Páginas vistas en total

martes, 10 de febrero de 2009

Marley y yo



En épocas de películas con discursos solemnes, dramas con innumerables golpes bajos y poca imaginación a la hora de establecer un buen relato, Marley y yo cambia todas las fichas de lugar. Es la primera gran sorpresa del año y la mejor película estrenada hasta el día de la fecha. Si, la del perro con Owen Wilson y Jennifer Aniston. Lo mejor que tiene para ofrecernos este film de David Frankel es que justamente no se trata solo de un perro. Pero vayamos por partes.

La historia comienza con John y Jennifer (los geniales Wilson y Aniston) una pareja recién casada. De la fría Michigan se mudan a Florida donde ambos trabajan en el ambiente periodístico. Cuando Jennifer desliza la idea de tener un hijo, John duda. Un amigo le aconseja comprar un perro para ir adaptándose de a poco a las obligaciones de tener alguien a cuidado suyo. Marley, un labrador que pronto irá creciendo cada vez más, es simplemente un problema. Destructor, inquieto, pero al final de cuentas encantador.

El perro acompañará a la pareja en todo momento. Felices y tristes, como todo buen animal. Estará cuando paseen por la playa y también cuando ambos pierdan la posibilidad de tener un hijo. “A un perro no le importa si sos rico o pobre, listo o torpe, inteligente o tonto, dale su corazón y él te dará el suyo” se escucha decir a Owen Wilson en un momento clave del film. Sin embargo, más allá de que la película esté enfocada en la relación entre un hombre y su perro, la película se aleja de la simple comedia a base del humor slapstick. A medida que el relato avanza, el drama se hace presente. Pero como en todo buen exponente del género, este se suministra de manera sutil, sin golpes bajos, logrando una imitación de la vida.

Una de las grandes escenas del film (que son muchas) es un compendio de escenas barajadas rápidamente que muestra la vida cotidiana de la pareja y su relación con el perro. Lo que hace a la escena interesante es que el director se inclina por exhibir la vida tal cual es: un puñado de recuerdos buenos y malos, anécdotas graciosas y otras no tanto y en el medio tres seres amándose. La película adquiere un tono de comedia para, precisamente, engañar al espectador (de una manera noble) concibiendo la idea de un film que no está hecho para describir las aventuras de un perro travieso y juguetón (como sucedía en la saga del ya lejano Beethoven).

Si el merito de la capacidad dramática del film está compartido entre el director y los guionistas Scott Frank y Don Roos (quienes adaptan la historia del real John Grogan), una de las mayores virtudes de Marley y yo radica en el desfile de personaje. Que no son muchos. Empezando por la pareja principal hasta los mejores secundarios que se podrían haber creado (el amigo de John y el jefe de este, son absolutas revelaciones en sus papeles) demuestran que Hollywood algunas veces puede albergar estas películas. Que son pequeñas, con mucho corazón, que no luchan por los premios de la Academia. Simplemente cuentan una historia con las mejores armas del genero.

Hace un año se estrenaba en Argentina el film El mágico mundo de Terabithia que resultó para los críticos una de las grandes sorpresas del 2008. La película de Gabor Csupo, relataba un cuento fantástico pero en vez del virtuosismo de los grandes efectos que abundan en otros productos infantiles, El mágico mundo… eludía esos excesos para concentrarse en su historia. El resultado es simplemente excelente. En Marley y yo, el director David Frankel le da un giro a los personajes y las situaciones. Utiliza los clichés y lugares comunes y les da un sentido dramático que en otras manos serían traducidos como golpes bajos y demagógicos.

Es eso lo que hace a Marley y yo ser una sorpresa en esta época. Un film inteligente, hecho con amor, sobre una pareja y un perro que los acompaña. Una película sobre la vida misma en la que hay esperanzas y decepciones, momentos buenos y malos, aciertos y desaciertos. En una de las últimas escenas la mano de Owen Wilson, algo avejentado, acaricia a su perro. El plano de la mano sobre la piel del animal muestra mucho más de lo que parece. Hay una Historia, hay un pasado, presente y futuro encerrado en ese plano. Y como dice el crítico Marcos Vieytes: “es el retrato sobre una relación tan habitual como única, tan destinada al olvido como inolvidable". Los temas similares ocurren en la reciente Las horas del verano de Olivier Assayas. No por nada son las dos mejores películas que se estrenaron hasta el día de la fecha. Vayan a ver Marley y yo. Se la banca más que cualquier otro film con múltiples nominaciones al Oscar. Ya saben a cuales me refiero.




MARLEY Y YO (Estados Unidos, 2008)
Dirección: David Frankel.
Interpretes: Owen Wilson, Jennifer Aniston, Eric Dane, Alan Arkin, Kathleen Turner, Nathan Gamble, Haley Bennett.
Guión: Scott Frank y Don Roos.
Producción: Gil Netter, Karen Rosenfelt.
Fotografía: Florian Ballhaus.
Montaje: Mark Livolsi.
Música: Theodore Shapiro.
Calificación: 8



No hay comentarios: