Páginas vistas en total

lunes, 31 de marzo de 2008

There Will Be Blood

Paul Thomas Anderson nacido hace 37 años en California es uno de los directores más interesantes que ha dado el cine norteamericano en los últimos años. La escalada hacia la recepción general de publico y critica empezó en el año 1997 cuando Anderson presentó su película Boggie Nights junto con Mark Walhberg, relato de la historia del actor porno en los años 70. El éxito de este film (que consiguió importantes premios internacionales) le permitió al realizador californiano continuar su interesante carrera con la película coral Magnolia junto con actores como Philip S. Hoffman, Tom Cruise y Julianne Moore, entre otros. Anderson fue nominado al Oscar en la terna de Mejor Guión Original y el film ganó el Oso de Plata en el prestigioso Festival de Berlín. Más tarde llegaría Embriagado de amor, junto con Adam Sandler, una extraña pero conmovedora historia de amor que contaba con los tópicos más notorios de su cine. Estos son visibles en su último film, Petróleo Sangriento, adaptación de la novela de Upton Sinclair.

Lo primero que aparece en la pantalla cuando comienza la película es el mismo titulo, de manera imprevista y fuertemente marcada, como si estuvieran preparando al espectador para algo que va a ser rudo y como dice el mismo protagonista varias veces “sin rodeos”. Luego de su bíblico titulo, vemos un paisaje de montañas, desolador, solitario, hasta difícil de sentirse confortable. En un lugar donde no parece haber nadie, hay alguien. Daniel Plainview es un minero que busca oro y plata para subsistir en plena decadencia de la fiebre del oro del siglo XIX. 1898, año en que comienza el relato de este personaje que años más tarde será el principal participe del tan ansiado oro negro que lo llevará a ser un magnate aunque esto no significa la felicidad absoluta. Luego de tener en su control el poder de algunos yacimientos, Plainview será avisado de la existencia de petróleo en un área rural en medio de la nada, un pequeño pueblo que será invadido por las nuevas tecnologías una vez que este terrible magnate decida comprar todo su terreno.

A simple vista parecerá fácil pero Plainview se deberá enfrentar a Eli Sunday, un joven pastor que logrará levantar otro imperio en su mismo pueblo a pesar de contar con diferentes armas. Mientras que Plainview solo piensa en el resultado final que le brinde el petróleo y así obtener cada vez más poder, Sunday obtendrá su fuerza de su supuesta conexión a Dios con la cual logrará la adhesión de todo el pueblo. Ambos, a pesar de sus diferencias, son seres con muchas similitudes: ambos buscan el poder, no solo económico, sino la conquista entre ellos mismos.

Podría decirse que Plainview es una versión todavía más perversa que el Charles Kane de El Ciudadano de Orson Welles. Lo que lleva a la perdición a ambos personajes no es solo su dinero y poder, sino el odio que sienten contra aquellos que no cumplen con sus normas. Plainview es un ser duro, detestable, maquiavélico, pero finalmente listo, que no se detendrá hasta ver su imperio ya completo. El problema para él (al igual que le ocurría a Kane) es que no hay nunca un techo, la locura es infinita. A pesar de las victorias, Plainview quiere más aunque tenga que sufrir el odio de todos hacia él como lo es en viceversa. No solo la ambición es uno de los temas que analiza Anderson en Petróleo Sangriento. La religión, ese “artefacto” que logra la indeferencia en su protagonista, y la falsedad y patetismo en el otro, es usada por su director como elemento clave para la lucha entre estos enemigos. La visión del mundo, al igual que pasaba con los Coen en su reciente Sin lugar para los débiles (comentada en este sitio), es pesimista. Un lugar que desde tiempos inmemorables cría personajes que solo buscarán derrotar al otro, no con el objetivo de salir victoriosos, sino para ver al otro caer. El odio y la venganza llevarán a los protagonistas a una caída libre en la que en definitiva ninguno se podrá salvar. Como su titulo original indica, habrá sangre, un castigo divino al igual que ocurría con el personaje de Orson Welles en su opera prima.

