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jueves, 19 de junio de 2008

Funny Games U.S.


Funny Games es un film dirigido por Michael Haneke que dista de hace aproximadamente diez años. En su estreno internacional, resultó ser un suceso por su extraña manera de exponer las terribles situaciones que pasan los protagonistas de la historia. Nominada y premiada en el año 1997, Funny Games enriqueció aún más la excelente carrera de Haneke, quien luego entregaría films tan extraordinarios como Codigo desconocido y Caché. En el año 2007, diez años luego del estreno de su controversial película, Haneke decide redoblar la apuesta y hacer una remake de su propio trabajo pero en los Estados Unidos. A simple vista, cualquier fanático del director austriaco pensaría que Funny Games U.S. sería Light y adaptada al sistemas conservador de Hollywood. Error. Funny Games modelo 07 es tan brutal y salvaje como la original.

Cuadro por cuadro igual que su proyecto de 1997, el film retrata las vivencias de una familia que sufre las torturas perpetradas por dos jóvenes. Ann, George y George Jr. (excelentes Naomi Watts, Tim Roth y el joven Devon Gearhart) son los integrantes de una familia que de a poco comienza a desintegrarse frente a las atrocidades que los adolescentes les ocasionan. Los torturadores (inmejorables Michael Pitt y Brady Corbet) lastimaran física y psicológicamente a la familia, como si fuese un juego que terminará siendo macabro, extremo e irresistible.

No quiero adelantar mucho de lo que sucede en el film ya que se perdería todas las sorpresas que nos ofrece Haneke. Esto último es dirigido, claro, a quien NO ha visto la versión original. Quien tuvo la oportunidad de sufrir una vez, va a sufrir de nuevo. Sin embargo, el film de Haneke es una mezcla entre varios géneros. Esta cruza, que va desde el terror, el suspenso, el drama y el humor más negro, permite al espectador quedarse en vilo durante todo la película. En las escenas más escalofriantes y salvajes el publico se siente también torturado y en los pequeños momentos de humor se puede sentir la calidad del guión de director de Caché. Esta mezcla extraña de diferentes géneros logra hacer de Funny Games (cualquiera de las dos versiones) una película diferente a cualquier otra.

Funny Games es simplemente excelente. Paso a explicar mi punto de vista sobre el film. Este trabajo de Haneke, es en realidad, el trabajo de los dos protagonistas. Es decir, los jóvenes que torturan a la familia son quienes están a cargo de todo lo que sucede en el film. Parecería ser que estos adolescentes se divierten, torturan, juegan, etc. Según sus propias reglas. Nos invitan a participar en el juego a nosotros, espectadores, al igual que lo hacen con la familia torturada. El director Michael Haneke es el nexo entre el publico y los dos usurpadores. Por eso mismo, en varias escenas, uno de los jóvenes nos habla directo a nosotros, a nuestros pensamientos. Se podría decir, entonces, que la mente del espectador y sus sentimientos estan conectados con el accionar de los protagonistas. “Que piensas tú? Tienen posibilidad de ganar?, Seguramente estás de su lado.” nos dice Paul, uno de los perpetradores, una vez planteado el funny game que tienen para los tres integrantes de la familia.

Funny Games (cualquier versión que se haga mientras sea concebido por su artesano original) es un film divertido, salvaje, fuerte, no apto para personas sensibles. No es solo una película sobre dos locos que torturan a una familia, sino un estudio sobre la violencia y como ésta se encuentra incluída naturalmente en todos los seres humanos en su estado más primitivo.



FUNNY GAMES U.S. (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Austria, Alemania, Italia, 2007)
Dirección: Michael Haneke.
Interpretes: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart.
Guión: Michael Haneke.
Producción: Christian Baute, Chris Coen, Hamish McAlpine, Andro Steinborn.
Fotografía: Darius Khondji.
Calificación: 9



domingo, 1 de junio de 2008

La rabia

Albertina Carri es uno de los nombres más importantes en el Nuevo cine argentino independiente que desde hace varios años viene cosechando elogios y premios a lo largo del mundo. Carri comenzó su carrera profesional con la presentación de su irregular No quiero volver a casa que no tuvo las criticas esperadas por la realizadora (como sucede en muchos casos con las operas primas de directores jóvenes argentinos). Pero Carri no se dio por vencida y mejoró la puntería con Los rubios, documental sobre los padres de la propia cineasta desaparecidos en la última dictadura militar que le permitió el reconocimiento de los críticos que habían prácticamente abucheado su primer film. Luego llegarían Geminis, y el cortometraje trasgresor Barbie también puede eStar triste, en la cual las fantasías sexuales de la famosa muñeca eran plasmadas en pantallas. Ahora Carri presenta La rabia, capaz su película más extrema, más dura, más excedida de su filmografía.


