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jueves, 30 de diciembre de 2010

Top 20 del 2010 y algunas cosas más...


Top 20 del 2010:

1) Toy Story 3

Se pueden nombrar múltiples méritos en la última película de Pixar que la elevarían a cualquier listado de “Lo mejor del año”. Antes de hacer este pequeña reseña, pensé cual era lo que más me había conmovido, dejado perplejo y lo que realmente quería que quien leyera esto se de cuenta de porque una película de animación terriblemente taquillera es considerada para mí como lo mejor que le sucedió al cine en el 2010. Al igual que en varias películas provenientes de la factoría creada por John Lasseter, TS3 combina varios elementos ligados a géneros que van y vienen constantemente. Si empieza a pura acción en una gran escena llena de imaginación (que no es otra cosa que lo que un niño tiene cuando juega con sus juguetes favoritos), termina en cuestión de segundos en ser una nostálgica escena con una importante carga dramática (Andy jugando con sus juguetes siendo niño) para luego desembocar en una que parece ser una comedia de enredos (con los juguetes a punto de ser llevados por un camión de basura por un malentendido). En fin, en general el film se mueve en varios géneros constantemente, siempre siendo fiel a su trama y lo que realmente quiere contar. Pero hay algo esencial en la película y que es todavía más osado que poner a una rata en una cocina o que un anciano sea protagonista de una historia de aventuras que incluye una casa con globos. TS3 muestra algo que Hollywood se acostumbró a dejar de lado. Los juguetes experimentan lo que es ser dejados de lado, ser escondidos, bajados de categoría si se quiere. TS3 es una historia sobre el olvido, sobre lo que fue en un momento y ya no existe más. TS3 es un film, ni más ni menos, sobre la crudeza del paso del tiempo, la confirmación del ser como propósito final en la vida y, como si fuese poco, sobre la libertad. Los juguetes están ahí para ser utilizados, nunca para ser colocados en una repisa. Esa es la naturaleza de Woody, Buzz, y el resto de nuestros amigos.


2) Policía, adjetivo

El espectador promedio va a salir disparado del mundo que propone Policía, adjetivo. Tiempos muertos que muestran personajes caminando, largas conversaciones (en apariencia) banales, momentos en los que parece que no sucede nada y (ya es un cliché decirlo) puede pasar muchas cosas. O no. El film de Porumboiu retrata las desventuras de un joven policía que debe espiar a un adolescente por un supuesto consumo y posiblemente trafico de marihuana. La conciencia del protagonista empieza a ser estragos cuando descubre que el chico puede ser condenado por fumar un cigarrillo de marihuana a 7 años de cárcel. La conciencia es lo que lleva al protagonista a cuestionarse donde está parada la ley, la Justicia, las instituciones, y el significado de palabras que no siempre son lo que uno piensa que son. Policía, adjetivo confirma el excelente estado de la nueva ola de cine rumano.


3) La pivellina

Hay películas que no necesitan ostentación de cámara, despliegue técnico, grandes estrellas. Películas que con el mínimo detalle no solo logran conmovernos sino que nos incluye en el mundo en el que viven los personajes. La pivellina es la historia de una familia de artistas circenses que adopta a una nena que encuentran en un parque. Los directores apelan a una cámara en mano que registra todo movimiento dotando a la historia de un registro documental que en vez de alejar al público, lo acerca a la proximidad con el realismo expuesto. ¿Que es lo que hace a La pivellina un gran film? Será esos pequeños momentos cotidianos expuestos por esos geniales personajes, cercanos a una caricatura pero que nunca son exagerados. O capaz es porque es un film sobre el amor, la familia, el cariño por el otro, la unión de la familia… temas en los que todos estuvimos involucrados más de una vez y los identificamos cuando lo vemos en la pantalla.


4) Avatar

El film más esperado del año fue a su vez uno que dividió aguas en el público. Muchos vieron al último trabajo de Cameron como un despliegue de efectos especiales al servicio de una pobre historia. Otros como una película que cambia las reglas de cómo hacer cine. Más cercano a lo segundo que a lo primero, Avatar es un cambio en el modo de introducir al espectador en una trama aparentemente simple y deudora de varias historias, en un análisis sobre el accionar de EE.UU. a lo largo de su historia bélica aunque focalizando el conflicto en medio oriente. Al igual que The Hole, otra gran película de este año, la historia aparenta ser simple pero es más compleja que solo el espectador inteligente podrá desgranar la mitología que encierra el film de Cameron. Porque más allá de las discusiones sobre los efectos y la historia, y sobre quien tiene razón en esta puja, Avatar es un universo aparte, único que guarda ni más ni menos que mitología pura. Además, como dice mi amigo Santiago, es una gran aventura. Dejémonos de joder y disfrutemos lo que el amigo Cameron nos regaló.


5) El escritor oculto

Polanski vuelve a hacer lo que le sale de memoria. El escritor oculto puede ser una película que no descubra nada nuevo, pero que pertenece a un puñado de films que a pesar de esto, contiene más autenticidad y genera más placer que cualquier otro. Entre tanta historia prefabricada, poco personal, hecha por productores en vez de directores, Polanski se manda una película que atrapa, que incluye suspenso, acción, un toque de comedia y una mirada crítica a la dirigencia política en general. Remarcada con excelentes actuaciones y momentos que figuran entre lo mejor del año (el recorrido del GPS que lleva a lo desconocido a su protagonista), El escritor oculto es uno de esos films que, al menos yo, compraría o al menos vería cada vez que la pasen en televisión.

6) Wendy and Lucy

Esta es una de las coladas del 2010. Era imposible dejar de lado esta película que prácticamente no llevó a nadie al cine en el momento de su estreno. Lástima por las personas que no vieron este film. Reichardt, directora de Old Joy, pinta un retrato oscuro, el lado pesimista de ese mal llamado Sueño americano. Que probó ser nada más ni nada menos que una mentira y todos fueron parte de ese engaño. Wendy (esa actriz genial que es Michelle Williams) es una más de las víctimas de un sistema que aparenta ser perfecto pero que muestra sus grietas una vez que entramos en las millones de historias que encierra EE.UU. Wendy, acompañada por su incondicional perra Lucy, marcha hacia Alaska en busca de una mejor vida en un destartalado auto que pronto dejará de funcionar. Parará en un pueblo que es básicamente la América que el mismo país se avergüenza de mostrar. Sin recargar tintas, sin usar una mirada cínica sobre los personajes o la gente del pueblo, Reichardt consigue uno de los tratamientos más exactos sobre la dura realidad.


