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lunes, 13 de octubre de 2008

Historias Extraordinarias

"Bueno, es así. Un hombre, llamémoslo X, llega en medio de la noche a una ciudad cualquiera de la provincia. De X no sabemos prácticamente nada (...) No es periodista ni es detective, no es escritor, no es fotógrafo, no es científico. No es nada que pueda suscitar de antemano emoción o interés. Pensemos más bien en un técnico, un inspector municipal o un agrimensor. Algo así".


Luego de su exitoso estreno en la ultima edición del BAFICI, Historias extraordinarias llega finalmente a los cines porteños. En realidad, a solo dos salas: en el Malba y el recientemente remodelado Cine 25 de mayo. Pero la experiencia de ver un film como el que realizó Mariano Llinás es accesible en estos días. Se trata de una experiencia que desafía a los espectadores menos acostumbrados con el tipo de cine más arriesgado, más experimental ya que Historias extraordinarias hace honor a su titulo y recrea en la duración de cuatro horas (junto con dos intervalos) tres enormes relatos que comprenden diferentes tópicos y situaciones.

Todas las historias que componen el revolucionario film de Llinás están marcadas por diferentes voces en off omnipresentes que acompañan al espectador haciendo testigo de lo que vemos y dotándonos de la información necesaria para seguir todas las complejas fabulas de la película. La voz en off, un recurso mal utilizado en el cine actual, se impone en Historias extraordinarias como una interesante arma con la cual Llinás expresa todo lo que sucede en la historia. A veces adelantándose a los hechos, y otras veces explicando lo que realmente sucede tras un acontecimiento algo dudoso. La combinación de imágenes que retratan lo sucedido en cada escena y la voz en off que remarca todos los detalles de cada una de ellas, se establece como solo una de las innumerables innovaciones que realiza Llinás con su film.

Las tres historias, divididas en dieciocho capítulos, nacen desde la cotidianeidad para terminar capaz de la misma manera. Pero al igual que un buen viaje, no es el final alcanzado lo que realmente importa o se debe analizar. El trayecto, que combina hombres misteriosos, distinta clase de mujeres, asesinatos, libros, códigos, monolitos y hasta animales salvajes, es lo que realmente hace a Historias extraordinarias, una película diferente a otras. Pero lejos de la grandilocuencia o la solemnidad que podría haber sido filtrada con el material, Llinás propone la aventura como el principal recurso a la hora de relatar. Con el espíritu de un verdadero fanático de Borges, Poe, Stevenson y LeCarré por el lado de la literatura, y a Hitchcock esencialmente en su aspecto cinematográfico, Llinás logra crear un universo muy personal en sus primeras dos horas de películas. Dos horas con momentos que son sencillamente excelentes. La composición de cada una de las historias, el interés que se construye en cada una de ellas y el amalgamiento entre todas da lugar a un enorme entusiasmo sobre como va a seguir cada una de esos grandes relatos.

Pero más que nada, Historias extraordinarias es un film que abarca desde lo más pequeño hasta lo más grande. Desde una simple apuesta que se transforma en un extraño viaje sobre el río Salado en busca de un conjunto de monolitos, o incluso un sencillo y aburrido trabajo que termina en, (¿por qué no?), Africa, o una caminata de la que derivan asesinatos y complots. La imaginación de Mariano Llinás le premite crear infinitas soluciones a estas grandes historias. Historias extraordinarias que nacen desde el puro entretenimiento, como un buen libro de Stevenson o una película de Hitchcock. “Para mensajes está el correo” decía el director de Vertigo. Y eso se aplicaba en cada una de sus películas. Al igual que Hitchcock, Llinás crea un film con el hecho de entretener con historias poco vistas en el cine nacional. Si la cinematografía argentina de esta década se vuelca más al drama, el director de Balnearios rompe con ese común denominador.

Y este quiebre es un golpe directo al corazón. O mejor dicho, a todos los sentidos. Ser testigo de un trabajo tan maravilloso no hace otra cosa que producir alegría por lo que uno está viviendo. Y ahí termina el primer intervalo. Y uno se ríe. Como una montaña rusa que no se detiene, Historias extraordinarias sigue y sigue. Son cuatro horas, que aunque se sienten en una parte de la mitad del film (con la historia de una joven que se debate su amor con dos hombres, uno mayor y otro más chico, que en mi caso produjo solo rechazo), no pueden ser tenidas en cuenta más que como un acontecimiento único en el cine. Son historias extraordinarias. Y son la prueba de que cine y literatura pueden ir siempre de la mano.

Sobre el final del film, cuando se escucha la canción Sloop John B. de Beach Boys de su mítico álbum Pet Sounds, la sensación de quedarse sentado meditando sobre el film es incontrolable. Ha terminado una experiencia única para cada uno, quienes debatiremos el film solos o entre muchas personas. Llinás y sus personajes van a seguir su camino. Siempre en la ruta.



HISTORIAS EXTRAORDINARIAS (Argentina, 2008)
Dirección: Mariano Llinás.
Interpretes: Walter Jakob, Agustín Mendilaharzu, Mariano Llinás, Klaus Dietze, Horacio Marassi, Eduardo Iaccono, Mariana Chaud y Lola Arias.
Guión: Mariano Llinás.
Producción: Laura Citarella.
Fotografía: Agustín Mendilaharzu.
Montaje: Alejo Moguillansky y Agustín Rolandelli.
Música: Gabriel Chwojnik.


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