La rabia es la historia de dos familias que viven en el campo argentino. Por un lado está Alejandra (Analía Couceiro) quien vive con su severo esposo Poldo (Victor Hugo Carrizo) y su hija Nati (la sorprendente Nazarena Duarte). Por otra parte, se encuentra la otra familia conformada por Pichón (Javier Lorenzo) y su pequeño hijo Ladeado (Gonzalo Pérez). La relación entre Alejandra y su esposo está marcada por el odio, la frialdad y la distancia que llevará al engaño de ella con su vecino. Una relación Las relaciones entre todos producirán, al fin y al cabo, la destrucción de todos ellos.

Para analizar un film como La rabia hay que hacer una suerte de anatomía del mismo. Y primero hay que mencionar el ambiente, el habitat donde se desarrollan los acontecimientos.


El campo, plena llanura pampeana, es el escenario perfecto elegido por Carri. Parecería que la ubicación del lugar coincide de manera magistral con los personajes que habitan tal lugar. Un lugar frío, árido, solitario, desesperanzador que parece que cae sobre los hombros del espectador en todo momento sin darle un solo instante de otra cosa que no sea la absoluta desolación. Los animales, los sonidos de los mismos, los pastizales, parece todo cubrir a las dos familias como si fuesen los únicos habitante del pueblo. Para ser más exactos, parecería que no hay pueblo, no hay tiempo que determine un espacio temporal concreto. Son dos familias, a la deriva, que pisan el mismo suelo primitivo. Y lo primitivo, es capaz el tema principal de La rabia. Las emociones más antiguas y naturales del ser humano. De ellas emergen los personajes, como si fuesen los síntomas de una enfermedad.

Todos los personajes están marcados por esa rabia, por ese odio que se ve en la vida cotidiana. El sexo desenfrenado de Alejandra y Pichón, salvaje y sin lugar para otra emoción que no sea la violencia y la ira contenida hacia todo(s), la crueldad de Poldo hacia su esposa y el resto de la comunidad, los ojos de furia y asco presentes en la mirada de la hija del matrimonio, no son otra cosa que la representación de un lugar que va destruyendo a los personajes de a poco. Como una peste, como la rabia. Los niños del film, los que representan la inocencia, verán como esta se va perdiendo de a poco, como si esa enfermedad vaya avanzando hacia ellos también. Ladeado protegerá a Nati, quien no habla y solo se expresa mediante gritos y dibujos casi rústicos que reflejan la vida rural y los miedos que genera en ella.


Albertina Carri crea un film duro, cuestionable en varios puntos pero que no deja al espectador de ninguna manera, indiferente frente al resultado de la película. La directora de Los rubios es dueña de un universo muy personal, fuerte, cruel en el cual no deja de lado ningún recurso. En algunos pasajes Carri usa la animación para describir distintas situaciones (la matanza de animales hasta el descubrimiento de un secreto) basada en los dibujos realizador por Nati. Dibujos que resultan incómodos, por su precariedad, su simpleza y a su vez lo que los ellos exhiben. Como mencioné, Carri tiene un universo particular aunque no siempre sale bien parada. Se puede argumentar que uno de los conflictos principales, como lo es la infidelidad de Alejandra con Pichón, está retratada de manera superficial sin elementos que permitan una interiorización en esa relación más allá de las escenas de sexo salvaje que conectan la practica con el ambiente en el que viven los personajes. Otro defecto del film proviene de una conexión completamente inconclusa entre el cruel marido de la protagonista y la hija del dueño de un bar del pueblo (interpretada por Dalma Maradona). Y finalmente es cuestionable, aunque no es un defecto ya que particularmente me parece una decisión acertada por Carri, la crueldad de algunas escenas. Por una parte, como hice mención anteriormente la ferocidad en las relaciones sexuales de Alejandra y Pichón, pero por otra parte la matanza de un cerdo casi en tiempo real, o también otra escena terriblemente perturbadora (que si quieren saltear quien no haya visto el film pueden hacerlo en este momento), como los dos niños viendo a los amantes en pleno acto sexual. Estas decisiones son discutibles, aunque repito, en mi opinión algunas se encuentran justificadas sin embargo otras me parecen excesivas y realizadas para la incomodidad de la platea.


Más allá de estos defectos, La rabia es un film crudo, difícil de ver, incomodo en muchas situaciones que retrata con inteligencia los comportamientos más primitivos del ser humano. Carri utiliza el paisaje desolado de la llanura pampeana como símbolo de un hábitat que va transformando a sus personajes en seres casi prehistóricos, con actitudes y emociones salvajes, que producirán la destrucción de ellos mismos. Como si fuese una enfermedad. Como la rabia.



LA RABIA (Argentina, 2008)

Dirección: Albertina Carri.

Interpretes: Victor Hugo Carrizo, Analía Couceiro, Javier Lorenzo, Nazarena Duarte, Gonzalo Pérez, Dalma Maradona.

Guión: Albertina Carri.

Producción: Pablo Trapero.

Fotografía: Sol Lopatin.

Montaje: Alejo Moguillansky.

Calificación: 7