer a flote en un mundo que parece devorarse todos las esperanzas. Él recordará a su ex novia mediante sus hermosas canciones y ella tratará de recuperarse de una triste relación con su esposo proveniente de su país natal.

Eludiendo todo lugar común o estereotipos, el director John Carney relata esta suerte de musical sobre estos dos personajes con las dosis justas de humor, drama y música para que el film termine siendo una experiencia acogedora.
Once es una pequeña gran película (no dura más de 80 minutos) pero demuestra una vez más que con talento, una buena historia, personajes creíbles y una estructura dramática que nunca cae en los golpes bajos ni en el sentimentalismo barato, se puede hacer un film completamente noble.