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viernes, 27 de marzo de 2009

BAFICI + Un Conte de Noël


Desde el día de hoy voy a hacer un pequeño analisis de las películas que pueda ver en el BAFICI de este año. Por motivos como la facultad, el dinero, y demás... no voy a poder ver la cantidad de películas que quisiera. Pero que al menos vea más de cinco películas me deja feliz. Si, son más de 400 films y yo veo cinco... no somos nada...


UN CONTE DE NOËL (Arnaud Desplechin)

Un conte de Noël es el octavo film del genial director francés Arnaud Desplechin. Protagonizada por la gran Catherine Denueve, Mathieu Amalric, Emmanuele Devos, Jean Paul Rousillon, Un conte de Noël es la historia de una familia problemática donde abundan los problemas entre todos los integrantes (casualmente su apellido es Vuillard, el mismo de los personajes de Reyes y reina). Diferencias entre hermanos, padres e hijos, maridos y mujeres, etc. Son el centro de la atención del nuevo film del director de Esther Kahn. Como es habitué en la filmografía de Desplechin, la duración es excesiva. Y en este caso se advierte como los minutos se van alargando más y más a medida que la película va avanzando. A pesar de tener un elenco formidable y que algunos conflictos son muy atrapantes para el espectador, el film termina por resultar abrumador entre tantos personajes y tramas y subtramas. La primera mitad es un ejemplo de la capacidad de Desplechin para presentar personajes y como estos interactúan de manera natural, pero luego, una vez que la película sigue avanzando todo se va haciendo más lento, más pesado, más agotador. La espectacular Reyes y reina es una película más redonda, más consistente, mejor realizada. Es cierto que Desplechin es un excelente director pero esta vez parece dejarse llevar más por la exponer todos los conflictos posibles restándole importancia al resultado final luego de los 150 minutos que dura su película.

martes, 24 de marzo de 2009

Rebobinados

Michel Gondry es dueño de una interesante carrera que contiene títulos destacados como Human nature y la interesante Eterno resplandor de una mente sin recuerdos que resultó un suceso en el año 2004 y le permitió a su guionista Charlie Kauffman ganar un premio Oscar. Luego llegaría La ciencia del sueño, una puerta hacia la locura del director, a quien le encanta trabajar con guiones que no estén ligados al convencionalismo. En Be kind rewind, Gondry se pierde en su propio mundo presentando una historia que, a pesar de tener pasajes muy graciosos, se queda a mitad de camino entre la comedia absurda y el drama nostálgico.

Be Kind Rewind, es la historia de dos encargados de un video club que luego de que uno de ellos borre las cintas accidentalmente comienzan a grabar cada titulo que falta a pedido del público resultando un éxito absoluto. Los encargados están interpretados por Jack Black y Mos Def mientras que el gran Danny Glover interpreta al dueño de la tienda.

Algo que es necesario para que una película funcione correctamente, a pesar de contar con los demás elementos, es un buen guión. Este determina todo: la historia (de que se trata, quienes la componen, como, cuando, etc.), los personajes (quienes son, como son, sus miedos, aspiraciones, motivaciones, etc.), las acciones, entre muchas otras cosas. En el film de Gondry, el guión parece olvidarse de toda estructura al presentar una historia que parece sostenerse gracias a algunas pinceladas de humor realmente efectivas pero que no alcanzan para levantar la película entera. Pareciera que el film tiene la firmeza de un flan, y no es broma. La idea de Gondry es clara y no es para nada desechable: una historia sobre la nostalgia, sobre un barrio caído que requiere la necesidad de algo que le recupere su identidad, sobre dos personas que quieren demostrar que pueden ser alguien, etc. Con todos estos elementos se podría haber hecho un gran film, realmente conmovedor. Pero en su intento de alejarse de algunos patrones efectistas, el director nacido en Versalles crea un film sin sustento que no se decide entre las escenas de comedia de los dos protagonistas filmando películas o un interesante drama melancólico sobre el pasado. Uno de los principales errores es, entonces, la poca decisión del director con que hacer con su material.

