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sábado, 7 de marzo de 2009

Detalles sobre Gran Torino


Como reza el título, estos son algunos detalles que me quedaron pendientes en mi crítica sobre la última maravilla de Clint Eastwood. Ayer pude verla por segunda vez y descubrí más cosas que analizar, y acá están.

ATENCIÓN: HAY DETALLES DIRECTAMENTE RELACIONADOS CON LA TRAMA Y LA RESOLUCIÓN DEL FILM.



El clasicismo
: la recientemente estrenada El luchador de Darren Aronofsky parte de un estilo visual y formal para relatar la historia de su protagonista. No en vano muchos críticos vieron en esta propuesta una ventana al cine de los años 70. Un retorno a las fuentes de los mejores títulos de la década más rica del cine contemporáneo. Sin embargo, y aunque esto es cierto, el estilo que el director de Pi le imprime a su película no deja de ser algo formal, y por ende, poco justificado. Teniendo en cuenta que las manías de Aronofsky en sus primeras películas se traducían en el uso de un montaje acelerado y los excesos de a fotografía, el abandono de este sistema se debe a una renovación de su estilo y no guarda relación con la historia que está contando.
Falsamente disfrazada de película de acción, simple y liviana, Gran Torino es una gran película clásica. Al igual que la interesante Million Dollar Baby, Eastwood propone colocar a sus personajes antes que el regodeo visual y la puesta en escena (ese es otro tema a tratar más adelante). Lo que sorprende de un film como Gran Torino es su capacidad de emocionar con armas tan simples como la firme construcción de personajes que van creciendo a lo largo de la película. Eastwood crea personajes, nos seduce, nos enamora, y luego nos abandonan. Celebramos la compañía de estos en el film y lloramos cuando se van. Esta importancia al personaje (y al espectador) es algo que no se ve en un cine que inunda pantallas con espejitos de colores. En Gran Torino no importan muchas cosas más que buenos personajes y la funcionalidad de la puesta en escena con estos. ¿Por qué funciona mejor una puesta en escena que abandona los rubros técnicos y se concentra en lo esencial? Se debe, principalmente, porque hay personajes que nos importan. Por ejemplo: en una parte importante del film Walt decide prestarle su preciado auto a Thao. El espectador siente que algo verdaderamente malo puede llegar a pasar, dado los acontecimientos que se fueron dando (la pandilla, momentos antes, atacó a Thao). La importancia que el publico le da a un simple gesto (el prestar un auto) es enorme. Eso solo lo logra un guión y una dirección inteligentes que están en el momento justo para atacar directo al corazón del espectador.

Los personajes: Eastwood nos propone jugar un juego a lo largo de Gran Torino. Nos presenta personajes esparcidos por la mesa y va acomodándolos de manera tal que todo resulte ordenado una vez finalizado el film. Nuestra atención está en el movimiento de las cartas, como se corresponden unas con otras y la manera en que terminan relacionándose. A lo largo de las dos horas, uno conoce los personajes. Sus miedos, sus deseos, sus ambiciones, sus zonas frágiles y fuertes. Se acostumbra al humor que imprime Eastwood (dicho sea de paso, es muy bueno en sus dotes cómicos) y no desea abandonar el juego. Pero como es costumbre el juego finaliza tarde o temprano. Sin embargo, el recuerdo de haber sido parte de algo tan hermoso y entrañable no abandona al espectador. Es finalmente, una película imprescindible. De esas que van a hacer historia. “Salvemos la leyenda” reza el cofre de recuerdos de Walt. Eastwood lo hizo.

No es un film sobre la venganza: esto es claro una vez que Eastwood encierra a Thao para impedir que se manchen sus jóvenes manos de sangre. Sobre el final, Walt se ofrece como sacrificio para salvar dos vidas mucho más importantes y necesarias dando toda su existencia a los disparos de la pandilla. Termina siendo mucho más que el ojo por ojo. Es un rechazo a la violencia, la guerra, las diferencias, la intolerancia. Es contradictorio el hecho de que haya más vida en Walt en el momento de su muerte que en cualquier otro momento del film. Hay vida porque permite más vida y paz. Paz que se ve en ese hermoso paisaje en la última escena de la película.

El actor y el ícono: como señalé en mi crítica sobre este film, Eastwood nunca se caracterizó por ser un gran actor. Su faceta de tipo duro lo acompañó en todas sus interpretaciones. Gran Torino no es la excepción. Sin embargo, la vuelta de tuerca se hace presente cuando ese tipo duro empieza a mostrar la otra cara. La cara de los errores cometidos en el pasado, la culpa, los años perdidos, el odio generado. Hay en esa cara una conexión al espectador presentes en sus ojos, sus gestos, sus dientes apretados, que generan un entendimiento directo con las emociones internas de Walt. Disculpen fanáticos de Sean Penn en Milk, pero actuación es lo que hace este hombre en esta película. La capacidad de dar vuelta una imagen para transformarla en algo completamente nuevo.

El final: el acercamiento que en un momento Walt pretende con su familia no prospera. En los últimos minutos, Eastwood, en vez de borrar con el codo lo que había ya escrito, no le deja nada a su familia en su testamento. Su Gran Torino marcha sobre una costa apacible conducida por Thao acompañado por Daisy, la perra de Walt. Al igual que en las dos muy buenas películas estrenadas este año Marley y yo, y Las horas del verano, hay un entendimiento entre el auto (y el pasado) y el joven que lo conduce. La amistad creciente entre los dos personajes es especial, cariñosa al fin y al cabo. El joven conduce tranquilamente su Gran Torino entendiendo que más allá de todo eso hubo algo especial entre dos personas decididamente distintas. Ocurre lo mismo en la mano de Owen Wilson acariciando a su perro o en el último paseo de la joven en la casa de su abuela en la película de Assayas. Es el entendimiento que hay algo más profundo en las pequeñeces de la vida cotidiana. El compartir un asado, el tomar una cerveza junto a alguien de creencias contrarias, el prestar un auto o el enseñar a hablar como hombre, son las cosas de la vida que perduran más allá de todo.

2 comentarios:

ElChapa dijo...

Linda crítica...Esta más detallada y la anterior. Le sacaste bastante jugo a una de las grandes películas de este año...dudo que veamos más como esta.

Saludos Sospechosos!

http://lossospechososdesiempre.blogspot.com/

Michifus dijo...

Muy interesante análisis. Gran Torino es lo más.
En esyos dos meses y pico se estrenaron grandes pelis: Torino, Slumdog, El Luchador, Benjamin Button... pero nada supera ni superará a Watchmen.

M