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martes, 24 de febrero de 2009

Un detalle importante sobre los premios Oscar


El critico Horacio Bernades, en su nota publicada el día de ayer en Pagina 12, expone algunos datos interesantes sobre Slumdog Millionaire y la relación de esta película con la entrega de los Oscar del día domingo. Mucho se habló de la apertura de los premios al mundo entero teniendo en cuenta la diversidad de artistas representantes de otros países que estuvieron nominadas e incluso ganaron. Sin ir más lejos, el film de Boyle realizado en la India, con capitales británicos; el premio a la inglesa Kate Winslet; la coronación de Penelope Cruz a mejor actriz; el documental britanico Man on wire con protagonista francés, etc.

La película ganadora del Oscar, Slumdog Millionaire, es una prueba de que ni Hollywood ni este film están tan abiertos como parecen. Las apariencias engañan. Bernades lo expone de la siguiente manera.

"Porque dónde está lo malo de que –inaugurando tal vez la era Obama en su versión cinematográfica– Hollywood se abra al mundo y no le pida a nadie visa de entrada. Que, al contrario de lo que sucede hasta ahora en las hipervigiladas aduanas de su país, no sólo no se cachee a los migrantes de piel oscura, sino que encima –ejemplo de desprejuicio racial, de integración internacional, de antidiscriminación militante– se los premie, aplauda y vive, como acaba de suceder con varios miembros del equipo creativo de Slumdog Millionaire. No es tan sencillo, hay una trampita: para poder gozar de todos esos beneficios es necesario someterse primero a uno de tres tratamientos posibles. El primero es dar lástima, dándole de comer al monstruo de la corrección política y el samaritanismo imperial. El segundo, actuar de extranjero, reforzando, si es posible hasta la caricatura, los rasgos estereotípicos del folklore nacional. El tercero es el contrario del segundo: se trata de lo que podría denominarse “cipayismo estético”, consistente en borrar toda marca identitaria y mimetizarse con el modelo hegemónico. Que es, por supuesto, el impuesto por Hollywood.
Pero, claro, no hay nada más redituable que ponerse los tres disfraces a la vez. Así lo demuestran Ciudad de Dios (cuádruple nominada en 2004) y, ahora, la triunfal Slumdog Millionaire. Ambas ejercen sin asco la pornografía de la miseria (opción 1) y refuerzan todos los clichés habidos y por haber sobre sus respectivas culturas (opción 2), adoptando las fórmulas propias del cine dominante, tanto en términos dramáticos como narrativos y visuales (opción 3). Con lo cual la aparente apertura se revela como rostro amable de la hegemonía imperial. O académica, si es que lo otro suena demasiado setentista."


La ceremonia no estuvo tan mal como años anteriores. Aunque voy aclarar algo importante: empecé a ver la transmisión desde el momento en que se dieron los primeros premios técnicos. O sea, luego de que Penélope Cruz haya ganado en su rubro. Las tres horas y media que duró el espectáculo (parece que nunca van a poder acortar la duración) fueron un vehículo para que Slumdog Millionaire se quedase con la mayoría de los premios. Estaba con mi hermana viendo como el film de Boyle ganaba todo lo que estuviese a su paso (la premiación al montaje fue algo vergonzoso) y debatía adentro mío si valía la pena seguir viendo la premiación. Obviamente seguí ya que apostaba mis fichas para que Rourke se coronase en su rubro. Al escuchar el nombre de Sean Penn me di por vencido.

4 comentarios:

Lochis dijo...

Sólo quiero decir que a mi me gustó muchísimo "Ciudad de Dios".

Besos

Hernán dijo...

Es pintoresco el análisis de Bernades, pero me parece que excede los fallos y aciertos de la película misma y que no es algo nuevo, que se trata de una idea posible de ser reciclada con cada entrega de premios y en cualquier parte del mundo. Igual en el medio dice cosas interesantes sobre la imposición de una estética hegemónica sobre otras que tienden a ser aniquiladas, pero se equivoca en plantear esto como una causa y no como una consecuencia de otro estado de cosas, que están más allá de la industria del cine. Porque si no se comete el error de demonizar y encontrar fácilmente algunos pocos culpables (Hollywood) y exculpar a todo el resto.
Muy bueno el post.

Saludos.

mge dijo...

No es fácil encontrar detractores de Ciudad de Dios (o a lo mejor soy yo que busco poco)

Yo también iba con Rourke, dudo que vuelva a tener otra posibilidad. Aunque si tenemos en cuenta el nivel de la premiación quizás importe poco.

La ceremonia me pareció la más divertida y menos solemne de todas las que vi, no aburrió en ningún momento y tuvo momentos bien cómicos. Quizás algunos discursos fueron un tanto edulcorados, pero el hecho de convocar a 5 ganadores anteriores en los rubros actorales para que entreguen el premio, debe ser muy emocionante para los nominados.

Ojalá mejore el nivel de las películas nominadas el año próximo.

PD: Tilda Swinton = Dios.

Patetico Hombrecillo dijo...

si, habia leido la critica de Bernardes, y me parecio cierta aunque me parece un tanto exagerado... en realidad las premiaciones fueron iguales a la de los Bafta, los Spirit, los Globos en mayor o menor medida. O sea, no son los Oscar y como dijo Hernan no es una tendencia de esta año. Hace mucho que se vienen premiando peliculas "extranjeras". Si, es verdad que este año parezca un tanto exagerado. Pero los Oscar siempre tratan de ser politicamente correctos. Hay que ver si la decision por Penn no haya sido por una cuestion politica. Sin embargo la decision la celebro. Me gusto mucho Penn en "Milk". Cambio radical fisicamente y en voz, pero con mucha naturalidad. Rourke es magnifico casi como si mismo y Langella es el personaje mas complejo de los tres. Si habria justicia, debio haber sido un triple empate. Realmente me gustaron los tres, y cualquiera se lo merecia. Y no hablo de Jenkins (terrible actor) porque no lo vi. Pitt no me gusto esta vez.
En fin, te perdiste lo mejor de la ceremonia: Hugh Jackman y sus numeros musicales dirigidos por Luhrman. La premiacion fue una porqueria.Saludos