Más allá de tener situaciones realmente graciosas comandadas por Jack Black y Mos Def haciendo pseudo remakes de películas reconocidas (
2001 odisea en el espacio, Roboop, Los cazafantasmas, etc.) el guión no tiene ningún tipo de consistencia y eso entierra a Be kind rewind definitivamente. Si se le hubiese entregado este proyecto a otro director se podría haber hecho algo más similar pero con otra estructura que de más lugar a las cosas que en guión de Gondry pasa por alto (léase personajes, situaciones, detonantes). Pero es cierto que con otro realizador se hubiesen perdido los temas originales de la película.

A pesar de que Be kind rewind cuenta con un elenco formidable (aparte del elenco principal, se encuentran Melanie Diaz, Sigourney Weaver, Mia Farrow), con una fugaz critica hacia el mercado moderno de formato de dvd’s y las grandes empresas de alquiler (cuando no, Blockbuster), y con escenas cómicas muy logradas, el film de Gondry termina fácilmente en el olvido al no tener una identidad propia y al quedar en el medio de dos géneros sin decidirse por ninguno.



REBONINADOS (Estados Unidos, 2007)
Dirección: Michel Gondry.
Interpretes: Jack Black, Mos Def, Danny Glover, Mia Farrow, Melonie Diaz, Sigourney Weaver.
Guión: Michel Gondry.
Producción: Julie Fong y Georges Bermann.
Fotografía: Elias Kuras.
Montaje: Jeff Buchanan.
Música: Jean-Michel Bernard.
Calificación:
5


martes, 17 de marzo de 2009

Watchmen

Como muchos saben, Watchmen es una novela grafica creada por Alan Moore a mediados de los años 80 en pleno auge de la confrontación entre la URSS y los Estados Unidos comandados por Ronald Reagan. El comic es una declaración de amor/odio de Moore hacia los superhéroes que hasta ese momento eran moneda corriente en el universo de este arte. El mundo creado por Moore es notoriamente diferente a la realidad de la década del 80 y también su calidad argumental al igual que los temas que la novela se encarga de expresar. Watchmen parte de una transformación de la historia para presentar un espacio y un tiempo propios. Según el comic, Richard Nixon sigue gobernando Estados Unidos y la situación con la Unión Soviética está al borde de una guerra nuclear. En el medio se encuentran los Watchmen, un conjunto de superhéroes que vieron tiempos mejores hasta el momento en que la sociedad y la política se pusieron en su contra.

El responsable de la arriesgada llegada del comic a la pantalla grande está a cargo de Zack Snyder, el mismo de la (perdonen fanáticos) fallida adaptación de 300, la novela grafica de Frank Miller. El film de Snyder se limitaba a exponer una versión de la histórica batalla entre Esparta y Persia carente de todo sentimiento pasional. Watchmen es un cambio con respecto a la novela de Miller. Es indudable que más allá de los aciertos y errores de Snyder, este es un director que toma en cuenta el poder de la visualización y sabe utilizar los efectos para crear escenas realmente impactantes. En 300 ocurría por momentos pero en Watchmen lo visual pasa a ser prácticamente esencial para la creación del mundo creado por Alan Moore.

Si decimos que Snyder es un realizador para tener en cuenta seriamente esto se debe a algunos aciertos en el film éxito de taquilla en estos momentos. En ese sentido, el comienzo es sencillamente espectacular. Como cualquier persona que ha leído el comic sabe que la muerte de The Comedian (Jeffrey Dean Morgan) es el disparador para las investigaciones de sus compañeros acerca del porqué de este acontecimiento. La música de Nat King Cole suena mientras el personaje de Morgan es atacado en su departamento. Las suaves melodías de Unforgettable combinan con la violencia desatada en ese lugar. La voz de Cole se combinacon el sonido de los huesos rotos y el quebramiento de la ventana causado por el cuerpo de Comedian al ser arrojado al vacío.