7) Atracción peligrosa

Ben Affleck, el mismo que tantos bodrios ha protagonizado, ya no es tal. Ahora hay un director, que con solo dos películas, ha extirpado, eliminado, y nos ha hecho olvidar, todo lo que ha hecho en el pasado. En The town confirma que pertenece a una forma de hacer cine ya olvidada, de una manera clásica, poniendo a una historia antes que un estilo visual. Hay en The town, al igual que en su obra anterior, un relato sórdido que es manejado por un director que mueve los hilos de sus personajes asombrosamente eficaz. La película se potencia con el desarrollo de la trama y sus personajes, que a su vez permiten el lucimiento de subtramas realizadas con tanta intensidad que el espectador nunca siente que el film falle o decaiga su atención. Esperemos que Affleck siga con esta interesante carrera como director.


8) Un maldito policía en Nueva Orleans

“Para poder hacer una película con esta egregia locura, hay que manejar el cine desde todos los ángulos. Para poder hacer una película en Estados Unidos y dar vuelta convenciones artísticas, ideológicas y narrativas, hay que conocerlas a la perfección. Para contar con esta gracia y desparpajo y llegar a ese final, hay que ser un genio. No hay tantos directores europeos en actividad a la altura de estos desafíos, pero Herzog, más que europeo, parece extraterrestre.”

Javier Porta Fouz, en El amante.


9) Rosetta

Es de 1999 pero recién se estrenó a comienzos de este año. Rosetta es la historia de una joven de clase baja en Francia quien vive con su madre alcohólica, que busca un trabajo para salir del lugar donde vive y tener una vida más digna. Claro está que esto será difícil y Rosetta hará cosas imposibles y muchas veces terribles para tener un trabajo. Los Dardenne, apelando a su estilo (que en este film estalló) de seguir a los protagonistas como si fuésemos parte de la historia, retratan la dura vida lejos de las grandes ciudades francesas. No hay luces ni glamour, hay una triste y terrible realidad que está retratada de una manera cruda, precisa y real. Como se dice a si misma Rosetta cada vez que se acuesta: “Tu nombre es Rosetta. Mi nombre es Rosetta. Vos encontraste un trabajo. Yo encontré un trabajo. Tenés un amigo. Yo tengo un amigo. Vos tenés una vida normal. Yo tengo una vida normal. No caerás en la rutina. No caeré en la rutina. Buenas noches. Buenas noches.”


10) El rati horror show

Enrique Piñeyro toma un caso de encubrimiento policial y, enfurecido, carga con la Policía, la Justicia, los medios y todo aquel que se le cruce en el camino. No es solo un documental atrapante sobre un hecho trágico (se culpa a un hombre inocente –como demuestra el film- de matar a 3 personas en 2003 tras un accidente automovilístico) sino que es un ejemplo de cómo hacer un documento periodístico dinámico, con alcance a todo el publico, sin que aburra y que pueda ser mostrado para ver como muchas cosas están podridas en este país. Dicen que Piñeyro está sobrador, canchero, arrogante. Yo lo veo justificado ante al caso que estamos viendo. Cualquiera se pondría así cuando vemos que la gente que nos debería cuidar, nos mete un arma en una escena de delito y la Justicia nos mete en la cárcel por algo que no cometimos. Un golpe de frente en la cara del Poder.



Del 11 al 20: menciones de honor.

11) Luz silenciosa, de Carlos Reydagas (México, Francia, Holanda, Alemania, 2007)

12) Vivir al límite, de Kathryn Bigelow (Estados Unidos, 2008)

13) El último exorcismo, de Daniel Stamm (Estados Unidos, 2010)

14) Hadewijch, entre la fe y la pasión, de Bruno Dumont (Francia, 2009)

15) Yuki & Nina, de Hippolyte Girardot y Nobuhiro Suwa (Francia, Japón, 2009)

16) Aquel querido mes de agosto, de Miguel Gomes (Portugal, Francia, 2008)

17) Kick Ass, de Matthew Vaughn (Estados Unidos, 2010)

18) Una pareja despareja, de Glenn Ficarra y John Requa (Estados Unidos, Francia, 2009)

19) La isla siniestra, de Martin Scorsese (Estados Unidos, 2010)

20) Por tu culpa, de Anahí Berneri (Argentina, 2010)



Top 10 de estrenos en DVD, bajadas de Internet y vistas en festivales y ciclos de cine.

1) Whip It, de Drew Barrymore (Estados Unidos, 2010)

2) The Hole, de Joe Dante (Estados Unidos, 2010)

3) Scott Pilgrim vs. Los siete ex de la chica de tus sueños, de Edgar Wright (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, 2010)

4) El fantástico Señor Zorro, de Wes Anderson (Estados Unidos, 2009)

5) Tuesday alter Christmas, de Radu Muntean (Rumania, 2010)

6) Lourdes, de Jessica Hausner (Austria, Francia, Alemania, 2009)

7) The Other Guys, de Adam McKay (Estados Unidos, 2010)

8) Como sobrevivir a un rockero, de Nicholas Stoller (Estados Unidos, 2010)

9) The Robber, de Benjamin Heisenberg (Alemania, Austria, 2010)

10) The happiest girl in the world, de Radu Jude (Rumania, Holanda, Francia, Japón, 2009)



Las que me decepcionaron (no quiere decir que no me gusten el día de mañana, siempre puedo encontrarle algo “que se me perdió”).

El origen, de Christopher Nolan.

Red Social, de David Fincher.

Dos hermanos, de Daniel Burman.

Excursiones, de Ezequiel Acuña.



Las peores (esta si que no las salva nadie).

Desde mi cielo, de Peter Jackson.

Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton.

