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domingo, 16 de agosto de 2009

Arrástrame al infierno



Siempre es un acontecimiento importante el regreso de un buen director a sus fuentes. Existe una camada de realizadores surgidos en la década del 70’ y ’80 que todavía siguen generando interés con el cine que realizan. Desde F.F. Coppola hasta George Romero, pasando por De Palma hasta John Carpenter y Joe Dante, además de Spielberg, Landis y Geroge Miller, crean todavía en sus seguidores y los críticos cierta esperanza por establecer en un cine cada vez más simplista, efectista, y poco interesante, una película que haga recordar para que existen estos artistas. Uno de los tantos directores que se pueden incluir en la lista es Sam Raimi. Para muchos Sam Raimi no es un nombre conocido, para otra parte es el director de Spider Man y para una parte más selecta es uno de los realizadores más importantes de las últimas décadas en materia del género fantástico. 

Hay que tener en cuenta que este regreso de Raimi al género que mejor sabe manejar es un acontecimiento que muchas personas esperaban luego de su estadía en el cine hollywoodense en la última década. Más allá de los meritos de las dos primeras entregas de Spider Man (la tercera no incluye grandes momentos para atesorar como sucede con las otras dos) Raimi siente que en el género de terror se siente completamente a gusto. Esto se debe a que el director de Darkman sabe manejar como pocos la gracia y el humor que el terror a veces puede proporcionar. 

Hay en Arrástrame al infierno varios elementos que se pueden identificar con el cine que realizaba en los años ’80 y el humor que reina en varias de sus películas. En este caso la historia se centra en Christine Brown, empleada de un banco que aspira al puesto de vicegerente. Obviamente, para ocupar un puesto tan importante en su lugar de trabajo, debe tomar “decisiones difíciles” y una de ellas consiste en no permitirle una prorroga a una tétrica anciana quien le realiza una maldición gitana. Lamentablemente para Christine, en tres días, a menos que lo impida, se va a ir al infierno. La trilogía de Evil dead que Raimi realizo en la década de los ’80 y su última parte en 1992 (se comenta que habría una cuarta parte dirigida por el mismo creador) se hace presente por momentos en este film. Si algo reinaba en las películas protagonizadas por Bruce Campbell era el juego constante entre el terror y la comedia, que incluía a los espectadores. Raimi mostraba sangre y vómitos sin ningún tipo de culpa a los espectadores básicamente porque no le interesaba si al otro no le gustaba ese juego bien gore. En Arrástrame al infierno sucede exactamente lo mismo. Sangre, vómitos, bichos asquerosos, animales muertos y un largo etc. es tirado al espectador en la cara sin esperar otra cosa que la aceptación por parte del público.

Hay algo interesante que separa a directores como Romero, Dante, Raimi, Carpenter en algunas películas, que radica en no tomarse las cosas muy en serio. Parecería que estos directores pueden asustar y mucho sin crear films que van desde la solemnidad hasta la exclusiva prefabricación propia del cine de terror americano actual. Raimi utiliza el slapstick, diálogos punzantes y situaciones bizarras para divertir pero también es consiente de la película que está realizando y en vez de dejar que el humor sirva como separador y tranquilizante entre escenas escalofriantes, pone todo en la misma bolsa creando un espectáculo menos estructurado y más enloquecido. Parecería que el cine de terror actual necesita más gente que se arriesgue, como lo hace Raimi en su última película. 

En el párrafo anterior, se nombraba la palabra solemnidad. En esta película hay una especie de cuento moral si se quiere que invade el problema que adquiere Christine luego de rechazar la prorroga a la anciana. Por debajo de este cuento de terror aparece una subtrama sobre el manejo despiadado de los negocios y la maquina imparable que son los bancos. Para quedar bien con su jefe y obtener su codiciado puesto de vicegerente, Christine obra manejada por la ambición. Y así es como le va. En esa obra maestra llamada Un plan simple, Raimi crea una historia que se centra en un grupo de amigos que encuentran millones de dólares en un avión estrellado en medio de un bosque. El dinero y la codicia, temas centrales del cine en toda su historia, hace que estos se vayan aniquilando hasta terminar de manera trágica. La ambición según Raimi es el peor de los defectos humanos y en Arrástrame al infierno está presente de manera casi subliminal. 

Protagonizada por una excelente y hermosa Alison Lohman y secundado por el gran Justin Long y Lorna Raver, Arrástrame al infierno es una película de terror que cumple con el propósito de asustar y divertir. Ah, además, el director de Darkman y Rápida y Mortal, da una lección a los pequeñísimos y mediocres directores de la última generación moderando los efectos especiales para que vayan junto con la historia y no como meras pretensiones efectistas. Interesante planteo el que realiza el señor Raimi. 




ARRASTRAME AL INFIERNO (Estados Unidos, 2009)
Dirección: Sam Raimi.
Intérpretes: Alison Lohman, Justin Long, Lorna Raver, David Paymer, Adriana Barraza, Dileep Rao.
Guión: Sam Raimi e Ivan Raimi.
Producción: Rob Tapert y Grant Curtis.
Fotografía: Peter Deming 
Montaje: Bob Murawski
Música: Christopher Young 
Calificación: 8

lunes, 20 de julio de 2009

Up, una aventura de altura




Por estos meses, desde mayo hasta agosto, la frase se repite hasta el cansancio en los medios. Desde diarios, revistas, programas de televisión, etc. Se escucha siempre lo mismo. Ya no es sorpresa que Pixar logre de nuevo una obra maestra. Parece no existir límites para la imaginación de los genios detrás de la compañía más fructífera del cine americano en lo que historias y éxitos de criticas y público respecta. Si el año pasado una película como WALL-E parecía superar lo insuperable que ya había significado el estreno de Ratatouille en el 2007, Up parece demostrar que el cielo no es el límite para John Lasseter y compañía.

Si WALL-E era una historia que mezclaba el humor físico del mejor slapstick, el romance y una cruda y aguda critica social, el camino para que Up se introduzca entre los mejores films de Pixar era una tarea difícil, pero no imposible. Nunca hay que ser prejuicioso con un film producido por la gente que nos trajo obras como Buscando a Nemo o Los increíbles ya que cada nueva película contiene elementos que pueden ser diferentes a cualquier otra cosa antes vista pero que es, además, combinado con las mejores tradiciones provenientes del estudio. Alejado de los monstruos, aliens, jirafas y cebras descontroladas, Pixar opta por otros caminos. Caminos que se acercan a un estilo más propio del cine europeo que del cine americano convencional.

Up, una aventura de altura, es la historia de Carl Fredricksen (la voz de Ed Asner) un anciano recientemente viudo que mediante miles de globos sale volando junto con su casa a Sudamérica a cumplir una promesa a su esposa. Lo acompañan un boy scout de ocho años, un perro que puede hablar y un ave exótica perseguida por un excéntrico cazador.

Sin embargo, como la mayoría de las cosas planteadas por los muchachos de Pixar, esto no es simplemente una historia que se acerca solamente a la aventura. Al igual que en los mejores exponentes de la productora, Up seduce en esos pequeños momentos que los hacen únicos en el cine actual. Porque ya no hablamos de cine de animación para referirnos a la grandeza de Pixar en este aspecto. Para referirse al cine propuesto por Up se deben usar mayúsculas. Pixar son palabras mayores. Hay por lo menos tres momentos únicos que pueden ser considerados de lo más emocionante de lo que va de este año 2009. Entre estas pequeñas joyas dentro del film se puede apreciar un racconto de cuatro minutos que describe un matrimonio entre el protagonista y su esposa. Y otra vez, como sucedía en WALL-E, el diálogo cede ante las imágenes. Imágenes
cada vez más poderosas que demuestran ser de una simpleza superficial que se alternan con un poderío emocional casi imposible de hallar en el cine de nuestros días.

El doble merito de Pixar es ser fiel con su propio material. Docter hace referencias a literarias desde Don Quijote hasta El viejo y el mar, pasando por citas a films como El increíble castillo vagabundo de Miyazaki, el ídolo de las personas detrás de las películas pertenecientes a la factoría. Si el póster promociona una gran aventura, Up la cumple. Y lo que no muestra el póster (hermoso y sutil) es lo que se encuentra detrás de la acción que tiene el film. Sin embargo, el drama no consigue opacar a la aventura, que en este caso hasta funciona de mejor manera que por ejemplo, la última aventura de Indiana Jones. Casas que vuelas, pájaros de colores, perros que hablan y pilotean aviones, lugares exóticos. El director Pete Docter (realizador de la genial Monsters Inc.) logra combinar a la perfección el drama y la aventura, como ningún otro. Para tener en cuenta, el género de aventuras pocas veces a cedido terreno al drama. Siempre oscilante entre la comedia y la acción, en Up el género se introduce en la misma historia, haciendo que el film vuele a terrenos inimaginables. Lo interesante y original que contiene la película de Docter es que ésta nunca deja de ser un gran espectáculo que divierte sobremanera y hay tantos elementos para prestar atención que éstos son luego analizados en un estudio posterior. Como menciona el critico Kenneth Turran de Los Angeles Times: “es difícil recordar un film que recorra diferentes terrenos cinematográficos como lo hace Up”.