Si Petróleo Sangriento funciona más allá de su aspecto argumental, es porque cuenta con un excelente reparto técnico. Empezando por la bella fotografía de Robert Elswit (ganador de Oscar por esta participación) que capta todos los detalles de cada escena, hasta los rubros de vestuario y maquillaje. La sorprendente música, realizada por Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead, es uno de los elementos que permite que la imagen vaya acompañada en perfecta armonía. La orquesta que maneja Greenwood da la sensación de opresión y locura que se ve claramente en pantalla cuando vemos a todos los personajes. Pocas veces la música pudo acoplarse tan bien con lo que el espectador está viendo como lo logra este talentoso artista.

Párrafo aparte merecen Paul Thomas Anderson y Daniel Day Lewis. El primero por ser un cineasta único, que logra imponer su sello en un proyecto tan ambicioso como brillante, eludiendo las normas hollywoodenses actuales. Anderson logra dirigir escenas directamente épicas (la torre incendiada, el rostro de Plainview lleno de petróleo, el bautismo del magnate) que quedaran grabadas por mucho tiempo en la historia del cine actual. Day Lewis, es un actor que desde su interpretación en Mi pie izquierdo, entrega facetas completamente distintas. Plainview, el joven irlandes acusado en el film En el nombre del padre, el luchador en The Boxer, todos personajes con numerosas diferencias pero representadas con el talento único de este ganador de dos premios Oscar. Y realmente se lo merece.

Hablando sin tapujos como le gusta a Plainview, Petróleo Sangriento es una obra maestra, sin lugar a dudas. Una película épica, operística que combina sus elementos como pocas veces se ha logrado en el cine. Una verdadera joya que quedará en la historia.


PETROLEO SANGRIENTO (Estados Unidos, 2007)

Dirección: Paul Thomas Anderson.

Interpretes: Daniel Day Lewis, Paul Dano, Kevin J. O'Connor, Ciarán Hinds, Russell Harvard.

Guión: Paul Thomas Anderson, sobre la novela Oil! de Upton Sinclair.

Producción: Joanne Sellar, Paul Thomas Anderson, Daniel Lupi.

Fotografía: Robert Elswit.

Música: Jonny Greenwood.

Calificación: 10

martes, 25 de marzo de 2008

Le Scaphandre Et Le Papillon

El director Julian Schnabel realizó según la base de datos de la Imdb.com, tres películas en once años de carrera. En 1996 comenzó a recorrer su corto pero imponente camino con el film Basquiat, retrato del celebre artista Jean-Michel Basquiat (interpretado por el gran Jeffrey Wright). Años más tarde repite el mismo género con Antes que anochezca, la terrible biografía de Arnaldo Arenas, importante escritor cubano que es perseguido por el gobierno de Fidel Castro en los años posteriores a la revolución. Por este papel, su protagonista, el español Javier Bardem fue nominado años atrás al premio de Mejor Actor en los premios Oscar. Siete años más tarde, Schnabel presenta su más impactante y conmovedora historia titulada La escafandra y la mariposa.