Snyder vuelve a acertar con la apertura de los créditos, en los cuales se sintetiza la historia desde la aparición de los Minutemen (la conformación anterior a los Watchmen) hasta el presente. Apoyado por The Times Are A-Changin del gran Bob Dylan y un montaje interesante, Snyder combina tiempos y hechos en pocos minutos explicar el auge y la desaparición de los superhéroes. El poder de las imágenes sin reforzar ninguna clase de diálogos es algo que no pertenece al cine americano de los últimos años. Cuando todo es sobreexplicado, Snyder crea y expone en los primeros minutos su amor por la imagen antes que la palabra. Al menos en esta secuencia, luego en el film esto desaparece una vez que el director tiene la necesidad de brindar información no siempre requerida.
Luego de que el film arranque junto con las investigaciones de Rorschach (Jackie Earle Haley) Snyder se concentra en abarcar las historias de todos los personajes mediante interesantes flashbacks (el origen de Dr. Manhattan o la relación entre The Comedian y Silk Spectre son los más logrados) pero de a poco el film va adoptando un estilo muy autoconsciente con la obra de Moore. Las escenas y algunos planos en particular son exactamente similares a la novela gráfica haciendo que la película sea simplemente un calco del comic. No es necesariamente un paso en falso el hecho que Snyder sea muy fiel con la creación de Moore, sin embargo, en algún punto se siente que el realizador pretende recrear las viñetas en la pantalla grande sin mucha explicación del porqué de esta decisión. En ese sentido, Snyder podría haber sido un poco más personal con su película en vez que ésta se imponga antes que el trabajo del director.

La humanización de los héroes y villanos es uno de los temas fundamentales que Moore imprime en su comic y Snyder en su film. En una secuencia, The Comedian se sienta en la cama de su archienemigo muchos años después de haber sido un héroe y un villano respectivamente. Ya no es un héroe y un villano los que están ahí frente a frente. Son dos seres humanos escondidos detrás de sus mascaras. En cada una de ellas se encuentran historias de logros y frustraciones.
Watchmen es un retrato de la sociedad, la política, el amor, la amistad, el pasado y el temible futuro. El film cumple las expectativas al terminar siendo una obra para discutir y confrontar distintas opiniones sobre estos temas. Más allá del regodeo visual de Snyder, que a veces peca de excesivo, el realizador y los guionistas David Hayter y Alex Tse se concentran en las diferentes capas de la novela grafica exponiendo todos la temática propia de la obra. En algunos casos, puede resultar que algunos temas sean tratados en mayor medida que otros pero esto se debe que el film, a diferencia del comic, tiene una duración limitada (al menos para el estilo hollywoodense) y algunos aspectos que se podrían exponer de una manera más correcta son parcialmente ignorados.

En un sentido cinematográfico, teniendo en cuenta el poder que adquiere lo visual en determinados momentos gracias a Snyder se puede decir que Watchmen es un gran espectáculo. Sin embargo, cuando el director de El amanecer de los muertos empieza a jugar con su trabajo para crear grandes imágenes sin una necesidad del todo justificada, la película se siente por momentos como un compendio de escenas muy lindas pero finalmente vacías. Esta tendencia de Snyder a representar viñetas en su película le juega en contra no solo a él sino a los propios actores que parece que en algunos momentos están más pendientes de estar imitando el comic que realmente actuando para la película.
Por un lado tenemos una obra maestra creada por Alan Moore. Por el otro una película con fallas provenientes de su director pero que maneja por momentos las imágenes como pocos saben hacer. Me preguntarán, ¿en que quedamos? Watchmen es una muy buena película que podría haber sido una terrible decepción si Snyder hubiese seguido con sus juegos. Sobria, cruda, triste, desesperanzadora, irónica. Esa es la obra de Moore. Watchmen es sencillamente una adaptación lograda de una gran novela grafica.