Cualquier film importante se aprovecharía de los temas tocados magistralmente por Docter en su nueva película. Porque Up es una historia que en otras manos podría ser utilizadas para ser enfocada en una aventura tonta y superficial o a lo sumo en un compendio de temas utilizados de manera grotesca. El paso del tiempo, las derrotas, la tristeza, y sobre todo, acerca de la aventura de vivir, de perder y empezar de nuevo. Docter logra, sin exagerar, maravillas con estos temas. Todos estos son tratados de la manera sutil que nos tiene acostumbrado Pixar. Docter utiliza todos los datos de sus personajes para no ser abarcativo en ellos. Muchas partes del film están expuestas como datos dichos al pasar si se quiere. Esto no quiere decir que la película sea fría. Al contrario, el realizador de Monsters Inc. Aprovecha cada historia para ser desarrollada de la manera más implícita posible.

Al salir del cine, escuché a una chica que decía “igual no tenía sentido la película”. Esto no habla mal de nadie, sin embargo es interesante ver como el cine de Pixar es disfrutado por el público pero que a veces este no pretende ver una historia con mucha historia, sino solamente aventura. Seguramente (capaz me equivoco) esta misma joven irá a ver La era del hielo 3 y se divertirá más con el humor expuesto en la película de Carlos Saldanha. Por esto mismo, el cine de Pixar es apto para todo público y más aún para las personas que pueden emocionarse con ver únicamente al protagonista observando un álbum de fotografías.

Cuantas películas “grandes” y pretenciosas podrían llenar nominaciones al Oscar en el mes de enero con estos temas es algo incalculable. Luego de ser seleccionada por Cannes para abrir su último festival de cine, si la película consigue una nominación a los premios hollywoodenses debe ser poco importante para Docter y el co-director Bob Peterson. Up es un soplo de aire fresco en medio de una cartelera de cine cada vez más cerrada al cine de autor. Porque ya no es ninguna sorpresa que Pixar sea catalogado cómo un referente del mejor cine de los últimos años.



UP, UNA AVENTURA DE ALTURA (Estados Unidos, 2009)
Dirección: Pete Docter y Bob Peterson.
Con las voces de: Ed Asner, Jordan Nagai, Christopher Plummer, Delroy Lindo, Bob Peterson.
Guión: Bob Peterson y Pete Docter.
Producción: Jonas Rivera.
Fotografía: Patrick Lin.
Música: Michael Giacchino.
Calificación: 10

martes, 9 de junio de 2009

Star Trek


Si había una película que despertaba curiosidad entre el público masivo en casi todo el mundo, ésta era Star Trek , (otra) remake del clásico dirigido por Robert Wise allá por el año 1979. Recordemos que estamos ubicados en plena época donde los grandes tanques provenientes de Hollywood desembarcan en la cartelera argentina listos para convocar miles de espectadores y así convertirse en grandes éxitos de taquilla. Si tomamos como otros ejemplos recientemente estrenados, apreciamos films como Wolverine, Ángeles y demonios, Una noche en el museo 2, etc. Como bien se sabe, Hollywood no es (y en realidad nunca fue, al menos en los últimos años) sinónimo de buen cine. Hay casos excepcionales que quiebran esta regla (y que son muchos). Star Trek, sin embargo, venía precedida por un entusiasmo general ya que la saga del Enterprise necesitaba una “refrescada” y J.J. Abrahms, el nuevo niño estrella de Hollywood, venía a darle a la alicaída historia un nuevo rumbo. Y es cierto que la necesitaba.
Como sucede habitualmente en estos últimos años, Hollywood recurre al sistema de elegir una historia y darle un nuevo comienzo. Sucedió hace cuatro años con la interesante Batman inicia, hace tres con la fallida Superman regresa, y así podemos seguir con algunos ejemplos más que están lejos de la historia de Kirk y Spock. Hollywood solicita a Abrahms para crear una nueva saga (y de paso eliminarla anterior). Abrahms, quien veía con un curriculum excelente con su serie Lost y su gran Misión imposible 3 parecía ser la persona adecuada para darle un nuevo toque a Viaje a las estrellas como se lo llama por estas tierras a la historia de la tripulación del Enterprise.

Como toda precuela, vamos al comienzo de la historia misma de los personajes empezando por un joven James Kirk, hijo de un tripulante de la Enterprise quien muere salvando centenas de vidas. Claro está que el rebelde Kirk no está en sintonía con la historia de su padre. Éste Kirk se la pasa armando quilombo hasta que decide entrar en la flota estelar y hacerle honor a su apellido. A su vez, Spock, un Vulcano, de padre de esta especie y madre humana lucha por superarse a sí mismo siendo una vez adolescente un prodigio de incalculable inteligencia pero con demasiada frialdad emocional.
Si la primera parte del film es interesante al delinear de manera correcta e inteligente estos dos personajes, el resto de la película se concentra en la aventura de ambos en la famosa nave Enterprise. Abrahms se muestra seguro en la primera mitad del film, con un manejo de la narrativa y situaciones precisas. Sin embargo, una vez llegada la acción, Abrahms mantiene un mismo tono desde el comienzo de esta etapa hasta la finalización del film. Por decirlo de alguna manera, no hay grandes sobresaltos en Star Trek y eso parece ser un paso en falso para un director interesante que en su anterior película lograba todo lo contrario. Misión imposible 3 crecía a pasos agigantados cada vez que la historia avanzaba. En Star Trek, la acción es casi inofensiva, poco atrapante, con grandes despliegues audiovisuales pero sin ningún espacio para que esta sea completamente satisfactoria. O sea, a lo largo de la película hay pocos momentos de acción y estos son casi nulos.

Si el objetivo de Abrahms era concentrarse en la personalidad de sus criaturas no habría problemas. Es más, sería interesante una película proveniente de grandes estudios con grandes presupuestos con una proyección masiva se centralizara en sus personajes. Sin embargo, esto sucede en pocos momentos del film. La primera parte, la presentación de Kirk y Spock (y dejemos de contar porque ningún otro personaje es tocado para su perfeccionamiento emocional) es lograda, si, pero esto no se proyecta hacia el resto del film. El resto del film es frío como el personaje de Spock. Algunos otros personajes están delineados de manera mediocre (como el personaje femenino, realmente vacío de cualquier interpretación) y hasta simplona.

La presentación en sociedad de Star Trek ya es un hecho. Ahora Abrahms y sus guionistas deben corregir los errores de esta primera parte. Si una película de aventuras es una película de aventuras debería hacer saltar a los espectadores de su butaca. La versión de Abrahms en ese sentido no mueve un solo pelo. Es cierto que el productor de
Cloverfield rechaza ciertas situaciones y lugares comunes (como el posible triangulo amoroso entre Spock-Uhura-Kirk) pero cae en una puesta en escena fría, una poco desarrollada historia y una aventura de la que, pocas veces visto esto, uno desea abandonar.




STAR TREK (Estados Unidos, 2009)
Dirección: J.J. Abrahms.
Interpretes: Chris Pine, Zachary Quinto, Leonard Nimoy, Eric Bana, Zoe Saldana, Winona Ryder y Simon Pegg.
Guión: Roberto Orci y Alex Kurtzman.
Producción: J.J. Abrahms y Damon Lindelof.
Fotografía: Daniel Mindel.
Montaje: Maryann Brandon y Mary Jo Markin.
Música: Michael Giacchino.
Calificación:
5


sábado, 11 de abril de 2009

Aquiles y la tortuga

Takeshi Kitano, el director de Flores de fuego, se introduce en las Paradojas de Zenón para explicar el porqué de su nuevo film. Una de las paradojas más famosas es la que tiene lugar en la carrera entre Aquiles y una tortuga. Si la tortuga comienza la carrera con una ventaja otorgada por el mismo Aquiles, quien conciente de sus habilidades, sabe que va a alcanzar inevitablemente a su competidor. Cuando comienza la carrera Aquiles se ubica rápidamente en el lugar donde estaba la tortuga pero esta ya no se encuentra allí ya que ha avanzado. Aquiles vuelve a correr para alcanzarla pero esta nuevamente ha seguido el camino y ya no se encuentra más en el lugar donde estaba anteriormente. De esta manera Aquiles nunca podrá alcanzar a su competidor.

Kitano utiliza de esta manera la popular paradoja para retratar la historia de un artista sin talento pero con mucho amor por el arte a lo largo de toda su vida. Kitano opta la narración más clásica y, de forma lineal, plasma la vida de este personaje desde su niñez hasta el momento de mayor madurez.