La cinta blanca, de Michael Haneke.

martes, 7 de diciembre de 2010

The Hole


Joe Dante sigue demostrando porque es un grande. El director de Gremilins y Matinée, entre otras maravillas, forma parte de un conjunto de realizadores que surgieron durante los años 70 y ahora se los puede disfrutar esporádicamente. Claro está que estos directores (Landis, Carpenter e incluso Cronenberg son otros de estos representantes) no se llevan bien con la industria hollywoodense, justamente los que manejan muchas veces el destino de un film. Por eso mismo, las grandes productoras (en su mayoría, salvo algún caso especial) prefieren directores de una nueva generación, más flexibles a la modificación de un proyecto por parte de los productores. La conexión, en este caso, con Joe Dante, no es casual. El director de Piraña es parte de una capacidad casi extinta en estos días de hacer cine y luchar por su trabajo. Entre tantos directores impersonales, entre tantos productores estrellas que hacen las cosas a su manera y entre tantos proyectos mediocres, Dante echa luz en la oscuridad. Irónicamente, la ultima película del realizador se trata sobre un pozo pero a pesar de la oscuridad en su temática, The hole ilumina la pantalla con cine en estado puro.

En su primer acercamiento a la tercera dimensión, Dante cuenta una historia en apariencia simple, casi infantil como los viejos cuentos de terror para adolescentes y las películas familiares con elementos fantásticos tan de los 80 (una década que increíblemente se extraña demasiado). Una familia, una madre y sus dos hijos, se mudan a un pequeño pueblo. Los dos hermanos, un buen día, encuentran un pozo sin fondo en su sótano que crea los peores miedos de los protagonistas. Lo que podría acercarse a ser una versión ATP de El descenso, de Neil Marshall, termina siendo algo mucho más profundo. Dante toma la historia de estos dos hermanos y la transforma en un estudio sobre el significado de los miedos y el complejo traspaso de la adolescencia. ¿Cuál es el tratamiento de Dante con respecto a esto? Va desde un miedo corriente y banal, como por ejemplo el temor a los payasos, hasta algunos más profundos, pero sin considerar uno por encima del otro en cuanto a su tratamiento. Para Dante, que comprende tanto la niñez como la adolescencia, es tan serio y tan entendible el miedo a un muñeco como el miedo que provoca la muerte de un amigo. Por eso, The Hole puede ser tomada como una inversión de un cuento de hadas (como bien la remera del personaje que interpreta Haley Bennett lo expone), una pesadilla para adolescentes ya que todo está visto desde los ojos de estos personajes. La ausencia de padres (incluso, la madre de los dos hermanos está ausente en gran parte del film, o al menos lejos de la acción) es uno de los pilares fundamentales en los cuales se sostiene la película de Dante. A partir de esta ausencia, se despeja toda protección adulta (si realmente existe en este tipo de historias). Entonces, de esa manera, se tejen las redes entre los personajes. El director de Aullidos deja para el análisis una idea muy atendible: con el miedo se logra la unión de las personas y la unión de un mismo personaje. Se necesita el miedo para obtener la libertad.

Más allá de este interesantísimo planteo psicológico, Dante no se olvida de construir una puesta en escena. Que no es otra cosa que una lección de como armar una ambientación que mete miedo por si sola. La puesta en escena, siempre funcional a los personajes y sus miedos, se centra en la aburrida vida de los suburbios (donde pasa la acción de la mayoría de las películas de Dante) donde no hay escapatoria para los miedos que persiguen a los personajes. Dante da una clase magistral de como crear una atmósfera con pocos elementos: el uso de la iluminación, los juegos entre la luz y la oscuridad, los colores, etc. Todo esto sin descuidar en ningún momento la trama. Un ejemplo de esto es la pelea entre el hermano mayor y su miedo representado por su padre y la casa psicodélica, deforme, donde ocurre la acción (homenaje a si mismo por parte de Dante y su capítulo para La dimensión desconocida: la película).
En estas épocas donde el cine apuesta al impacto visual antes que a una historia, en donde hay tanto ruido, tanta trampa, otorgarle a un director inmenso como Dante el beneficio del 3D es un placer para el publico que goza del buen cine. Si la película no tuvo el éxito de taquilla (todavía no encuentra un distribuidor) es porque se mira la superficie, se piensa que The Hole es simplemente una historia infantil que no vas mas allá de su argumento. La última película del maestro Joe Dante no es ni mas ni menos que un estudio psicológico sobre la gesta, la confrontación y resolución de nuestros peores miedos.



THE HOLE (Estados Unidos, 2009)

Dirección: Joe Dante.

Interpretes: Chris Massoglia, Haley Bennett, Nathan Gamble, Teri Polo y Bruce Dern.

Guión: Mark L. Smith.

Producción: Vicki Sotheran, Michel Litvak, David Lancaster y Claudio Fäh.

Fotografía: Theo van de Sandeh.

Montaje: Marshall Harvey.

Música: Javier Navarrete

Calificación: 9

lunes, 6 de diciembre de 2010

Semana de cine europeo: Tuesday after Christmas

Las dos primeras escenas del film ya aluden a una suerte de claroscuro, de opuestos. Al comenzar el film, se ve a una pareja en una cama luego de tener relaciones sexuales. Ambos están felices, relajados, bromeando y paseándose completamente desnudos. Ella es rubia, bella, joven, animada y al parecer, feliz. El, Paul, es un hombre común y corriente, que cualquiera podría encontrárselo caminando en la calle, viajando en colectivo, saliendo de su trabajo, etc. La antítesis de esta escena se vislumbra rápidamente en la segunda, cuando vemos a Paul con su esposa comprando ropa. Debaten sobre los regalos de Navidad de su hija, discuten acerca de unas botas que su padre quiere comprarle para las fiestas. Ella es una mujer común también, bella, cercana a los 40 años. La relación, aunque no es terrible, se la ve cansina, ya automática, rutinaria, mas cerca de las obligaciones y el día a día que a la diversión y la libertad que Paul siente al lado de Raluca.