WATCHMEN – LOS VIGILANTES (Estados Unidos, 2009)
Dirección: Zack Snyder.
Interpretes: Malin Akerman, Jackie Earle Haley, Jeffrey Dean Morgan, Patrick Wilson, Billy Crudup, Carla Gugino, Matthew Goode, Matt Frewer.
Guión: David Hayter y Alex Tse
Producción: Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Deborah Snyder.
Fotografía: Larry Fong.
Montaje: William Hoy.
Música: Tyler Bates.
Calificación: 8




sábado, 14 de marzo de 2009

El transportador 3

Hay varios motivos para festejar el estreno de una película como El transportador 3. Primero en principal, la saga creada por el francés Luc Besson no se caracterizan en ser muy sutiles que digamos. Grotescas, delirantes y hasta algo grasas son los términos más comunes con los cuales se relacionan a las tres partes de esta simpática saga acerca de un remisero a bordo de un Audi. El hecho de que la física, ni la química, ni la lógica entre en el juego que es El transportador transforma al film en un entretenimiento lisa y llanamente placentero.

La segunda parte de la saga, según mi opinión, superaba a la original. Mucho más osada, más delirante y absolutamente inverosímil, el film era una montaña rusa de 85 minutos que terminaba siendo toda una gema en el genero. El transportador 3 no supera a la segunda parte, pero contiene varios puntos interesantes para analizar. Si, dije bien, para analizar.

En este caso, al igual que en las anteriores películas, la trama es lo de menos. En este caso, Frank Martin (el genial Jason Statham, un héroe de acción que desborda carisma y simpatía en cada movimiento) debe transportar a la hija de un funcionario extorsionado por el grupo de villano de turno y dos bolsas con contenido misterioso y secreto. Nada nuevo. Lo mismo de siempre si se quiere. Hay una subtrama de conflictos sobre el medio ambiente y no mucho más. Sin embargo, El transportador 3 se sostiene gracias a su excelente protagonista y algunos detalles que hacen al film un espectáculo muy interesante.

Jason Statham es uno de los últimos grandes héroes de acción que hay salido en los últimos años. Luego del decaimiento de los estrellas más poderosas de los 70 para adelante, Statham ha encontrado crear varios aspectos ha tener en cuenta en la conformación de su personaje. Es serio pero parece reírse un poco de esta faceta suya y eso es lo que lo hace más que interesante. Lejos de la solemnidad y más cercano a la parodia del héroe clásico de acción, Statham es el actor indicado para este tipo de papeles. Dentro de poco se viene Crank 2. Mientras se lo puede ver en Carrera mortal en DVD o, si no la vieron, en El gran golpe, una de las grandes películas del año pasado.
Asistir a ver una película como esta merece eliminar todo prejuicio de entrada sobre el género y el film en si. Si el espectador deja de lado las referencias lógicas que dominan el mundo real puede entretenerse como nunca gracias a que en el universo ficticio, donde transcurren las aventuras de Frank Martin, todo puede suceder. Esencialmente, en El transportador 3 puede suceder cualquier cosa y uno se siente feliz con ello. ¿Qué importa si es o no una publicidad de Audi de una hora y media? ¿Qué importa si las leyes de la física o la química no se cumplen? El cine de acción y aventuras se sostiene gracias a la manipulación del espectador para crear mundos inverosímiles donde cualquier cosa puede suceder mientras el espectador sea participe de este espacio.

Creemos que puede pasar cualquier cosa: desde un auto en dos ruedas entre dos camiones hasta este mismo auto entrando con conductor y todo en un tren en movimiento. El placer de realizar un film sin limitaciones y el placer de ser parte de ese mundo aunque solo por una hora y media es, simplemente, creer en el arte y sus infinitas variables. Y de eso se trata el poder del cine y que va a más allá de lo relacionado con la trama, los efectos especiales, las actuaciones. El director Oliver Megaton, Luc Besson en carácter de guionista y la superestrella Statham le imprimen el absurdo a su film y logran un espectáculo decente, creíble, satisfactorio y hermoso.