Se establece entre el artista y la época en que habita una conexión con el momento artístico de cada tiempo. De niño, Machisu retrata en el lienzo los diferentes objetos que están presentes en su vida diaria, desde animales hasta colectivos. Una vez adolescente, su estilo no mejora y con la ayuda de las clases en una Escuela de arte empieza a copiar a diferentes artistas. Sin tener una identidad propia en su diseño (el personaje copia a Miró, Warhol, Pollock e incluso a Basquiat), llega la madurez en la que va a luchar para conseguir la aceptación.

Aquiles y la tortuga es un film sobre y el arte y los artistas. La concepción del arte por parte de Kitano se ajusta a la caracterización de los artistas que desfilan en su película. Vemos como muchos personajes pasan sus horas logrando obras con distintos propósitos y con diversas miradas sobre el papel del arte. En la sociedad, en el mundo artístico y por último dentro del mismo artista. El papel del protagonista en la historia es ejemplar en ese sentido: Machisu es apoyado por sus propios deseos de avanzar como pintor y luego es apoyado por su esposa. No le importa si su hija su avergüenza de sus extravagantes métodos como tampoco si tiene que estar casi muerto para pintar algo interesante. Machisu es un ser perseverante pero inútil a lo largo del film. No es el primer caso de un personaje sin talento pero que demuestra ser un enamorado del arte. Ed Wood es similar en ese sentido, pero esa es otra historia. La verdad, o la realidad, es algo que Kitano expone también en relación con el artista. El realizador japonés parece decir que el artista debe afrontar lo real y ver como sus sueños a veces no son cumplidos.

Ahí es donde la fabula de Aquiles y su tortuga cobra mayor protagonismo. Machisu está persiguiendo algo que parece ser inalcanzable y que hasta el final va a terminar atormentándolo. El éxito proveniente del arte según Kitano es algo que está siempre adelantado y que el artista puede o no alcanzar. El éxito es relativo ya que, como muchos personajes expuestos en el film, el propósito de este objetivo tiene diferentes variables.

Si en la primera parte del film Kitano opta por una narración clásica que se apoya en una gran fotografía y momentos de humor bien utilizados, en la segunda parte estas virtudes son llevadas al extremo. Los intentos de Machisu por lograr una gran obra de arte son lisa y llanamente bizarros. Enumerar y describir los momentos sería arruinar la sorpresa a quien no ha visto todavía el film. Es también en su segunda mitad donde los personajes son todavía más queribles. La mirada de Machisu interpretada por Kitano es absolutamente tierna y, de alguna manera, seductora. La conexión entre espectador y personaje, como en toda buena película, es constante y se vuelve más intensa. Al igual que el film, que va adquiriendo un tono más oscuro pero por momentos divertido.

Divertida y profunda, por momentos seria y por otros disparatada. En Aquiles y la tortuga abundan seres extraños y situaciones bizarras: desde niños deteniendo trenes para dibujar hasta personas con baldes de pintura chocando contra lienzos. La hermosa locura de Kitano choca de frente a los espectadores. A pesar de haber un nivel de demencia exagerado (que se encuentra lejos de ser un defecto propio del film) Aquiles y la tortuga es una película sutil y poética.

Ser exitoso no tiene nada que ver con ser talentoso. Eso dice en un momento un personaje en el film y s lo que Kitano nos pretende decir del arte y el mundo artístico actual. Kitano deja en nosotros mismos la interpretación de esto. Kitano mencionó que está película es sobre “el cruel mundo del arte” y que “el arte y los artistas están sobrevalorados”. Machisu se encuentra entonces frente a un monstruo enorme que es el universo artístico .En un mundo donde el éxito abunda pero en talento escasea, el Machisu de Kitano corre detrás del éxito aunque también podría interpretarse que el protagonista esté persiguiendo nada más ni nada menos que su identidad artística y talento.



martes, 7 de abril de 2009

El niño pez


Tras el éxito obtenido con su opera prima detrás de cámara, Lucía Puenzo adapta para la pantalla grande su propia novela El niño pez. Publicada en 2004, es la historia de la relación entre dos mujeres. Una de ellas es Lala, una joven de clase alta (la ascendente Inés Efrón) que mantiene un secreto romance con la Guayi (una excelente Emme), una chica paraguaya que trabaja como mucama en su casa.

Dentro de la trama, que se concentra en la relación entre ambas jóvenes, también hay varias subtramas que completan el universo que es El niño pez. Un asesinato será el detonador del drama y el conflicto entre los personajes. Sin embargo, Puenzo decide incluir en su propia obra varios elementos relacionados con algunos secretos puntuales que chocan directamente con las protagonistas, diversos personajes y una fabula sobre un ser fantástico (el mismo que da el nombre al film).

Puenzo trabaja esta historia de amor sin problemas con respecto a la narración y en eso se determina un gran paso como directora con respecto a XXY. Sin embargo, El niño pez no es una película perfecta (y está lejos de serla) ya que la cantidad de tramas y subtramas y temas que el film aborda termina por transformar al film en un trabajo excesivo. El incesto, el sacrificio, las relaciones entre padres e hijos, entre hombres y mujeres, la familia, e incluso la fabula de El niño pez terminan por ser abrumadores para un film. No leí el libro del cual proviene esta adaptación, pero me imagino que el trabajo de Puenzo debe ser mucho más satisfactorio en las paginas de su novela.

Sin embargo, El niño pez contiene algunos elementos a favor como su producción y profesionalismo. Lo mismo puede mencionarse de sus actuaciones. Inés Efrón sigue sumando puntos para convertirse en una gran actriz en un futuro. No digo que no sea un buen exponente te la nueva generación de artistas nacionales, pero en un futuro próximo, la actriz de Amorosa soledad va a ser considerada una actriz con mucho valor en el cine o en la televisión. La revelación a nivel actoral, más allá del trabajo de Efrón, la brinda Emme (o Mariela Vitale). Ésta chica, proveniente de la música R&B (¿alguién se acuerda de sus video clips?) ofrece un trabajo sutil por momentos y en otros explosivo. Se puede vislumbrar a una actriz que también tiene un futuro marcado en la actuación.

El niño pez no es un desastre pero tampoco es una gran película. Al igual que sucedía en XXY, el film se queda a mitad de camino. Los temas importantes abundan, (al igual que los géneros que se cruzan –suspenso, romance, road movie -) y quitan la tensión de la trama. En algún punto del film ya no interesa demasiado lo que ocurre. Eso último es mi opinión, teniendo en cuenta lo que sentí mientras transcurrían los minutos.

jueves, 2 de abril de 2009

Aquel querido mes de agosto

La nueva película del joven director portugués Miguel Gomes es la nueva sensación de los festivales de todo el mundo. Será por su frescura, originalidad, su espíritu lúdico, o por muchas cosas más. Lo cierto es que luego de su paso por todas partes del mundo, Gomes exhibe su maravillosa película en la nueva edición del BAFICI. Luego de ganar premios en San Pablo, Las Palmas, y en el prestigioso festival de Viena, Gomes participa con su film en la competencia internacional de la nueva edición del Festival porteño.

Explicar o intentar dar un resumen de Aquel querido mes de agosto es una tarea algo difícil de plasmar en una redacción. Se puede por lo tanto promover una idea acerca de la originalidad de esta película y como se plasma en pantalla lo que Gomes pretende en su último film.

Primero en principal, el objetivo principal de Aquel querido mes… fue hacer un documental acerca de la gente de distintos lugares de Portugal, sus costumbres y la música típica de las diferentes regiones. La idea fue cambiando a lo largo de la formación del film. En una de las primeras escenas de este proyecto de Gomes se ve como su productor le reprocha a su director (el mismísimo Gomes) que la película no está avanzando correctamente y que se necesitan actores para conseguir financiación al proyecto. Gomes responde: “no necesito actores, necesito gente”. La búsqueda de esta gente es la que emprende Gomes en una buena parte del film. La entrevista a personajes típicos de diferentes lugares y la observación de la música popular en la población se combinan para crear una primera parte interesante y por momentos muy simpática. Luego la película da un giro increíble. La transformación de este documental en una ficción cuando menos se lo espera. Un triangulo amoroso con ecos a romances del verano clásicos de cualquier región son filmados, de esta manera, de forma “ficcional”.

La extrema originalidad del film es capaz el “gancho” principal del cine propuesto por Aquel querido mes de agosto. La mezcla entre el documental y ficción es algo que se ha probado varias veces en el cine con resultados dispares. Gomes no mezcla estos dos aspectos. Él se encarga de borrar la gran línea que existe entre ambos estados creando algo único al sumarse él, equipo técnico y película en sí al juego. Porque de eso se trata todo. Es un juego divertidísimo, que aceptamos jugar. Aprendemos las reglas y nos dejamos guiar por la mano maestra del realizador portugués.

La gente que actúa en el film es consciente de este juego y se deja llevar por él. Un ejemplo de la poca distinción entre realidad y ficción ocurre en un momento determinado en que la protagonista llora la huída de su amor para luego reír avergonzada.