Schnabel relata la historia de Jean Dominique Bauby, editor de la revista Elle de Francia que luego de sufrir un paro cardiaco va a pasar a una clínica de rehabilitación para discapacitados motrices. El síndrome detectado por los médicos se da a conocer como el síndrome Locked in. Según los especialistas, este es un fenómeno muy inusual pero posible en cualquier tipo de persona. El cuerpo de Jean Dominique quedará paralizado y solo se podrá comunicar mediante su ojo izquierdo, extremidad que no fue afectada. El protagonista se verá encerrado en si mismo y sin esperanzas de volver a salir. Unas de las principales virtudes del film es la maestría de Schnabel para retratar el dolor sentido por el propio Jean Dominique, que desde la primera escena se encuentra postrado en su habitación. La cámara se sitúa en el ojo izquierdo del protagonista para que el espectador pueda sentir en carne propia lo que Bauby siente. Casi un 70% está retratado mediante este punto de vista nada objetable, que nunca parece repetitivo y hasta es algo muy original (el lente llenándose de lagrimas es espectacular). Esta película, acerca del amor, la esperanza, la fe y al fin y al cabo sobre supervivencia, consigue sus puntos más altos por diferenciarse de films similares como Mar Adentro de Alejandro Amenabar o Las invasiones bárbaras de Dennis Arcand, que a base de golpes bajos lograba el cometido de emocionar. En La escafandra y la mariposa, todo reposa en emociones verdaderas, sutiles que logran conmover sin necesidad de subrayados o como mencionaba golpes bajos innecesarios. El protagonista se encontrará a si mismo como un buscador del propio cuerpo, un buscador de la libertad. Y esta tan ansiada libertad se encuentra en su propia imaginación. La escafandra sirve como una metáfora de la prisión del cuerpo como la mariposa la libertad del mismo. De todas maneras, la película de Schnabel funciona por la calidad de su calidad técnica y sus actuaciones. Primero en principal, la hermosa fotografía de Janusz Kaminski (habitual colaborador de Steven Spielberg y ganador de dos Oscar) que logra capturar cada momento de manera única. Una playa nunca se vio de la manera en la que Kaminski la toma. Por otra parte, las actuaciones son uno de los puntos más fuertes del film. Empezando por el genial Mathieu Amalric (dato: el papel era originalmente de Johnny Depp pero tuvo que rechazarlo porque estaba filmando la tercera parte de Piratas del Caribe) que logra impregnar física y emocionalmente en dosis exactas la sensación de encierro y desesperación que la historia necesita. Luego, un elenco secundario de lujo. Empezando por las excelentes Marie-Josée Croze, Emmanuelle Seigner, Anne Consigny como las mujeres que ayudarán a Bauby a salir de su propia escafandra. Por último la leyenda viviente de Max Von Sydow, como el padre de Jean Dominique dando una interpretación muy breve pero poderosa y emocionante. “Yo estoy clavado en este departamento sin poder subir ni bajar por las escaleras, ambos tenemos el síndrome Locked-in de alguna manera” le dirá este personaje a su hijo por teléfono en una de las escenas mas conmovedoras del film. Al final de la película ambos encontrarán su tan ansiada mariposa.

La escafandra y la mariposa resulta una película conmovedora, difícil de desprenderse luego que termina. No solo por ser emocionante, sino por los originales recursos utilizados por el director Julian Schnabel. Recursos que serán estudiados en las escuelas de cine de aquí en adelante. Indudablemente, una de las mejores películas de año.


LA ESCAFANDRA Y LA MARIPIOSA (Francia/Estados Unidos, 2007)

Dirección: Julian Schanabel

Interpretes: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner, Marie-Josée Croze, Anne Consigny, Patrick Chesnais, Max Von Sydow.

Guión: Ronald Harwood, basado en el libro La escafandra y la mariposa de Jean Dominique Bauby.

Fotografía: Janusz Kaminski

Música: Paul Cantelon

Calificación: 9

lunes, 24 de marzo de 2008

Bienvenidos!

Hola a todos los que entraron... como andan? Les comento que la idea de hacer un blog surgió hace unos meses cuando con un amigo cinefilo creamos la idea de inventar un espacio de debate sobre films vistos y así lograr no solo dos posturas (las nuestras) sobre una película, sino que cada uno exponga lo que piensa al respecto. Lamentablemente, los horarios de nuestras actividades no pudieron lograr que el proyecto prospere. Ahora en 2008, me arriesgo solo a crear un sitio en el que pueda exponer lo que pienso de esta hermosa rama del arte que es el cine. Sin más preambulos, welcome in, welcome in... you're welcome!