EL TRANSPORTADOR 3 (Francia, 2008)
Dirección: Oliver Megaton.
Interpretes: Jason Statham, Natalya Rudakova, François Berléand, Robert Knepper, Jeroen Krabbé.
Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
Producción: Luc Besson y Steve Chasman.
Fotografía: Giovanni Fiore Colteracci.
Montaje: Camille Delamarre y Carlo Rizzo.
Música: Alexandre Azaria.
Calificación:
8



sábado, 7 de marzo de 2009

Detalles sobre Gran Torino


Como reza el título, estos son algunos detalles que me quedaron pendientes en mi crítica sobre la última maravilla de Clint Eastwood. Ayer pude verla por segunda vez y descubrí más cosas que analizar, y acá están.

ATENCIÓN: HAY DETALLES DIRECTAMENTE RELACIONADOS CON LA TRAMA Y LA RESOLUCIÓN DEL FILM.



El clasicismo
: la recientemente estrenada El luchador de Darren Aronofsky parte de un estilo visual y formal para relatar la historia de su protagonista. No en vano muchos críticos vieron en esta propuesta una ventana al cine de los años 70. Un retorno a las fuentes de los mejores títulos de la década más rica del cine contemporáneo. Sin embargo, y aunque esto es cierto, el estilo que el director de Pi le imprime a su película no deja de ser algo formal, y por ende, poco justificado. Teniendo en cuenta que las manías de Aronofsky en sus primeras películas se traducían en el uso de un montaje acelerado y los excesos de a fotografía, el abandono de este sistema se debe a una renovación de su estilo y no guarda relación con la historia que está contando.
Falsamente disfrazada de película de acción, simple y liviana, Gran Torino es una gran película clásica. Al igual que la interesante Million Dollar Baby, Eastwood propone colocar a sus personajes antes que el regodeo visual y la puesta en escena (ese es otro tema a tratar más adelante). Lo que sorprende de un film como Gran Torino es su capacidad de emocionar con armas tan simples como la firme construcción de personajes que van creciendo a lo largo de la película. Eastwood crea personajes, nos seduce, nos enamora, y luego nos abandonan. Celebramos la compañía de estos en el film y lloramos cuando se van. Esta importancia al personaje (y al espectador) es algo que no se ve en un cine que inunda pantallas con espejitos de colores. En Gran Torino no importan muchas cosas más que buenos personajes y la funcionalidad de la puesta en escena con estos. ¿Por qué funciona mejor una puesta en escena que abandona los rubros técnicos y se concentra en lo esencial? Se debe, principalmente, porque hay personajes que nos importan. Por ejemplo: en una parte importante del film Walt decide prestarle su preciado auto a Thao. El espectador siente que algo verdaderamente malo puede llegar a pasar, dado los acontecimientos que se fueron dando (la pandilla, momentos antes, atacó a Thao). La importancia que el publico le da a un simple gesto (el prestar un auto) es enorme. Eso solo lo logra un guión y una dirección inteligentes que están en el momento justo para atacar directo al corazón del espectador.

Los personajes: Eastwood nos propone jugar un juego a lo largo de Gran Torino. Nos presenta personajes esparcidos por la mesa y va acomodándolos de manera tal que todo resulte ordenado una vez finalizado el film. Nuestra atención está en el movimiento de las cartas, como se corresponden unas con otras y la manera en que terminan relacionándose. A lo largo de las dos horas, uno conoce los personajes. Sus miedos, sus deseos, sus ambiciones, sus zonas frágiles y fuertes. Se acostumbra al humor que imprime Eastwood (dicho sea de paso, es muy bueno en sus dotes cómicos) y no desea abandonar el juego. Pero como es costumbre el juego finaliza tarde o temprano. Sin embargo, el recuerdo de haber sido parte de algo tan hermoso y entrañable no abandona al espectador. Es finalmente, una película imprescindible. De esas que van a hacer historia. “Salvemos la leyenda” reza el cofre de recuerdos de Walt. Eastwood lo hizo.