Más allá de la posición en que se ubica, Aquel querido mes de agosto es un film divertido, estimulante, emocionante que pasa por todos estos estados sin ningún tipo de reparo. Comedia, drama, romance y musical. Todo combinado con la maestría de Gomes. La realidad y la ficción nunca gozaron de esta libertad de géneros que es el premiado proyecto del director.

Como si todo esto fuese poco, Aquel querido mes de agosto es también autorreferencial a su director y el equipo que lo acompaña. Esto le sirve a Gomes para crear una pequeña crítica hacia el cine comercial actual y las grandes empresas de producción.

Aquel querido mes de agosto sea posiblemente LA película del 11º BAFICI. Es un film interesante por donde se lo mire, divertido, innovador, que permite replantear los términos de ficción y realidad en el cine para que estos se puedan combinar como lo hace Gomes en su hermosa película. Aquel querido mes de agosto nace junto con el espectador para no terminar nunca.

viernes, 27 de marzo de 2009

BAFICI + Un Conte de Noël


Desde el día de hoy voy a hacer un pequeño analisis de las películas que pueda ver en el BAFICI de este año. Por motivos como la facultad, el dinero, y demás... no voy a poder ver la cantidad de películas que quisiera. Pero que al menos vea más de cinco películas me deja feliz. Si, son más de 400 films y yo veo cinco... no somos nada...


UN CONTE DE NOËL (Arnaud Desplechin)

Un conte de Noël es el octavo film del genial director francés Arnaud Desplechin. Protagonizada por la gran Catherine Denueve, Mathieu Amalric, Emmanuele Devos, Jean Paul Rousillon, Un conte de Noël es la historia de una familia problemática donde abundan los problemas entre todos los integrantes (casualmente su apellido es Vuillard, el mismo de los personajes de Reyes y reina). Diferencias entre hermanos, padres e hijos, maridos y mujeres, etc. Son el centro de la atención del nuevo film del director de Esther Kahn. Como es habitué en la filmografía de Desplechin, la duración es excesiva. Y en este caso se advierte como los minutos se van alargando más y más a medida que la película va avanzando. A pesar de tener un elenco formidable y que algunos conflictos son muy atrapantes para el espectador, el film termina por resultar abrumador entre tantos personajes y tramas y subtramas. La primera mitad es un ejemplo de la capacidad de Desplechin para presentar personajes y como estos interactúan de manera natural, pero luego, una vez que la película sigue avanzando todo se va haciendo más lento, más pesado, más agotador. La espectacular Reyes y reina es una película más redonda, más consistente, mejor realizada. Es cierto que Desplechin es un excelente director pero esta vez parece dejarse llevar más por la exponer todos los conflictos posibles restándole importancia al resultado final luego de los 150 minutos que dura su película.

martes, 24 de marzo de 2009

Rebobinados

Michel Gondry es dueño de una interesante carrera que contiene títulos destacados como Human nature y la interesante Eterno resplandor de una mente sin recuerdos que resultó un suceso en el año 2004 y le permitió a su guionista Charlie Kauffman ganar un premio Oscar. Luego llegaría La ciencia del sueño, una puerta hacia la locura del director, a quien le encanta trabajar con guiones que no estén ligados al convencionalismo. En Be kind rewind, Gondry se pierde en su propio mundo presentando una historia que, a pesar de tener pasajes muy graciosos, se queda a mitad de camino entre la comedia absurda y el drama nostálgico.

Be Kind Rewind, es la historia de dos encargados de un video club que luego de que uno de ellos borre las cintas accidentalmente comienzan a grabar cada titulo que falta a pedido del público resultando un éxito absoluto. Los encargados están interpretados por Jack Black y Mos Def mientras que el gran Danny Glover interpreta al dueño de la tienda.

Algo que es necesario para que una película funcione correctamente, a pesar de contar con los demás elementos, es un buen guión. Este determina todo: la historia (de que se trata, quienes la componen, como, cuando, etc.), los personajes (quienes son, como son, sus miedos, aspiraciones, motivaciones, etc.), las acciones, entre muchas otras cosas. En el film de Gondry, el guión parece olvidarse de toda estructura al presentar una historia que parece sostenerse gracias a algunas pinceladas de humor realmente efectivas pero que no alcanzan para levantar la película entera. Pareciera que el film tiene la firmeza de un flan, y no es broma. La idea de Gondry es clara y no es para nada desechable: una historia sobre la nostalgia, sobre un barrio caído que requiere la necesidad de algo que le recupere su identidad, sobre dos personas que quieren demostrar que pueden ser alguien, etc. Con todos estos elementos se podría haber hecho un gran film, realmente conmovedor. Pero en su intento de alejarse de algunos patrones efectistas, el director nacido en Versalles crea un film sin sustento que no se decide entre las escenas de comedia de los dos protagonistas filmando películas o un interesante drama melancólico sobre el pasado. Uno de los principales errores es, entonces, la poca decisión del director con que hacer con su material.

Más allá de tener situaciones realmente graciosas comandadas por Jack Black y Mos Def haciendo pseudo remakes de películas reconocidas (
2001 odisea en el espacio, Roboop, Los cazafantasmas, etc.) el guión no tiene ningún tipo de consistencia y eso entierra a Be kind rewind definitivamente. Si se le hubiese entregado este proyecto a otro director se podría haber hecho algo más similar pero con otra estructura que de más lugar a las cosas que en guión de Gondry pasa por alto (léase personajes, situaciones, detonantes). Pero es cierto que con otro realizador se hubiesen perdido los temas originales de la película.

A pesar de que Be kind rewind cuenta con un elenco formidable (aparte del elenco principal, se encuentran Melanie Diaz, Sigourney Weaver, Mia Farrow), con una fugaz critica hacia el mercado moderno de formato de dvd’s y las grandes empresas de alquiler (cuando no, Blockbuster), y con escenas cómicas muy logradas, el film de Gondry termina fácilmente en el olvido al no tener una identidad propia y al quedar en el medio de dos géneros sin decidirse por ninguno.



REBONINADOS (Estados Unidos, 2007)
Dirección: Michel Gondry.
Interpretes: Jack Black, Mos Def, Danny Glover, Mia Farrow, Melonie Diaz, Sigourney Weaver.
Guión: Michel Gondry.
Producción: Julie Fong y Georges Bermann.
Fotografía: Elias Kuras.
Montaje: Jeff Buchanan.
Música: Jean-Michel Bernard.
Calificación:
5


martes, 17 de marzo de 2009

Watchmen

Como muchos saben, Watchmen es una novela grafica creada por Alan Moore a mediados de los años 80 en pleno auge de la confrontación entre la URSS y los Estados Unidos comandados por Ronald Reagan. El comic es una declaración de amor/odio de Moore hacia los superhéroes que hasta ese momento eran moneda corriente en el universo de este arte. El mundo creado por Moore es notoriamente diferente a la realidad de la década del 80 y también su calidad argumental al igual que los temas que la novela se encarga de expresar. Watchmen parte de una transformación de la historia para presentar un espacio y un tiempo propios. Según el comic, Richard Nixon sigue gobernando Estados Unidos y la situación con la Unión Soviética está al borde de una guerra nuclear. En el medio se encuentran los Watchmen, un conjunto de superhéroes que vieron tiempos mejores hasta el momento en que la sociedad y la política se pusieron en su contra.

El responsable de la arriesgada llegada del comic a la pantalla grande está a cargo de Zack Snyder, el mismo de la (perdonen fanáticos) fallida adaptación de 300, la novela grafica de Frank Miller. El film de Snyder se limitaba a exponer una versión de la histórica batalla entre Esparta y Persia carente de todo sentimiento pasional. Watchmen es un cambio con respecto a la novela de Miller. Es indudable que más allá de los aciertos y errores de Snyder, este es un director que toma en cuenta el poder de la visualización y sabe utilizar los efectos para crear escenas realmente impactantes. En 300 ocurría por momentos pero en Watchmen lo visual pasa a ser prácticamente esencial para la creación del mundo creado por Alan Moore.

Si decimos que Snyder es un realizador para tener en cuenta seriamente esto se debe a algunos aciertos en el film éxito de taquilla en estos momentos. En ese sentido, el comienzo es sencillamente espectacular. Como cualquier persona que ha leído el comic sabe que la muerte de The Comedian (Jeffrey Dean Morgan) es el disparador para las investigaciones de sus compañeros acerca del porqué de este acontecimiento. La música de Nat King Cole suena mientras el personaje de Morgan es atacado en su departamento. Las suaves melodías de Unforgettable combinan con la violencia desatada en ese lugar. La voz de Cole se combinacon el sonido de los huesos rotos y el quebramiento de la ventana causado por el cuerpo de Comedian al ser arrojado al vacío.