Tuesday after Christmas forma parte de esta ola imparable de cine rumano que desde 2006 viene cosechando premios en festivales de todo el mundo. Junto con la última película de Cristi Puiu, Aurora, el film de Muntean, se presentó en el Festival de Cannes de este año cosechando buenas criticas. Sin embargo, Tuesday after Christmas es diferente de los últimos films de la nueva ola rumana. Mientras las anteriores películas se concentraban en un estudio socio-político de Rumania post dictadura de Ceaucescu y sus consecuencias en la gente, en Tuesday... los conflictos ya no son entre una persona y el mundo que lo rodea sino exclusivamente entre los personajes (acá es necesario apuntar que a pesar de esquivar esta temática más política, el film no se priva de mostrar actitudes de la sociedad misma hacia el modo de vida consumista que fue adquiriendo el pueblo rumano luego de años de comunismo) . Es cierto que Muntean también delinea los conflictos de los personajes con ellos mismos. Por eso hay en la película una fuerte carga dramática en todos los intérpretes en conflicto. Si hay un aspecto en común entre todos los films de la ola rumana son los planteos morales de los personajes; mientras algunos luchan contra el sistema político y contra su propio pensamiento (a veces impuesto por la fuerza o por la naturaleza marcada por la Historia).

En vísperas de Navidad, Paul se acerca inevitablemente al momento de esclarecer la relación con su amante. La película se aproxima a rozar el suspenso, con el protagonista en medio de la encrucijada de su vida. A pesar de no ser, como mencionaba anteriormente, igual en su temática a otros films provenientes del mismo país, Muntean comparte similitud en los recursos con los demás exponentes. Largos planos secuencia donde el director hace gala de su precisión para el naturalismo, recurso explotado gracias al nivel de las actuaciones de los tres protagonistas. Todo en Tuesday after Christmas fluye de manera natural. Por momentos parece que algunos pasajes del film están tomados desde la más pura realidad. Según palabras del director, se intentó no caer en los lugares comunes respecto a los triángulos amorosos. En este caso, no solo hay un conflicto interno fuerte en el protagonista sino que el propio espectador se debate y se involucra en la película. Por eso da gusto ver la película de Muntean. Toma una historia común y hasta puede decirse que trillada, y le da un giro, le dota (aunque sea casi imposible) mayor naturalismo. No es raro que mucha gente que vea el film, se sienta identificada con lo que sucede en la pantalla, hayan sido parte o no de una experiencia similar.

Al tratar una temática mas universal que se ha visto muchas veces, Tuesday after Christmas puede ser mas accesible que una película como Policía, adjetivo. Esta última demandaba al espectador no solo concentración sino una paciencia inusual para el público promedio. El film de Muntean, a pesar de contener algunos recursos narrativos y estéticos similares a otros exponentes rumanos, no aleja tanto al espectador de la historia. Es un la joya universal que todos pueden disfrutar.



TUESDAY AFTER CHRISTMAS (Rumania, 2010)

Dirección: Radu Muntean.

Interpretes: Mimi Branescu, Maria Popistasu, Mirela Oprisor, Dragos Bucur.

Guión: Radu Muntean, Alexandru Baciu, Razvan Radulescu.

Producción: Dragos Vilcu.

Fotografía: Tudor Lucaciu.

Montaje: Alma Cazacu.

Calificación: 9




sábado, 28 de agosto de 2010

Whip It


Antes de entrar a comentar la película en cuestión en la cual Drew Barrymore marca su debut como realizadora en un largometraje, conviene establecer algunos puntos sobre la actriz y ahora realizadora en cuestión. Por 1982, Steven Spielberg realiza ET, uno de sus mayores logros como director y una de las películas más significativas en cuanto al conocimiento popular de un personaje, en este caso el extraterrestre que establece contacto con el protagonista. Barrymore aquí es una nena de pocos años de edad y generaba tanta ternura y aprecio como lo hacia el intergaláctico protagonista. A medida que fue creciendo, la imagen de niña tierna fue desapareciendo (no por completo, después volveremos a eso) para dar paso a una mujer que tras una serie de escándalos y momentos agitados fue creando otra faceta en su personalidad. Sin dejar nunca la gracia, puede decirse que Drew es una de esas actrices que combinan física y emocionalmente muchísimas características y la sobresalen del resto. Gran actriz de comedia en todas sus ramificaciones, Barrymore demostró con el paso de los años que es uno de esos artistas que hacen que la actuación sea tan fácil. Ahora la actriz de Como si fuera la primera vez se embarca en un proyecto personal. Tan así que esta introducción tiene mucho que ver con la personalidad de Barrymore con respeto a su debut detrás de cámaras.

Bliss, la protagonista de Whip It, es un personaje bien "barrymoriano". Mezcla entre dulzura, rebeldía, melancolía, el personaje de Ellen Page (en su mejor personaje de toda su carrera) se mueve por toda la película por diferentes estados. Desde el primer momento sabemos que es un sapo de otro pozo, cuando va a acompañar a su madre en una especie de desfile muy paqueto o con solo mirar la relación con su familia. Bliss, una joven encerrada en un pueblo de la profunda América, encuentra en el roller derby (un juego que combina el patinaje con algo de hockey sobre hielo por su violencia) una salida a su vida anodina. Lo interesante y lo que eleva a Whip it y la distingue de otras historias de corte similar son varios aspectos pero uno de los principales es la manera en la cual Barrymore construye los personajes, a medida que avanza la historia, casi se podría decir de forma caótica. No hay para Barrymore una necesidad de introducir cada personaje, porque cada imagen es tan fuerte y habla por si sola mediante acciones o simples gestos , que la radiografía de Bliss y compañía sale de manera natural yde la manera en que debe ser en el cine.

