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jueves, 24 de abril de 2008

Once

Once fue una de las películas más mimadas por el publico y la critica de todo el mundo (al igual que ocurrió con La joven vida de Juno). Esta historia sobre dos jóvenes músicos, él irlandés y ella checa, hecha con un presupuesto de solo 150.000 dólares, cosechó numerosas nominaciones y muchos premios (entre ellos ganó el premio Oscar a la Mejor Canción) y fue considerada una de las mejores películas del año pasado.

El BAFICI, en su 10º edición, nos permite ver esta pequeña joya realizada con poco dinero pero con mucho corazón. El casi desconocido John Carney nos expone dos personajes típicos del mundo actual: por un lado tenemos a un joven músico irlandés (excelente Glen Hansard) quien divide sus días trabajando en el negocio de su padre para luego ir a la calle y tocar por algunas monedas. Por el otro lado, una joven inmigrante checa (brillante Markéta Irglová) quien vende flores en las calles irlandesas y posee un gran talento para tocar el piano. Ambos se conocen en una fría noche y de ahí en más se creará una particular relación que tendrá como nexo, no solo la música, sino también las frustraciones que ambos pasaron a lo largo de su vida y los sueños que tienen por delante. Estos sueños, relaciones con el aspecto artístico de cada uno de ellos, será el detonante para que ambos creen una excelente dupla musical con el objetivo de llegar a despegarse del sitio donde están ubicados. Un país bello pero a la vez triste, un lugar donde no abundan los sueños ni las esperanzas, pero en donde ambos personajes se moverán contra la corriente y harán lo posible para llegar al final de sus deseos.

Once es una historia sobre dos seres, afectados por hechos del pasado, que buscan permanecer a flote en un mundo que parece devorarse todos las esperanzas. Él recordará a su ex novia mediante sus hermosas canciones y ella tratará de recuperarse de una triste relación con su esposo proveniente de su país natal.

Eludiendo todo lugar común o estereotipos, el director John Carney relata esta suerte de musical sobre estos dos personajes con las dosis justas de humor, drama y música para que el film termine siendo una experiencia acogedora.
Once es una pequeña gran película (no dura más de 80 minutos) pero demuestra una vez más que con talento, una buena historia, personajes creíbles y una estructura dramática que nunca cae en los golpes bajos ni en el sentimentalismo barato, se puede hacer un film completamente noble.

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