Snyder vuelve a acertar con la apertura de los créditos, en los cuales se sintetiza la historia desde la aparición de los Minutemen (la conformación anterior a los Watchmen) hasta el presente. Apoyado por The Times Are A-Changin del gran Bob Dylan y un montaje interesante, Snyder combina tiempos y hechos en pocos minutos explicar el auge y la desaparición de los superhéroes. El poder de las imágenes sin reforzar ninguna clase de diálogos es algo que no pertenece al cine americano de los últimos años. Cuando todo es sobreexplicado, Snyder crea y expone en los primeros minutos su amor por la imagen antes que la palabra. Al menos en esta secuencia, luego en el film esto desaparece una vez que el director tiene la necesidad de brindar información no siempre requerida.
Luego de que el film arranque junto con las investigaciones de Rorschach (Jackie Earle Haley) Snyder se concentra en abarcar las historias de todos los personajes mediante interesantes flashbacks (el origen de Dr. Manhattan o la relación entre The Comedian y Silk Spectre son los más logrados) pero de a poco el film va adoptando un estilo muy autoconsciente con la obra de Moore. Las escenas y algunos planos en particular son exactamente similares a la novela gráfica haciendo que la película sea simplemente un calco del comic. No es necesariamente un paso en falso el hecho que Snyder sea muy fiel con la creación de Moore, sin embargo, en algún punto se siente que el realizador pretende recrear las viñetas en la pantalla grande sin mucha explicación del porqué de esta decisión. En ese sentido, Snyder podría haber sido un poco más personal con su película en vez que ésta se imponga antes que el trabajo del director.

La humanización de los héroes y villanos es uno de los temas fundamentales que Moore imprime en su comic y Snyder en su film. En una secuencia, The Comedian se sienta en la cama de su archienemigo muchos años después de haber sido un héroe y un villano respectivamente. Ya no es un héroe y un villano los que están ahí frente a frente. Son dos seres humanos escondidos detrás de sus mascaras. En cada una de ellas se encuentran historias de logros y frustraciones.
Watchmen es un retrato de la sociedad, la política, el amor, la amistad, el pasado y el temible futuro. El film cumple las expectativas al terminar siendo una obra para discutir y confrontar distintas opiniones sobre estos temas. Más allá del regodeo visual de Snyder, que a veces peca de excesivo, el realizador y los guionistas David Hayter y Alex Tse se concentran en las diferentes capas de la novela grafica exponiendo todos la temática propia de la obra. En algunos casos, puede resultar que algunos temas sean tratados en mayor medida que otros pero esto se debe que el film, a diferencia del comic, tiene una duración limitada (al menos para el estilo hollywoodense) y algunos aspectos que se podrían exponer de una manera más correcta son parcialmente ignorados.

En un sentido cinematográfico, teniendo en cuenta el poder que adquiere lo visual en determinados momentos gracias a Snyder se puede decir que Watchmen es un gran espectáculo. Sin embargo, cuando el director de El amanecer de los muertos empieza a jugar con su trabajo para crear grandes imágenes sin una necesidad del todo justificada, la película se siente por momentos como un compendio de escenas muy lindas pero finalmente vacías. Esta tendencia de Snyder a representar viñetas en su película le juega en contra no solo a él sino a los propios actores que parece que en algunos momentos están más pendientes de estar imitando el comic que realmente actuando para la película.
Por un lado tenemos una obra maestra creada por Alan Moore. Por el otro una película con fallas provenientes de su director pero que maneja por momentos las imágenes como pocos saben hacer. Me preguntarán, ¿en que quedamos? Watchmen es una muy buena película que podría haber sido una terrible decepción si Snyder hubiese seguido con sus juegos. Sobria, cruda, triste, desesperanzadora, irónica. Esa es la obra de Moore. Watchmen es sencillamente una adaptación lograda de una gran novela grafica.




WATCHMEN – LOS VIGILANTES (Estados Unidos, 2009)
Dirección: Zack Snyder.
Interpretes: Malin Akerman, Jackie Earle Haley, Jeffrey Dean Morgan, Patrick Wilson, Billy Crudup, Carla Gugino, Matthew Goode, Matt Frewer.
Guión: David Hayter y Alex Tse
Producción: Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Deborah Snyder.
Fotografía: Larry Fong.
Montaje: William Hoy.
Música: Tyler Bates.
Calificación: 8




sábado, 14 de marzo de 2009

El transportador 3

Hay varios motivos para festejar el estreno de una película como El transportador 3. Primero en principal, la saga creada por el francés Luc Besson no se caracterizan en ser muy sutiles que digamos. Grotescas, delirantes y hasta algo grasas son los términos más comunes con los cuales se relacionan a las tres partes de esta simpática saga acerca de un remisero a bordo de un Audi. El hecho de que la física, ni la química, ni la lógica entre en el juego que es El transportador transforma al film en un entretenimiento lisa y llanamente placentero.

La segunda parte de la saga, según mi opinión, superaba a la original. Mucho más osada, más delirante y absolutamente inverosímil, el film era una montaña rusa de 85 minutos que terminaba siendo toda una gema en el genero. El transportador 3 no supera a la segunda parte, pero contiene varios puntos interesantes para analizar. Si, dije bien, para analizar.

En este caso, al igual que en las anteriores películas, la trama es lo de menos. En este caso, Frank Martin (el genial Jason Statham, un héroe de acción que desborda carisma y simpatía en cada movimiento) debe transportar a la hija de un funcionario extorsionado por el grupo de villano de turno y dos bolsas con contenido misterioso y secreto. Nada nuevo. Lo mismo de siempre si se quiere. Hay una subtrama de conflictos sobre el medio ambiente y no mucho más. Sin embargo, El transportador 3 se sostiene gracias a su excelente protagonista y algunos detalles que hacen al film un espectáculo muy interesante.

Jason Statham es uno de los últimos grandes héroes de acción que hay salido en los últimos años. Luego del decaimiento de los estrellas más poderosas de los 70 para adelante, Statham ha encontrado crear varios aspectos ha tener en cuenta en la conformación de su personaje. Es serio pero parece reírse un poco de esta faceta suya y eso es lo que lo hace más que interesante. Lejos de la solemnidad y más cercano a la parodia del héroe clásico de acción, Statham es el actor indicado para este tipo de papeles. Dentro de poco se viene Crank 2. Mientras se lo puede ver en Carrera mortal en DVD o, si no la vieron, en El gran golpe, una de las grandes películas del año pasado.
Asistir a ver una película como esta merece eliminar todo prejuicio de entrada sobre el género y el film en si. Si el espectador deja de lado las referencias lógicas que dominan el mundo real puede entretenerse como nunca gracias a que en el universo ficticio, donde transcurren las aventuras de Frank Martin, todo puede suceder. Esencialmente, en El transportador 3 puede suceder cualquier cosa y uno se siente feliz con ello. ¿Qué importa si es o no una publicidad de Audi de una hora y media? ¿Qué importa si las leyes de la física o la química no se cumplen? El cine de acción y aventuras se sostiene gracias a la manipulación del espectador para crear mundos inverosímiles donde cualquier cosa puede suceder mientras el espectador sea participe de este espacio.

Creemos que puede pasar cualquier cosa: desde un auto en dos ruedas entre dos camiones hasta este mismo auto entrando con conductor y todo en un tren en movimiento. El placer de realizar un film sin limitaciones y el placer de ser parte de ese mundo aunque solo por una hora y media es, simplemente, creer en el arte y sus infinitas variables. Y de eso se trata el poder del cine y que va a más allá de lo relacionado con la trama, los efectos especiales, las actuaciones. El director Oliver Megaton, Luc Besson en carácter de guionista y la superestrella Statham le imprimen el absurdo a su film y logran un espectáculo decente, creíble, satisfactorio y hermoso.


EL TRANSPORTADOR 3 (Francia, 2008)
Dirección: Oliver Megaton.
Interpretes: Jason Statham, Natalya Rudakova, François Berléand, Robert Knepper, Jeroen Krabbé.
Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
Producción: Luc Besson y Steve Chasman.
Fotografía: Giovanni Fiore Colteracci.
Montaje: Camille Delamarre y Carlo Rizzo.
Música: Alexandre Azaria.
Calificación:
8



sábado, 7 de marzo de 2009

Detalles sobre Gran Torino


Como reza el título, estos son algunos detalles que me quedaron pendientes en mi crítica sobre la última maravilla de Clint Eastwood. Ayer pude verla por segunda vez y descubrí más cosas que analizar, y acá están.

ATENCIÓN: HAY DETALLES DIRECTAMENTE RELACIONADOS CON LA TRAMA Y LA RESOLUCIÓN DEL FILM.