Por momentos el film recuerda a esa obra maestra llamada La última película, de Peter Bogdanovich. Bliss pertenece a un mundo q le es ajeno. Por eso hay dos personajes diferentes en la protagonista que se van uniendo en uno solo a lo largo de la historia. Por un lado, retraída, diferente, incomprendida, deprimida con respecto al resto de la sociedad de ese pueblo poco motivador. Entonces tenemos un personaje que varía entre estados anímicos que guardan relación con el mundo que la rodea. ¿Cuáles son estos dos universos? Uno ya ha sido mencionado, el pueblo apagado y carente de excitación donde vive Bliss y el otro completamente opuesto en todo sentido. Hay en esta comparación y en su particular relación con sus personajes algo que hace recordar a las temáticas de los films de Tim Burton donde lo tradicional, conservador y "serio" no se apega a los sentimientos de los protagonistas (como sucedía en El cadáver de la novia). Barrymore sigue esta línea temática propuesta por el director de Batman y apuesta a una protagonista que ve una escapatoria entrando a un mundo pseudo fantástico para obtener su libertad. El diseño de producción en ese sentido elevan aún más el universo del film ya que Barrymore expone una estética explosiva y poderosa en lo que se refiere a ambiente, personajes y colores que abundan en el lugar donde existe la verdadera y radiante Bliss.

Es realmente motivador, emocionante y vibrante lo que hace Barrymore con su película. Pocas películas pueden darse el lujo de combinar numerosos elementos y géneros y salir bien paradas. Las que logran esto son las grandes películas. Y Whip it explota por todas partes, lleva todo al extremo, va a 300 km/h sin miedo a chocar. Y esto no quiere decir que la película da una imagen de rudeza únicamente sino que sabe dosificar el drama, la comedia, el romance y la acción desenfrenada en una misma línea con un equilibrio muy pocas veces visto en una película independiente. Puede combinar perfectamente el drama adolescente existencial de Adventureland con la comedia de Dodgeball. Hay en Whip it lugar para todo.

Barrymore se acerca a sus personajes y humaniza a todos. Todos tienen algo para decir y en todo momento lo dicen. No hay parcialidad hacia algunos o más cariño hacia otros, sino que la mirada melancólica de la directora alcanza a todos los personajes sin caer en la justificación torpe de su accionar de cada uno de ellos. Lo que podría haber sido algo cercano a la mencionada Dodgeball o Blades of glory, películas claramente irónicas, termina siendo un interesante drama con certeros momentos cómicos. Pero más allá de la acción y la divertida brutalidad del juego, hay un halo de tristeza en la mirada de Barrymore en el mundo real. Sin embargo, hay como en todas las películas y en la vida real, un acercamiento a la amistad, al compañerismo, a las relaciones familiares y al amor en su máxima expresión. Lo que parecía una simple historia sobre una chica que juega en el roller derby, se convierte en una historia sobre el sentido de la vida y la necesidad de alcanzar la libertad y la felicidad. El cine se trata de esto. Barrymore no nos miente, no juega con los sueños, el optimismo barato. Whip it es la realidad y es honesta con su público.


WHIP IT (Estados Unidos, 2009)

Dirección: Drew Barrymore.

Interpretes: Ellen Page, Kristin Wiig, Drew Barrymore, Marcia Gay Harden, Juliette Lewis, Eve, Zoe Bell, Jimmy Fallon, Alia Shawkat, Daniel Stern.

Guión: Shauna Croos basada en su novela Derby Girl.

Producción: Barry Mendel.

Fotografía: Robert D. Yeoman.

Montaje: Dylan Tichenor.

Calificación: 9

viernes, 6 de agosto de 2010

El origen



Luego del éxito de películas como Batman inicia, El gran truco y El Caballero de la noche, Christopher Nolan, quien se hizo mundialmente conocido gracias a Memento, se embarca en su proyecto más ambicioso de su carrera. Escrita junto a su hermano, El origen es uno de esos films que se meten en los peligrosos terrenos de lo abstracto y que parecen no dar respuestas fáciles al espectador. Hay que decir que esto no es tan así. David Lynch o Cronenberg han explorado los diferentes niveles del subconsciente en reiteradas películas, es incluso uno de los grandes temas elegidos por ambos directores. Pero no le vamos a echar la culpa a Nolan no ser como estos dos directores, sería hasta absurdo comparar a un realizador de mediana pero interesante trayectoria como lo es Christopher Nolan con otros más experimentados y de diferentes características. Los problemas que se le pueden descubrir a El origen no tiene tanto que ver con no poder ser como tal director, sino los inconvenientes internos que contiene el film.

Hay que hacer un alto para explicar de "que va" la historia. Y de ahí extraer para analizar por partes. Parece ser que en los tesoros no se esconden en bóvedas o en bancos, ya no exclusivamente en el mundo real. Ahora lo esconden en el recóndito y retorcida mente de cada persona. Para extraer un pensamiento o un secreto hay una serie de personas encargadas de este trabajo. Cobb (Di Caprio) es uno de ellos. Junto a un equipo de profesionales, estos son contratados por justamente una víctima por parte de este misterioso grupo para imponer un pensamiento, algo que puede tomarse como una misión imposible. Y justamente por ese territorio se introducen los héroes de la película. Mezclando el espíritu de los films de Misión imposible con el mundo de los sueños, Nolan introduce al espectador en otros mundos recorridos por Cobb y compañía en el que hay nada más ni nada menos sueños dentro de sueños y así su curso...

Ahora bien, el caso que deben resolver es detener una herencia que amenazaría a un empresario. Eso, ni más ni menos. El problema con esto y ahí es donde El origen empieza a mostrar sus grietas, es cuando el trabajo para el que Cobb fue contratado deja de ser tomado como un disparador y pasa a ser una "excusa" para el despliegue visual que propone Nolan. Desde las primeras escenas Nolan se concentra en depositar todo el impacto en lo visual mientras la trama se va retorciendo y entrando en niveles fantástico. Lo que no significa que la película no se entienda, al contrario, Nolan (sobre)explica todos los detalles oníricos y como se construyen los mundos en los cuales los personajes acceden (el personaje de Ellen Page sería en un momento determinado de la película como el espectador al cual le enseñan detalladamente “como funciona todo”). La escena de París doblada en la cual Cobb enseña los trucos del mundo fantástico es un claro ejemplo de los problemas que tiene el film. Por un lado parecería que Nolan no se atreviese a dejar al espectador a la deriva poniéndolo a prueba como si lo hace, para citar una película muy reciente, Policía, adjetivo en la cual cada silencio representa un reto hacia el público. Nolan en definitiva, es un director con cierto vuelo independiente en sus historias que parece alejarse de la media hollywoodense pero que no permite al mismo tiempo que el espectador asimile por su cuenta todo lo que sucede en el film.

