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domingo, 16 de agosto de 2009

Arrástrame al infierno



Siempre es un acontecimiento importante el regreso de un buen director a sus fuentes. Existe una camada de realizadores surgidos en la década del 70’ y ’80 que todavía siguen generando interés con el cine que realizan. Desde F.F. Coppola hasta George Romero, pasando por De Palma hasta John Carpenter y Joe Dante, además de Spielberg, Landis y Geroge Miller, crean todavía en sus seguidores y los críticos cierta esperanza por establecer en un cine cada vez más simplista, efectista, y poco interesante, una película que haga recordar para que existen estos artistas. Uno de los tantos directores que se pueden incluir en la lista es Sam Raimi. Para muchos Sam Raimi no es un nombre conocido, para otra parte es el director de Spider Man y para una parte más selecta es uno de los realizadores más importantes de las últimas décadas en materia del género fantástico. 

Hay que tener en cuenta que este regreso de Raimi al género que mejor sabe manejar es un acontecimiento que muchas personas esperaban luego de su estadía en el cine hollywoodense en la última década. Más allá de los meritos de las dos primeras entregas de Spider Man (la tercera no incluye grandes momentos para atesorar como sucede con las otras dos) Raimi siente que en el género de terror se siente completamente a gusto. Esto se debe a que el director de Darkman sabe manejar como pocos la gracia y el humor que el terror a veces puede proporcionar. 

Hay en Arrástrame al infierno varios elementos que se pueden identificar con el cine que realizaba en los años ’80 y el humor que reina en varias de sus películas. En este caso la historia se centra en Christine Brown, empleada de un banco que aspira al puesto de vicegerente. Obviamente, para ocupar un puesto tan importante en su lugar de trabajo, debe tomar “decisiones difíciles” y una de ellas consiste en no permitirle una prorroga a una tétrica anciana quien le realiza una maldición gitana. Lamentablemente para Christine, en tres días, a menos que lo impida, se va a ir al infierno. La trilogía de Evil dead que Raimi realizo en la década de los ’80 y su última parte en 1992 (se comenta que habría una cuarta parte dirigida por el mismo creador) se hace presente por momentos en este film. Si algo reinaba en las películas protagonizadas por Bruce Campbell era el juego constante entre el terror y la comedia, que incluía a los espectadores. Raimi mostraba sangre y vómitos sin ningún tipo de culpa a los espectadores básicamente porque no le interesaba si al otro no le gustaba ese juego bien gore. En Arrástrame al infierno sucede exactamente lo mismo. Sangre, vómitos, bichos asquerosos, animales muertos y un largo etc. es tirado al espectador en la cara sin esperar otra cosa que la aceptación por parte del público.

Hay algo interesante que separa a directores como Romero, Dante, Raimi, Carpenter en algunas películas, que radica en no tomarse las cosas muy en serio. Parecería que estos directores pueden asustar y mucho sin crear films que van desde la solemnidad hasta la exclusiva prefabricación propia del cine de terror americano actual. Raimi utiliza el slapstick, diálogos punzantes y situaciones bizarras para divertir pero también es consiente de la película que está realizando y en vez de dejar que el humor sirva como separador y tranquilizante entre escenas escalofriantes, pone todo en la misma bolsa creando un espectáculo menos estructurado y más enloquecido. Parecería que el cine de terror actual necesita más gente que se arriesgue, como lo hace Raimi en su última película. 

En el párrafo anterior, se nombraba la palabra solemnidad. En esta película hay una especie de cuento moral si se quiere que invade el problema que adquiere Christine luego de rechazar la prorroga a la anciana. Por debajo de este cuento de terror aparece una subtrama sobre el manejo despiadado de los negocios y la maquina imparable que son los bancos. Para quedar bien con su jefe y obtener su codiciado puesto de vicegerente, Christine obra manejada por la ambición. Y así es como le va. En esa obra maestra llamada Un plan simple, Raimi crea una historia que se centra en un grupo de amigos que encuentran millones de dólares en un avión estrellado en medio de un bosque. El dinero y la codicia, temas centrales del cine en toda su historia, hace que estos se vayan aniquilando hasta terminar de manera trágica. La ambición según Raimi es el peor de los defectos humanos y en Arrástrame al infierno está presente de manera casi subliminal. 

Protagonizada por una excelente y hermosa Alison Lohman y secundado por el gran Justin Long y Lorna Raver, Arrástrame al infierno es una película de terror que cumple con el propósito de asustar y divertir. Ah, además, el director de Darkman y Rápida y Mortal, da una lección a los pequeñísimos y mediocres directores de la última generación moderando los efectos especiales para que vayan junto con la historia y no como meras pretensiones efectistas. Interesante planteo el que realiza el señor Raimi. 




ARRASTRAME AL INFIERNO (Estados Unidos, 2009)
Dirección: Sam Raimi.
Intérpretes: Alison Lohman, Justin Long, Lorna Raver, David Paymer, Adriana Barraza, Dileep Rao.
Guión: Sam Raimi e Ivan Raimi.
Producción: Rob Tapert y Grant Curtis.
Fotografía: Peter Deming 
Montaje: Bob Murawski
Música: Christopher Young 
Calificación: 8

3 comentarios:

Michifus dijo...

Gran peli. Sam Raimi es un grosso de siempre.

M

PD: ¿Visitaste la página A SALA LLENA?

Lochis dijo...

No me divirtió, ni me asustó.
Realmente me pareció una de las peores "películas de terror" que vi.

Besos

Chris dijo...

La siempre incomprendida mezcla de humor negro y terror.

Me encantó la película.

Un detalle, Romero empezó a finales de los 60's.