El clasicismo
: la recientemente estrenada El luchador de Darren Aronofsky parte de un estilo visual y formal para relatar la historia de su protagonista. No en vano muchos críticos vieron en esta propuesta una ventana al cine de los años 70. Un retorno a las fuentes de los mejores títulos de la década más rica del cine contemporáneo. Sin embargo, y aunque esto es cierto, el estilo que el director de Pi le imprime a su película no deja de ser algo formal, y por ende, poco justificado. Teniendo en cuenta que las manías de Aronofsky en sus primeras películas se traducían en el uso de un montaje acelerado y los excesos de a fotografía, el abandono de este sistema se debe a una renovación de su estilo y no guarda relación con la historia que está contando.
Falsamente disfrazada de película de acción, simple y liviana, Gran Torino es una gran película clásica. Al igual que la interesante Million Dollar Baby, Eastwood propone colocar a sus personajes antes que el regodeo visual y la puesta en escena (ese es otro tema a tratar más adelante). Lo que sorprende de un film como Gran Torino es su capacidad de emocionar con armas tan simples como la firme construcción de personajes que van creciendo a lo largo de la película. Eastwood crea personajes, nos seduce, nos enamora, y luego nos abandonan. Celebramos la compañía de estos en el film y lloramos cuando se van. Esta importancia al personaje (y al espectador) es algo que no se ve en un cine que inunda pantallas con espejitos de colores. En Gran Torino no importan muchas cosas más que buenos personajes y la funcionalidad de la puesta en escena con estos. ¿Por qué funciona mejor una puesta en escena que abandona los rubros técnicos y se concentra en lo esencial? Se debe, principalmente, porque hay personajes que nos importan. Por ejemplo: en una parte importante del film Walt decide prestarle su preciado auto a Thao. El espectador siente que algo verdaderamente malo puede llegar a pasar, dado los acontecimientos que se fueron dando (la pandilla, momentos antes, atacó a Thao). La importancia que el publico le da a un simple gesto (el prestar un auto) es enorme. Eso solo lo logra un guión y una dirección inteligentes que están en el momento justo para atacar directo al corazón del espectador.

Los personajes: Eastwood nos propone jugar un juego a lo largo de Gran Torino. Nos presenta personajes esparcidos por la mesa y va acomodándolos de manera tal que todo resulte ordenado una vez finalizado el film. Nuestra atención está en el movimiento de las cartas, como se corresponden unas con otras y la manera en que terminan relacionándose. A lo largo de las dos horas, uno conoce los personajes. Sus miedos, sus deseos, sus ambiciones, sus zonas frágiles y fuertes. Se acostumbra al humor que imprime Eastwood (dicho sea de paso, es muy bueno en sus dotes cómicos) y no desea abandonar el juego. Pero como es costumbre el juego finaliza tarde o temprano. Sin embargo, el recuerdo de haber sido parte de algo tan hermoso y entrañable no abandona al espectador. Es finalmente, una película imprescindible. De esas que van a hacer historia. “Salvemos la leyenda” reza el cofre de recuerdos de Walt. Eastwood lo hizo.

No es un film sobre la venganza: esto es claro una vez que Eastwood encierra a Thao para impedir que se manchen sus jóvenes manos de sangre. Sobre el final, Walt se ofrece como sacrificio para salvar dos vidas mucho más importantes y necesarias dando toda su existencia a los disparos de la pandilla. Termina siendo mucho más que el ojo por ojo. Es un rechazo a la violencia, la guerra, las diferencias, la intolerancia. Es contradictorio el hecho de que haya más vida en Walt en el momento de su muerte que en cualquier otro momento del film. Hay vida porque permite más vida y paz. Paz que se ve en ese hermoso paisaje en la última escena de la película.

El actor y el ícono: como señalé en mi crítica sobre este film, Eastwood nunca se caracterizó por ser un gran actor. Su faceta de tipo duro lo acompañó en todas sus interpretaciones. Gran Torino no es la excepción. Sin embargo, la vuelta de tuerca se hace presente cuando ese tipo duro empieza a mostrar la otra cara. La cara de los errores cometidos en el pasado, la culpa, los años perdidos, el odio generado. Hay en esa cara una conexión al espectador presentes en sus ojos, sus gestos, sus dientes apretados, que generan un entendimiento directo con las emociones internas de Walt. Disculpen fanáticos de Sean Penn en Milk, pero actuación es lo que hace este hombre en esta película. La capacidad de dar vuelta una imagen para transformarla en algo completamente nuevo.

El final: el acercamiento que en un momento Walt pretende con su familia no prospera. En los últimos minutos, Eastwood, en vez de borrar con el codo lo que había ya escrito, no le deja nada a su familia en su testamento. Su Gran Torino marcha sobre una costa apacible conducida por Thao acompañado por Daisy, la perra de Walt. Al igual que en las dos muy buenas películas estrenadas este año Marley y yo, y Las horas del verano, hay un entendimiento entre el auto (y el pasado) y el joven que lo conduce. La amistad creciente entre los dos personajes es especial, cariñosa al fin y al cabo. El joven conduce tranquilamente su Gran Torino entendiendo que más allá de todo eso hubo algo especial entre dos personas decididamente distintas. Ocurre lo mismo en la mano de Owen Wilson acariciando a su perro o en el último paseo de la joven en la casa de su abuela en la película de Assayas. Es el entendimiento que hay algo más profundo en las pequeñeces de la vida cotidiana. El compartir un asado, el tomar una cerveza junto a alguien de creencias contrarias, el prestar un auto o el enseñar a hablar como hombre, son las cosas de la vida que perduran más allá de todo.

jueves, 5 de marzo de 2009

Gran Torino

Gran Torino, la nueva película de Clint Eastwood, comienza en el funeral de Walt Kowalsky, un americano de origen polaco, conservador, racista, nacionalista y cascarrabias. Walt odia a todo el mundo: desde su propia familia (hijos incluidos), hasta cualquier persona (en especial sus vecinos de origen asiático). Parecería que el personaje vive añorando tiempos pasados donde no era común ver a una joven como su nieta con un piercing en el ombligo usando su celular en una iglesia. Como el personaje de Eastwood en Million Dollar Baby, Walt también siente rechazo hacia la institución religiosa. Sus peleas con el reverendo del barrio son constantes y las exposiciones de ambos frente a la vida y la muerte son bien desiguales.

Un noche, su joven vecino obligado por una pandilla, trata de robar su Gran Torino modelo 72 (símbolo del sistema americano del que es parte) que para Walt es su más preciada pertenencia. Él interfiere e impide el robo. Luego se hará amigo de este tímido joven y su hermana mayor abriéndose a sus vecinos.

Según se sabe por las declaraciones hechas por el propio Eastwood este es su último film como actor. Nunca fue un gran intérprete, es cierto. Sin embargo Eastwood realiza su mejor trabajo personificando a su Walt, un personaje complejo, muy difícil de abordar a pesar de tener los tics característicos de otras interpretaciones del propio actor y director. Más allá de su cara de amargado, sus dientes apretados y los sonidos de odio que descarga cada vez que ve a alguien diferente a él, se puede observar un gran trabajo del actor de Harry el sucio en la composición dejando entrever que hay algo encerrado en Walt. Una historia repleta de diferentes acontecimientos que componen al anciano antipático y patético que personifica Eastwood, quien parece reírse de alguna manera de su propia mítica figura.

Hablando de historia, lo interesante de Gran Torino es que nunca sabemos mucho de Walt. Solo conocemos parte de su vida: de su esposa no se dice nada salvo que fue una gran esposa, sus días como soldado son mencionados pocas veces, el resto es completado por el espectador a medida que el film avanza y nos permitimos entrar en el personaje.

El film toca temas comunes en la filmografía del director de Los imperdonables. Desde el pasado (su tópico más común), la familia, la religión, los contrastes, etc. Es notorio observar como todas las temáticas que se aprecian en la película están tomadas con sutileza, algo que Clint nunca tuvo como director. El subrayado innecesario, el discurso llevado al extremo siempre fueron características (negativas) de sus películas (en Mike Leigh sucede lo mismo). Hay ejemplos en todos sus trabajos pero eso se podría hacer en otro post. Volviendo a Gran Torino. Los temas “importantes” como la vida y la muerte, y la venganza (es claramente una película sobre “otras oportunidades”) están tratados de manera natural sin dar ninguna opinión al respecto ni promover ninguna acusación o lección.

Mientras que en El sustituto Eastwood hacía todo mal, en Gran Torino todo fluye de manera agradable. Es un film muy simpático, mucho más atrapante que su anterior película. Contiene grandes momentos humorísticos y profundas escenas dramáticas (cercanas al desenlace). El secreto radica en que Eastwood sabe dirigir a sus personajes seduciendo desde las primeras escenas. Nunca abandonamos Walt a pesar de ser un viejo patético, nos acostumbramos a su forma de ser y compartimos algunas de sus opiniones.
Lo que más sorprende de un film como Gran Torino es el hecho de ser un film sin muchas pretensiones que entretener con una historia simple, con un guión muy limitado pero que solo una persona como Eastwood puede levantar con su presencia y dirección. Exceptuando algunos temas que están presentes en ambas películas, El sustituto y Gran Torino parecen estar dirigidas por dos personas distintas. En la primera los clichés, lugares comunes y golpes bajos inundaban el film por completo convirtiéndose en un desfile de miserias. En Gran Torino sucede todo lo contrario y se debe a que este último trabajo de Clint no tiene grandes pretensiones ni ambiciones artísticas. Solo pretende contar una historia con las mejores armas narrativas. El cine actual, enfrascado en los grandes dramas y en los discursos sobre temas importantes no presta atención a estas pequeñas películas hechas con amor al cine y al querer contar bien un cuento. Ahí esta Eastwood realizando una película que es entretenida y al mismo tiempo conmovedora sin caer en ningún tipo de exceso.