Esto nos lleva a lo siguiente que relaciona las escenas de acción con cada uno de los sueños. Y acá es capaz donde Nolan deja ser el niño prodigio del cine actual para terminar siendo algo más convencional. La película contiene sueños dentro de sueños q a su vez están dentro de un sueño, etc... Hay además un limbo y todo eso. El problema del film ocurre en el momento en que entran justamente en el mundo de la fantasía. Nolan deja todo muy vistoso, el uso de los efectos especiales es logrado pero se transforma en un inconveniente cuando terminan siendo abrumadores y carecen de una identidad propia. Es decir, la magnitud de las imágenes es más fuerte que lo que transmite el guión para terminar siendo un ejercicio visual frío y carente de emoción.

Se podría decir que la mayor virtud de El origen es paradójicamente su más importante defecto. Queda la sensación que Nolan entonces dedica gran parte de su film a mostrar escenas de alto impacto visual con una historia en apariencia interesante pero que solo sirve como excusa para desplegar espacios imponentes donde ocurre la acción. Las imágenes que provienen de la imaginación de Nolan son impresionantes pero en el fondo no hacen otra cosa que confirmar la tendencia de que todo regresa a la estructura hollywoodense más obvia de acción. Es decir, que las escenas que transcurren en los sueños se limitan a ser momentos que no hacen otra cosa que calcar momentos ya vistos anteriormente en el cine. Si los sueños para Nolan son una serie de grandes escenas de acción a lo James Bond, empiezo a darme cuenta superé al director de El caballero de la noche, oníricamente hablando. Naturalmente hay dos tipos de estado en el cine de Christopher Nolan, uno tiene un estilo narrativo excepcional donde fluyen las mejores ideas de la película, en el otro el director de Noches blancas tiende a saturar su propio material haciendolo mucho más espectacular de lo que realmente es. Tengamos en cuenta que esto mismo sucedía con su anterior película, El caballero de la noche en la cual la cantidad de subtramas y vueltas de tuercas del guión saturaban toda la estructura narrativa. En Inception hay que agregar además el trauma que tiene el personaje de Di Caprio con su esposa, en el cual no solo causa fastidio sino que no logra crear un mínimo de interés.
El origen es un film que sirve para una discusión muy rica acerca del papel de los espectadores. Nolan crea una película que por un lado, como ya se mencionó, es de un gran despliegue visual. Por el otro, un film con un guión lejos de ser perfecto, que se retuerce, se entrelaza con personajes, sueños, imaginaciones provocadas por la mente, etc. Esto quiere decir que el espectador que busque acción o un entretenimiento visual va a encontrar escenas muy logradas y el que quiera ir más allá que el regodeo de Nolan por los efectos y las grandes escenas de acción, tiene una historia interesante para ir descubriendo. Algo sucedía con Matrix (con lo que la película comparte algunos puntos en común) que también separaba estas dos grandes estructuras (acción por un lado, narrativa y un guión intrigante por otro) para que por así decirlo, nadie se quede afuera. Cuando uno no es enganchado por ninguna parte, se empieza a entrever los problemas de la película de Nolan. La cuestión es que el espectador medio va a disfrutar el film, porque tiene varias aristas para entretenerse/disfrutar o pensar. Lo admirable es que Nolan pueda llegar al público masivo de esta manera y no creando un bodrio como Transformers. No será un niño prodigio finalmente pero al menos tiene estilo y sabe filmar y un 10% de Inception es mucho más que todas las películas de acción que desembarcan en esta época. Y está bien que el público masivo le responda de manera positiva porque este film es un ejemplo de que todavía vale la pena ir al cine a ser chupado por el mundo de Nolan o salir rechazado para después tener discusiones sobre cómo hay que analizar estos films. Paradójicamente las preguntas que rondan en mi cabeza tienen más que ver con el espectador y el critico frente a una obra que a los niveles de lectura que representa cada sueño que inventa Nolan.

Los elementos que pongo en discusión en este análisis parecen indicar que El origen me gustó más bien poco. Al contrario, le encuentro varios puntos atendibles pero no estamos ante una obra maestra ni en una película que hará historia por haber cambiado las reglas del juego en el cine. Avatar fue un adelanto tecnológico difícil de superar y tiene un mérito aparte, el mundo de los Na'vi le pertenece a Cameron quien construye un universo aparte, único y original. Nolan está lejos de esto por acercar el mundo de los sueños a un conjunto de grandes paisajes que provocan escenas espectaculares. Sin duda la discusión sobre esta película recién empieza. Y eso habla positivamente de la ambiciosa, altisonante, magnifica y agotadora experiencia que es Inception.



EL ORIGEN (Estados Unidos, 2010)

Dirección: Christopher Nolan.

Interpretes: Leonardo Di Caprio, Ellen Page, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt, Ken Watanabe, Tom Hardy, Dileep Rao, Cillian Murphy, Michael Caine, Tom Berenger.

Guión: Christopher Nolan.

Producción: Christopher Nolan y Emma Thomas.

Fotografía: Wally Pfister.

Montaje: Lee Smith.

Música: Hans Zimmer.

Calificación: 6

miércoles, 28 de julio de 2010

Policía, adjetivo


La nueva ola de cine rumano iniciada con la aparición de La muerte del señor Lasarezcu, allá por el 2006, ha creado obras importantes como esta película de Cristi Puiu, Al este de Bucarest, Francesca, entre otras. Policía, adjetivo viene a confirmar que el cine rumano ya no es una novedad sino que ya pisa fuerte en todos los festivales alrededor del mundo. ¿Qué es lo q atrapa del cine rumano y por qué es tan favorecido en criticas? Capaz un análisis a posteriori detallando cada película podría ser más fructífero pero esta especie de crítica desarrolla varios de los aspectos más sobresalientes de esta nueva ola.