No es un film sobre la venganza: esto es claro una vez que Eastwood encierra a Thao para impedir que se manchen sus jóvenes manos de sangre. Sobre el final, Walt se ofrece como sacrificio para salvar dos vidas mucho más importantes y necesarias dando toda su existencia a los disparos de la pandilla. Termina siendo mucho más que el ojo por ojo. Es un rechazo a la violencia, la guerra, las diferencias, la intolerancia. Es contradictorio el hecho de que haya más vida en Walt en el momento de su muerte que en cualquier otro momento del film. Hay vida porque permite más vida y paz. Paz que se ve en ese hermoso paisaje en la última escena de la película.

El actor y el ícono: como señalé en mi crítica sobre este film, Eastwood nunca se caracterizó por ser un gran actor. Su faceta de tipo duro lo acompañó en todas sus interpretaciones. Gran Torino no es la excepción. Sin embargo, la vuelta de tuerca se hace presente cuando ese tipo duro empieza a mostrar la otra cara. La cara de los errores cometidos en el pasado, la culpa, los años perdidos, el odio generado. Hay en esa cara una conexión al espectador presentes en sus ojos, sus gestos, sus dientes apretados, que generan un entendimiento directo con las emociones internas de Walt. Disculpen fanáticos de Sean Penn en Milk, pero actuación es lo que hace este hombre en esta película. La capacidad de dar vuelta una imagen para transformarla en algo completamente nuevo.

El final: el acercamiento que en un momento Walt pretende con su familia no prospera. En los últimos minutos, Eastwood, en vez de borrar con el codo lo que había ya escrito, no le deja nada a su familia en su testamento. Su Gran Torino marcha sobre una costa apacible conducida por Thao acompañado por Daisy, la perra de Walt. Al igual que en las dos muy buenas películas estrenadas este año Marley y yo, y Las horas del verano, hay un entendimiento entre el auto (y el pasado) y el joven que lo conduce. La amistad creciente entre los dos personajes es especial, cariñosa al fin y al cabo. El joven conduce tranquilamente su Gran Torino entendiendo que más allá de todo eso hubo algo especial entre dos personas decididamente distintas. Ocurre lo mismo en la mano de Owen Wilson acariciando a su perro o en el último paseo de la joven en la casa de su abuela en la película de Assayas. Es el entendimiento que hay algo más profundo en las pequeñeces de la vida cotidiana. El compartir un asado, el tomar una cerveza junto a alguien de creencias contrarias, el prestar un auto o el enseñar a hablar como hombre, son las cosas de la vida que perduran más allá de todo.

jueves, 5 de marzo de 2009

Gran Torino

Gran Torino, la nueva película de Clint Eastwood, comienza en el funeral de Walt Kowalsky, un americano de origen polaco, conservador, racista, nacionalista y cascarrabias. Walt odia a todo el mundo: desde su propia familia (hijos incluidos), hasta cualquier persona (en especial sus vecinos de origen asiático). Parecería que el personaje vive añorando tiempos pasados donde no era común ver a una joven como su nieta con un piercing en el ombligo usando su celular en una iglesia. Como el personaje de Eastwood en Million Dollar Baby, Walt también siente rechazo hacia la institución religiosa. Sus peleas con el reverendo del barrio son constantes y las exposiciones de ambos frente a la vida y la muerte son bien desiguales.

Un noche, su joven vecino obligado por una pandilla, trata de robar su Gran Torino modelo 72 (símbolo del sistema americano del que es parte) que para Walt es su más preciada pertenencia. Él interfiere e impide el robo. Luego se hará amigo de este tímido joven y su hermana mayor abriéndose a sus vecinos.