En definitiva estamos ante un clásico. Casi una obra maestra del cine actual. Un film nostálgico, conmovedor, íntimo, que expone un análisis sobre el ser humano, la vida y la muerte. Esas películas que están para ser guardadas y ver y volver a ver.



GRAN TORINO (Estados Unidos, Australia, 2008)
Dirección: Clint Eastwood.
Interpretes: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her, Brian Haley, Geraldine Hughes, John Carroll Lynch, Dreama Walker, Brain Howe.
Guión: Nick Schenk.
Producción: Clint Eastwood, Bill Gerber, Robert Lorenz.
Fotografía: Tom Stern.
Montaje: Joel Cox, Gary Roach.
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens.
Calificación: 9



sábado, 28 de febrero de 2009

Nueva comedia americana + Pineapple express y Role models

Como muchos saben, la Nueva comedia americana básicamente comenzó luego de las películas protagonizadas por el nuevo grupo representativo del genero. Estos son: Will Ferrel, Steve Carrell, Ben Stiller (aunque las comedias suyas ya venían cosechando exitos), Vince Vaughn y los hermanos Wilson. Desde aproximadamente el estreno de Zoolander. Sin embargo, dentro de esta nueva etapa aparece la persona responsable de crear un nuevo nivel de comedia en el cine actual. Judd Apatow, que había escrito el guión de la interesante Las locuras de Dick y Jane, realiza Virgen a los 40 años con Seteve Carrell en el papel más reconocido de su carrera. La película es casi una obra maestra del género y esto funciona básicamente gracias al tratado que el director le imprime sobre su protagonista. Como todos sabemos, el virgen cuarentón del film rechaza la idea de estar con una mujer luego de varias situaciones fallidas con el sexo opuesto. El miedo y el rechazo hacia establecer una relación de cualquier tipo hace que Andy, el protagonista, se encierre en si mismo siendo una suerte de marginado con relación al entorno que los rodea. Justamente la idea de Apatow es la creación de personajes patéticos, con problemas puntuales y bien expuestos, pero que generan la simpatía con el espectador. Al final de Virgen a los 40 años uno abandona a Andy sabiendo que su vida será distinta a partir del momento en que logra consumar el acto sexual con su esposa. Sin embargo, lo interesante es que el recuerdo de Andy no logra despegarse de la memoria. Esta amalgama también está presente en Ligeramente embarazada. Particularmente no es de mi agrado ya que luego de los primeros treinta minutos la película pierde el encanto del descontrol creado por el protagonista y su grupo de amigos, y adopta una postura más seria creada por el sexo femenino (a cargo de los personajes de Katherine Heigl y Leslie Mann).

En Superbad el amalgamiento es superior ya que Apatow (en el rol de guinista) y Greg Mottola (el director) plasman esta conexión entre los tres amigos y el espectador llevando a otros niveles. Superbad es una película acerca del crecimiento, de la perdida de la adolescencia, y sobre todo es un análisis de la amistad entre dos amigos en la etapa más conflictiva de sus vidas. No ser parte de esa conexión se debe a un rechazo del humor propuesto por Apatow y Mottolla. Esto quiere decir, simplemente, no entender muchos de los buenos chistes que tiene el film.

Hay varios ejemplos de personajes excluidos que tienen su redención final. Forgetting Sarah Marshall, Walk Hard (The Dewey Cox story), Step Brothers y las dos películas que voy a mencionar ahora. El principal poder del cine de Apatow radica en este entendimiento entre los personajes y el espectador, pero es notorio que esta conexión traspasa los límites de un film. Es decir, sabemos que las películas de Apatow cierran con un happy ending y con el reconocimiento de los personajes por parte de los demás participes de la película. Sin embargo, más allá de ser un lugar común y gastado, la fuerza principal de la Nueva comedia americana radica en el hecho de querer ver triunfar a los antihéroes protagonistas de los films. Queremos el lugar común y seguro. Esta formula se agotará en algún momento (a lo mejor en el próximo trabajo de Apatow con Adam Sandler) pero estamos bien con ella y nos da gusto ver sus películas.


Pineapple express
Dirigida por David Gordon Green (realizador de cine independiente recordado por Undertow y All the real girl) la película gira en torno a dos hombres adictos a la marihuana involucrados en un asesinato con tintes mafiosos. Por un lado Dale es un empleado municipal adicto a la marihuana que consigue su vicio gracias a Saul, su dealer. Gracias a una trama que mezcla el policial con la comedia Pineapple express consigue desarrollar su historia por medio del magnetismo creado por sus protagonistas. Seth Rogen (habitual colaborador de la factoría Apatow) y un sorprendente James “Harry Osborn” Franco logran tomarse los personajes bien en serio para que la trama fluya correctamente. El film es uno de esos títulos que podrían catalogarse como “dos personas que están en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

Acá se cumple la principal regla del cine de Apatow (en este caso como creador de la idea principal y productor del film) y radica en dos personajes marginados. En primera instancia el dealer frente a los ojos de su comprador y luego ambos frente a los demás personajes. Lo interesante es que la amistad propuesta por Apatow entre los dos hombres se presenta como una relación única, que con el paso del tiempo va floreciendo hasta la unión final en el desenlace del film. Hay un tercer personaje que a lo largo de film juega el papel del traidor y que hasta el último momento no se sabe en que bando está realmente. Sin embargo hasta en este caso la amistad entre los hombres parece preferible que la relación entre diferentes sexos (atención al personaje femenino, la novia de Dale).

El film no llega al nivel de perfección como otros exponentes del genero. Tiene varios momentos en que la historia no es tan atractiva como para dejar al publico completamente interesado en lo que se está contando. Su desenlace se alarga innecesariamente y las escenas de acción no están del todo logradas. Sin embargo hay elementos interesantes como para expresar que Pineapple express es un film a seguir que sirve como cadena entre los trabajos anteriores de la factoría Apatow y los que están por venir (la mencionada Funny people con Sandler y The year one con Jack Black).


Role models
Role Models, por otra parte, guarda relación con los films dirigidos, producidos o escritos por Apatow, únicamente por Paul Rudd (que es, además, uno de los guionistas de la película), uno de los dos protagonistas. La historia es simple y hasta ya vista. Dos hombres que trabajan promocionando una bebida energizante en colegios son obligados, luego de un incidente, a ser pupilos de dos jóvenes. Por el lado de los grandes está el mencionado Rudd, un amargado hombre de 35 años que no ha hecho nada interesante en su vida y pasa sus días regañando por cualquier cosa. Para colmo su novia lo deja (uno de los conflictos más comunes en la Nueva comedia americana). Por el otro, Wheeler (Seann William Scott, un peso pesado en la comedia) es el típico jodón. Se acuesta con muchas mujeres y no tiene mayores objetivos en la vida que trabajar de lo que le gusta (vestirse de un minotauro promocionando la bebida).

El film no necesita grandes vueltas de tuercas ni mucho menos un guión perfecto. Role models es el caso típico de la película que con solo sus protagonistas y sus excelentes personajes secundarios, y algunos momentos muy interesantes permiten que todo funcione como una maquina. De Rudd y Scott no se puede decir más que son dos grandes actores cómicos. El aspecto más interesante del film es el entendimiento que los guionistas y el director tienen por los personajes más jovenes. Mencionaba que una de las claves de Superbad era la conexión entre el publico y los protagonistas, ya que estos se sitúan en la conflictiva etapa adolescente. En Role models sucede algo similar.

El personaje de Christopher Mintz-Plasse (el recordado McLovin de Superbad) es un adolescente que, para salir de su conflictiva vida, se junta con amigos y demás personas recreando un mundo ficticio situado en la edad media. Augie vive pensando en este mundo para alejarse de las críticas de sus padres quienes piensan que su pasatiempo es simplemente una estupidez. La creación de este mundo paralelo es de utilidad para que los responsables del film encuentren en esto una salida para los problemas de los adolescentes y el uso y la importancia que tiene. En El mundo mágico de Terabithia sucedía lo mismo. Los dos niños protagonistas se sumergían en otra realidad para escapar de su vida cotidiana. En el final de Role models, lo ficticio contagia los protagonistas absorbiéndolos y plasmando la “actitud” de este universo en la realidad. El happy ending de la película de David Wain es un ejemplo de eso.