Cristi es un joven policía que vive en un pueblo de Rumania. Tiene una esposa con la cual se casó hace poco tiempo y viven en un pequeño departamento. El problema de Cristi se relaciona con su trabajo, que esencialmente consiste en vigilar a un adolescente del cual se presume que consume marihuana a la salida del colegio todos los días. Así, nuestro pequeño gran héroe vigilará a este joven y sus movimientos a toda hora siendo su sombra y analizando sus actividades que distan de ser sospechosas. El problema para Cristi radica en que si el joven llega a ser acusado de consumir marihuana, este debería afrontar una condena de casi 15 años en la cárcel. Una condena demasiado grande, demasiado conservadora por simplemente fumar un porro. "Es sólo un chico loco" dice Cristi a uno de sus superiores que le responde de manera muy elegante y determinada "es un chico loco que puede suministrar a otros chicos locos".

En Policía, adjetivo se hace foco no solo al trabajo que Cristi debe realizar que el director se concentra en mostrar como el joven policía es testigo de cada una de las acciones sospechosas o no que lleva a cabo el supuesto consumidor y dealer de marihuana. Lo que hace a Policía, adjetivo una de las películas del año y una de las más logradas de esta ola de nuevo cine rumano es lo que esconde detrás de esta aparente historia. Si en su anterior film Porumboiu expresaba sus ideas sobre la revolución rumana de 1989 mediante una serie de patéticos personajes en un estudio de televisión, en este film el realizador va más allá al concentrarse en las consecuencias de un país que todavía no le hizo frente a la revolución. "Cada uno arma su propia revolución" dice un personaje en Al este de Bucarest y parece aplicarse a esta nueva película. Cristi empezará a darse cuenta de q de a poco va armando su propia revolución frente a un sistema que todavía no olvidó la dictadura de Ceausescu.

Para el espectador común y corriente, Policía, adjetivo puede ser una experiencia angustiante y algo densa por algunos pasajes que se desarrollan con un nivel de observación y detalle inusual en una propuesta convencional. En esto radica justamente la calidad del film y lo que lo hace una genialidad. Cada plano que parece no decir nada, lo puede llegar a decir todo. Incluso la película tiene mucho humor y diálogos que rozan la perfección como la escena donde una cursi canción de amor es el eje de discusión del protagonista y su esposa o la ya mítica escena donde Cristi expone sus problemas de conciencia ante su jefe precedida por un momento genial. Cristi está sentado junto a un colega esperando que el capitán de la policía lea el informe del joven y atormentado protagonista. Son dos minutos que trabajan en fuera de campo mejor de lo que lo trabajó Haneke en su último film. Se ve a Cristi esperando la palabra final del jefe como si fuese la fuerza superiora que Kafka exploró tan bien en su obra. El realizador como indica A.O. Scott sabe combinar elegantemente elementos cómicos, absurdos, momentos de tensión y una estructura dramática que se impregna en escenas donde todo parece destinado a la implosión del film. Inteligentemente se puede relacionar este estilo con el estado de la conciencia de Cristi que de a poco va viendo como su vida se va desmoronando.


Dentro de las múltiples facetas que la película expone es capaz la más interesante la que encarga de los problemas de significado de los diferentes temas a tratar por Porumboiu. ¿Qué es la justicia? ¿Quién define lo correcto y lo incorrecto? ¿Quién hace la ley y la aplica? ¿Es posible y es útil tener una conciencia en un mundo plagado de conservadurismo? Todas estas preguntas tienen lugar en en film furor de la sección Una cierta mirada en Cannes 2009. Policía, adjetivo es una de esas películas q exponen temas "importantes" pero sin cargar las tintas contra nadie y sin cubrir la historia con un manto solemne. El espectador sabio va a saber regocijarse de las múltiples aristas de la película siendo testigo de las desventuras de Cristi en su ambiente laboral y sus problemas de conciencia y ética. Incluso es un film muy divertido que deja al descubierto lo nocivo de un sistema en decadencia gobernado desde la extrema arbitrariedad.

Policía, adjetivo es una película de silencios, de largos pasajes en los que parece no haber nada que analizar pero que esconden numerosos secretos. No estamos ante un policial ni una de acción, sino una de una enorme inteligencia que desafía al espectador a cada momento (con sus silencios y con sus ricos diálogos en cambio de las armas clásicas de las películas del género) y recompensa a los pacientes dándoles una de esas lecciones que muy de vez en cuando se da en el cine.



POLICIA, ADJETIVO (Rumania, 2009)
Dirección: Corneliu Porumboiu.
Interpretes: Dragos Bucur, Vlad Ivanov, Irina Saulescu, Ion Stoica, Marian Ghenea.
Guión: Corneliu Porumboiu.
Producción: Corneliu Porumboiu.
Fotografía: Marius Panduru.
Calificación: 10

domingo, 25 de julio de 2010

Algunos comentarios sobre Hard Candy


Se estrenó hace casi cuatro años en Argentina pero después de una segunda visión más seria (esto quiere decir con un poco más de conocimiento y con varias películas encima) puedo hacer un análisis como se debe al film de David Slade que tanta polvareda levantó en su momento. Lo que una persona, llamemosla X, opina sobre la película al terminar de verla es basicamente lo que Slade pretende que suceda en el espectador. En realidad es lo que cualquier director que sabe lo que hace con y en su film busca. Pero a diferencia de los buenos directores y más aun de las buenas películas, Slade hace de su Hard Candy un manifiesto discursivo, tonto, solemne y de una obviedad increible en su narrativa y estilo (una historia sobre una caperucita roja q toma el lugar del torturador en vez del torturado)

No tengo nada contra la gente que le gustó la película. El alcance de esta película es simple: al ser estúpidamente fuerte, obtiene más público deseoso de ver el sadismo en pantalla. Y después se quejan de Saw o Hostel. Lo interesante es que el discurso pronunciado por Slade es de un alcance limitado, o mejor dicho, de un del alcance al espectador políticamente correcto. Como es pedófilo está bien que lo hayan castrado. Entonces estamos frente a un film obvio en su propósito y que no tiene más que ofrecer ideologicamente un plano discurso sobre lo mal que está abusar de menores, algo que todos sabemos de antemano, pero que el guión lo refuerza a cada rato.

Slade se hace el canchero, filma de manera "cool", usa colores cálidos (guau!, el color rojo!) antes de la tortura y fríos en el momento de mayor tensión, un montaje digno de un videoclip de hip hop en las reiteradas escenas y algunos truquitos como movimientos y posiciones de cámara que se la dan de piola.