Según se sabe por las declaraciones hechas por el propio Eastwood este es su último film como actor. Nunca fue un gran intérprete, es cierto. Sin embargo Eastwood realiza su mejor trabajo personificando a su Walt, un personaje complejo, muy difícil de abordar a pesar de tener los tics característicos de otras interpretaciones del propio actor y director. Más allá de su cara de amargado, sus dientes apretados y los sonidos de odio que descarga cada vez que ve a alguien diferente a él, se puede observar un gran trabajo del actor de Harry el sucio en la composición dejando entrever que hay algo encerrado en Walt. Una historia repleta de diferentes acontecimientos que componen al anciano antipático y patético que personifica Eastwood, quien parece reírse de alguna manera de su propia mítica figura.

Hablando de historia, lo interesante de Gran Torino es que nunca sabemos mucho de Walt. Solo conocemos parte de su vida: de su esposa no se dice nada salvo que fue una gran esposa, sus días como soldado son mencionados pocas veces, el resto es completado por el espectador a medida que el film avanza y nos permitimos entrar en el personaje.

El film toca temas comunes en la filmografía del director de Los imperdonables. Desde el pasado (su tópico más común), la familia, la religión, los contrastes, etc. Es notorio observar como todas las temáticas que se aprecian en la película están tomadas con sutileza, algo que Clint nunca tuvo como director. El subrayado innecesario, el discurso llevado al extremo siempre fueron características (negativas) de sus películas (en Mike Leigh sucede lo mismo). Hay ejemplos en todos sus trabajos pero eso se podría hacer en otro post. Volviendo a Gran Torino. Los temas “importantes” como la vida y la muerte, y la venganza (es claramente una película sobre “otras oportunidades”) están tratados de manera natural sin dar ninguna opinión al respecto ni promover ninguna acusación o lección.

Mientras que en El sustituto Eastwood hacía todo mal, en Gran Torino todo fluye de manera agradable. Es un film muy simpático, mucho más atrapante que su anterior película. Contiene grandes momentos humorísticos y profundas escenas dramáticas (cercanas al desenlace). El secreto radica en que Eastwood sabe dirigir a sus personajes seduciendo desde las primeras escenas. Nunca abandonamos Walt a pesar de ser un viejo patético, nos acostumbramos a su forma de ser y compartimos algunas de sus opiniones.
Lo que más sorprende de un film como Gran Torino es el hecho de ser un film sin muchas pretensiones que entretener con una historia simple, con un guión muy limitado pero que solo una persona como Eastwood puede levantar con su presencia y dirección. Exceptuando algunos temas que están presentes en ambas películas, El sustituto y Gran Torino parecen estar dirigidas por dos personas distintas. En la primera los clichés, lugares comunes y golpes bajos inundaban el film por completo convirtiéndose en un desfile de miserias. En Gran Torino sucede todo lo contrario y se debe a que este último trabajo de Clint no tiene grandes pretensiones ni ambiciones artísticas. Solo pretende contar una historia con las mejores armas narrativas. El cine actual, enfrascado en los grandes dramas y en los discursos sobre temas importantes no presta atención a estas pequeñas películas hechas con amor al cine y al querer contar bien un cuento. Ahí esta Eastwood realizando una película que es entretenida y al mismo tiempo conmovedora sin caer en ningún tipo de exceso.

En definitiva estamos ante un clásico. Casi una obra maestra del cine actual. Un film nostálgico, conmovedor, íntimo, que expone un análisis sobre el ser humano, la vida y la muerte. Esas películas que están para ser guardadas y ver y volver a ver.



GRAN TORINO (Estados Unidos, Australia, 2008)
Dirección: Clint Eastwood.
Interpretes: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her, Brian Haley, Geraldine Hughes, John Carroll Lynch, Dreama Walker, Brain Howe.
Guión: Nick Schenk.
Producción: Clint Eastwood, Bill Gerber, Robert Lorenz.
Fotografía: Tom Stern.
Montaje: Joel Cox, Gary Roach.
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens.
Calificación: 9