Las dos películas expuestas sostienen la evidencia de que una comedia inteligente puede ser más interesante que cualquier otro género. Si bien ambos trabajos no son perfectos, tampoco pretenden serlo. Tampoco tienen el objetivo de ser simples vehículos para que el público se ría y solo pase un buen rato. En los dos films hay detalles interesantes que están escondidos para que el buen espectador sepa interpretarlos. Al igual que sucede en las obras de Pixar, la mayor parte de la Nueva comedia americana tiene muchas capas que esconden un mensaje, que lejos de aleccionar, solo exponen la naturaleza de la vida misma.

martes, 24 de febrero de 2009

Un detalle importante sobre los premios Oscar


El critico Horacio Bernades, en su nota publicada el día de ayer en Pagina 12, expone algunos datos interesantes sobre Slumdog Millionaire y la relación de esta película con la entrega de los Oscar del día domingo. Mucho se habló de la apertura de los premios al mundo entero teniendo en cuenta la diversidad de artistas representantes de otros países que estuvieron nominadas e incluso ganaron. Sin ir más lejos, el film de Boyle realizado en la India, con capitales británicos; el premio a la inglesa Kate Winslet; la coronación de Penelope Cruz a mejor actriz; el documental britanico Man on wire con protagonista francés, etc.

La película ganadora del Oscar, Slumdog Millionaire, es una prueba de que ni Hollywood ni este film están tan abiertos como parecen. Las apariencias engañan. Bernades lo expone de la siguiente manera.

"Porque dónde está lo malo de que –inaugurando tal vez la era Obama en su versión cinematográfica– Hollywood se abra al mundo y no le pida a nadie visa de entrada. Que, al contrario de lo que sucede hasta ahora en las hipervigiladas aduanas de su país, no sólo no se cachee a los migrantes de piel oscura, sino que encima –ejemplo de desprejuicio racial, de integración internacional, de antidiscriminación militante– se los premie, aplauda y vive, como acaba de suceder con varios miembros del equipo creativo de Slumdog Millionaire. No es tan sencillo, hay una trampita: para poder gozar de todos esos beneficios es necesario someterse primero a uno de tres tratamientos posibles. El primero es dar lástima, dándole de comer al monstruo de la corrección política y el samaritanismo imperial. El segundo, actuar de extranjero, reforzando, si es posible hasta la caricatura, los rasgos estereotípicos del folklore nacional. El tercero es el contrario del segundo: se trata de lo que podría denominarse “cipayismo estético”, consistente en borrar toda marca identitaria y mimetizarse con el modelo hegemónico. Que es, por supuesto, el impuesto por Hollywood.
Pero, claro, no hay nada más redituable que ponerse los tres disfraces a la vez. Así lo demuestran Ciudad de Dios (cuádruple nominada en 2004) y, ahora, la triunfal Slumdog Millionaire. Ambas ejercen sin asco la pornografía de la miseria (opción 1) y refuerzan todos los clichés habidos y por haber sobre sus respectivas culturas (opción 2), adoptando las fórmulas propias del cine dominante, tanto en términos dramáticos como narrativos y visuales (opción 3). Con lo cual la aparente apertura se revela como rostro amable de la hegemonía imperial. O académica, si es que lo otro suena demasiado setentista."


La ceremonia no estuvo tan mal como años anteriores. Aunque voy aclarar algo importante: empecé a ver la transmisión desde el momento en que se dieron los primeros premios técnicos. O sea, luego de que Penélope Cruz haya ganado en su rubro. Las tres horas y media que duró el espectáculo (parece que nunca van a poder acortar la duración) fueron un vehículo para que Slumdog Millionaire se quedase con la mayoría de los premios. Estaba con mi hermana viendo como el film de Boyle ganaba todo lo que estuviese a su paso (la premiación al montaje fue algo vergonzoso) y debatía adentro mío si valía la pena seguir viendo la premiación. Obviamente seguí ya que apostaba mis fichas para que Rourke se coronase en su rubro. Al escuchar el nombre de Sean Penn me di por vencido.

lunes, 23 de febrero de 2009

El luchador

No está de más empezar esta crítica mencionando algo que escribió el periodista Luciano Monteaguado en Pagina 12 el día del estreno de El luchador, la nueva película de Darren Aronofsky. Según el crítico, este film marca la resurrección de dos personas: el protagonista (Mickey Rourke) y la de su realizador. La filmografía de Aronofsky cuenta con títulos de resultados fallidos. Su opera prima Pi le permitió rodar la mediocre para luego de varios años dirigir la horrible Requiem para un sueñoLa fuente de la vida. Ahora con El luchador, Aronofsky hace su primera película lograda de su carrera.

El film es el tragico y duro relato de Randy “The Ram” Robinson, una estrella de lucha libre que ha visto días mejores .La interesante secuencia de títulos que da a entender que el pasado de Randy estuvo lleno de gloria, pero que en la actualidad es solamente es fantasma. Una persona respetada por sus colgeas que tiene todavía algunos fieles seguidores y no mucho más. Randy solo hace lo que saber hacer. Y eso es pelear.

Aronofsky plantea la paradoja que surge en torno a la figura de Randy en el cuadrilátero y afuera de el. En uno, en el ambiente donde trabaja, Randy es invencible. Sufre todos los golpes y el siempre termina ganando. Afuera, en el mundo, el protagonista no es más que otra persona a la que la gente no le importa nada. El mismo se encarga de decir esto en una escena cercana al final del film. El trabajo del director y su protagonista logran crear un personaje de fácil acceso para el público. Ver a Randy en la cama solar, haciendo pesas, sufriendo un ataque al corazón o verlo trabajar en una fiambrería acercan más al personaje al espectador que es seducido por la personalidad arrolladora del protagonista. Rourke compone a un león herido, un antihéroe si se quiere.

Al igual que sucede en Rocky (especialmente en Rocky Balboa) el ambiente es otro ser que actúa por su cuenta. Nueva Jersey en este caso es un lugar oscuro, deprimente, en esos que raramente sale el sol. En ese lugar se instalan los personajes de El luchador. Aparte de Randy, también se hace presente Cassidy, una stripper (Marisa Tomei) que busca encontrar una solución en su vida. Capaz este personaje no esté del todo logrado. Sin embargo, El luchador no busca ser un film perfecto.

Hay un aspecto que es clave para entender el film de Aronofsky y ésta radica en que está construido usando el drama genuino que le aplica su director y su actor principal. No busca grandes efectos visuales (como lo hace Slumdog Millionaire) o golpes bajos y sentimentalismos (al igual que sucede en Benjamin Button), el film del director de Pi se alza mediante la construcción de un gran personaje que el espectador nunca abandona. Capaz es ese el principal merito de El luchador. Ser un film duro, realista, pero que con un protagonista difícil de olvidar.

Por momentos algunos pasajes de comedia hacen que el film no sea del todo denso y se concentre en el drama, pero toda la película está reinada por una atmosfera de decadencia manejada por un actor que se lo ve identificado con su personaje. Rourke realiza una actuación consagratoria (capaz la mejor de su carrera). Lo realmente paradójico es que su mejor papel proviene de un personaje que aguanta todos los golpes y derrocha sangre y sin embargo, estas marcas sirven para tapar viejas heridas del pasado del actor de Nueve semanas y media. Los ojos de Rourke son los que expresan el dolor a lo largo del film. Es difícil no emocionarse cuando Randy le dice a su hija que es un hombre solitario y merece estarlo. La interpretación de Rourke, que va desde el gesto mínimo hasta la explosión de su personaje (la escena en la fiambrería es clave), es lo mejor que tiene el film para ofrecer.

Esto no significa que el film de Aronofsky no sea bueno. Todo lo contrario. Es un trabajo consagratorio para el director de Requiem para un sueño. Pero la actuación de Rourke hace que por momentos los ojos del público se concentren en el protagonista, dejando de lado a la película en sí. Que tiene fallas. Se excede por algunos minutos y algunas cosas caen en la obviedad (como el final). Pero, repito, El luchador no es un film que busque ser perfecto. Está alejado de los cánones del cine hollywoodense. Hay planos secuencia extensos y muchos momentos en el que solo Rourke, con su mirada, lo dicen todo.

El luchador es la clásica historia del regreso. Del personaje, del actor, del director. Todos son parte de un proyecto nostálgico que recuerda los buenos momentos pero que siempre miran adelante. Más allá de las mierdas que ofrezca la vida, Randy va a seguir luchando adentro y afuera del cuadrilátero. Claro está que la vida es mucho más dolorosa.




EL LUCHADOR (Estados Unidos, Francia, 2008)
Dirección: Darren Aronofsky.
Interpretes: Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mark Margolis, Todd Barry.
Guión: Robert D. Siegel.
Producción: Darren Aronofsky y Scott Franklin.
Fotografía: Maryse Alberti.
Montaje: Andrew Weisblum.
Música: Clint Mansell.
Calificación: 8