Entonces luego de cuatro años puedo tomar una posición sobre esta película obvia, cansadora en su narrativa como aburrida en diálogos que pretenden ser ingeniosos y son cada vez más irritantes a medida q avanza la historia. Si, Ellen Page saltó a la fama después de este film y la verdad que está bien a pesar, es cierto, de tener que lidiar con un guión repetitivo. Hard Candy es lo que el cine, en mi modesta opinión, no debería ser.

viernes, 16 de julio de 2010

Toy Story 3 (y regreso al blog)

Atención: se hace mención a varios momentos clave de la película.


Luego de dos visiones, una más superficial y otra mucho más focalizada en aspectos dejados de lado en su primera experiencia (consecuencia del placer de reencontrar personajes luego de 11 años y ser parte de sus aventuras) es todavía complicado todo lo que tiene Toy Story 3 para ser separado por partes para una correcta crítica. Imposibilitado en el momento en que escribo estas líneas de verla nuevamente, tomaré los elementos que influenciaron en mis dos visiones para sacar la conclusión de que no solo TS3 es la mejor película de la saga de Woody y Buzz Lightyear, sino el resultado de las mejores características del mejor cine. Pixar fue creando a lo largo de sus años el interesante desafío de ir superándose a medida que sus películas se estrenan. Esto no quiere decir que unas sean mejores q otras, aunque naturalmente, esto sucede a pesar de ser tener todas un nivel extraordinario.


TS3 comienza con una gran secuencia de acción, en las que los juguetes son parte de la imaginación de Andy, su dueño. En esta escena, muy rica visualmente, donde los colores son variados y chillones, también vemos como "actúan" los juguetes y cual es el fin para el q están hechos. Más tarde volveré a ese punto, uno de los temas esenciales en la película e incluso en la filmografía de Pixar. Luego vemos como Andy, quien antes jugaba incansablemente con sus juguetes, es ya grande y está a pocos días de irse a la universidad. La elección de quien llevara Andy consigo no solo es importante en los primeros 30 minutos sino que por culpa de un accidente, todos los juguetes terminan en una guardería llamada Sunnyside. Mientras Woody pretende salir de ahí para ir con su dueño, los demás juguetes ven bien el hecho de ser utilizados nuevamente luego de tantos años. Si para los ancianos existe el geriátrico, para los juguetes viejos y que ya no se usan el único lugar donde pueden volver a sentirse útiles es en una guardería.

En dicho lugar, q aparenta ser el paraíso pero se transforma rápidamente en un infierno (palabra que usaré más adelante para otro momento de la historia). Un oso rosa llamado Lotso, en apariencia tierno y buenazo, deja entrever una maligna faceta dictatorial que impedirá que los juguetes escapen de Sunnyside. En ese momento que remite al cine de Don Siegel TS3 es un deleite narrativo y visual.


TS3 combina dos elementos que hacen que Pixar sea el pilar de la animación (y porque no, del cine a nivel global) en la actualidad. La película de Lee Unkrich, al igual que ocurría con Up, mantiene un equilibrio interesante entre la aventura en el sentido más amplio de la palabra y la emoción de contar una buena historia con las mejores armas narrativas. Por una parte TS3 es divertida, repleta de acción, aventuras y un nivel de detalles que parece increíble que se realice. En varias escenas de la película, hay momentos (no hay que ser un chico de 8 años para darse cuenta) en que la perfección es casi observable. Las escenas que corresponden al escape de esa especie de cárcel que es Sunnyside tienen una imaginación que parece no tener precedentes, al menos en el cine de animación. TS3 es más que las anteriores y ese es el mejor elogio que se le puede ofrecer a la película.

Mencionaba que el film tiene un grado de aventuras y acción que incluso es más logrado que cualquier otra película con actores de carne y hueso. Pero lo que hace a la película más genial es su composición narrativa. Habitualmente, a veces con razón y otras veces de manera equívoca, se dice que el cine comercial que apela a la acción, a la desmesura, al exceso visual, es menos que el cine hecho de manera más artesanal que termina resultando más poderoso sin tener que apelar a un gran despliegue. Pixar sabe combinar ambos aspectos y logra su equilibrio. Si ya se por sí, TS3 se remite a un pasado constante transformándola en un ejercicio nostálgico. Si en el comienzo del film esto es notorio, la segunda parte del film se transforma en una película dramática llevándola hacia más allá de lo esperado.

Antes comentaba que si la escena que da inicio al film tiende a la saturación de colores fuertes y chillones, una importante parte de la película parece suprimir esta característica. Llegado a un determinado momento, Woody y sus amigos terminan en un basurero y el film se pone muy oscuro. Si para los juguetes, el ser utilizado es casi tocar el cielo (prestar atención a la escena donde Woody es revoleado por los aires por una nena que juega con el vaquero) la muerte se parece bastante al infierno. Un infierno que los tiene como siempre juntos. Porque como es costumbre en las películas de Disney, uno de los pilares fundamentales es el sentido de la supervivencia de un grupo, la solidaridad con el otro, el paso del tiempo, y por último el sentido de la vida.

Claro, para estos juguetes hay un sentido en sus vidas. Si en TS2, el coleccionista pretende colocar juguetes en una vitrina para ser exhibidos, en TS3 Andy pretende llevarse a Woody para dejarlo en su habitación como recuerdo de su infancia pero sin siquiera jugar con él (ocurría lo mismo con el ave Kevin de Up, objeto de persecución del villano Charles Muntz para mostrar en su museo). El fin de un juguete es jugar con él. Y pasa lo mismo con el arte, como bien apunta Javier Porta Fouz en su artículo de la revista El amante. El arte, y por ende, Toy Story 3, está para ver y volver a ver hasta el infinito y más allá.

TOY STORY 3 (Estados Unidos, 2010)
Dirección: Lee Unkrich
Con las voces de: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Timothy Dalton, Michael Keaton, Don Rickles.
Guión: Michael Arndt basado en los personajes de John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich.
Producción: Darla K. Anderson. Música: Randy Newman.
Calificación: 10