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miércoles, 28 de julio de 2010

Policía, adjetivo


La nueva ola de cine rumano iniciada con la aparición de La muerte del señor Lasarezcu, allá por el 2006, ha creado obras importantes como esta película de Cristi Puiu, Al este de Bucarest, Francesca, entre otras. Policía, adjetivo viene a confirmar que el cine rumano ya no es una novedad sino que ya pisa fuerte en todos los festivales alrededor del mundo. ¿Qué es lo q atrapa del cine rumano y por qué es tan favorecido en criticas? Capaz un análisis a posteriori detallando cada película podría ser más fructífero pero esta especie de crítica desarrolla varios de los aspectos más sobresalientes de esta nueva ola.

Cristi es un joven policía que vive en un pueblo de Rumania. Tiene una esposa con la cual se casó hace poco tiempo y viven en un pequeño departamento. El problema de Cristi se relaciona con su trabajo, que esencialmente consiste en vigilar a un adolescente del cual se presume que consume marihuana a la salida del colegio todos los días. Así, nuestro pequeño gran héroe vigilará a este joven y sus movimientos a toda hora siendo su sombra y analizando sus actividades que distan de ser sospechosas. El problema para Cristi radica en que si el joven llega a ser acusado de consumir marihuana, este debería afrontar una condena de casi 15 años en la cárcel. Una condena demasiado grande, demasiado conservadora por simplemente fumar un porro. "Es sólo un chico loco" dice Cristi a uno de sus superiores que le responde de manera muy elegante y determinada "es un chico loco que puede suministrar a otros chicos locos".

En Policía, adjetivo se hace foco no solo al trabajo que Cristi debe realizar que el director se concentra en mostrar como el joven policía es testigo de cada una de las acciones sospechosas o no que lleva a cabo el supuesto consumidor y dealer de marihuana. Lo que hace a Policía, adjetivo una de las películas del año y una de las más logradas de esta ola de nuevo cine rumano es lo que esconde detrás de esta aparente historia. Si en su anterior film Porumboiu expresaba sus ideas sobre la revolución rumana de 1989 mediante una serie de patéticos personajes en un estudio de televisión, en este film el realizador va más allá al concentrarse en las consecuencias de un país que todavía no le hizo frente a la revolución. "Cada uno arma su propia revolución" dice un personaje en Al este de Bucarest y parece aplicarse a esta nueva película. Cristi empezará a darse cuenta de q de a poco va armando su propia revolución frente a un sistema que todavía no olvidó la dictadura de Ceausescu.

Para el espectador común y corriente, Policía, adjetivo puede ser una experiencia angustiante y algo densa por algunos pasajes que se desarrollan con un nivel de observación y detalle inusual en una propuesta convencional. En esto radica justamente la calidad del film y lo que lo hace una genialidad. Cada plano que parece no decir nada, lo puede llegar a decir todo. Incluso la película tiene mucho humor y diálogos que rozan la perfección como la escena donde una cursi canción de amor es el eje de discusión del protagonista y su esposa o la ya mítica escena donde Cristi expone sus problemas de conciencia ante su jefe precedida por un momento genial. Cristi está sentado junto a un colega esperando que el capitán de la policía lea el informe del joven y atormentado protagonista. Son dos minutos que trabajan en fuera de campo mejor de lo que lo trabajó Haneke en su último film. Se ve a Cristi esperando la palabra final del jefe como si fuese la fuerza superiora que Kafka exploró tan bien en su obra. El realizador como indica A.O. Scott sabe combinar elegantemente elementos cómicos, absurdos, momentos de tensión y una estructura dramática que se impregna en escenas donde todo parece destinado a la implosión del film. Inteligentemente se puede relacionar este estilo con el estado de la conciencia de Cristi que de a poco va viendo como su vida se va desmoronando.


Dentro de las múltiples facetas que la película expone es capaz la más interesante la que encarga de los problemas de significado de los diferentes temas a tratar por Porumboiu. ¿Qué es la justicia? ¿Quién define lo correcto y lo incorrecto? ¿Quién hace la ley y la aplica? ¿Es posible y es útil tener una conciencia en un mundo plagado de conservadurismo? Todas estas preguntas tienen lugar en en film furor de la sección Una cierta mirada en Cannes 2009. Policía, adjetivo es una de esas películas q exponen temas "importantes" pero sin cargar las tintas contra nadie y sin cubrir la historia con un manto solemne. El espectador sabio va a saber regocijarse de las múltiples aristas de la película siendo testigo de las desventuras de Cristi en su ambiente laboral y sus problemas de conciencia y ética. Incluso es un film muy divertido que deja al descubierto lo nocivo de un sistema en decadencia gobernado desde la extrema arbitrariedad.

Policía, adjetivo es una película de silencios, de largos pasajes en los que parece no haber nada que analizar pero que esconden numerosos secretos. No estamos ante un policial ni una de acción, sino una de una enorme inteligencia que desafía al espectador a cada momento (con sus silencios y con sus ricos diálogos en cambio de las armas clásicas de las películas del género) y recompensa a los pacientes dándoles una de esas lecciones que muy de vez en cuando se da en el cine.



POLICIA, ADJETIVO (Rumania, 2009)
Dirección: Corneliu Porumboiu.
Interpretes: Dragos Bucur, Vlad Ivanov, Irina Saulescu, Ion Stoica, Marian Ghenea.
Guión: Corneliu Porumboiu.
Producción: Corneliu Porumboiu.
Fotografía: Marius Panduru.
Calificación: 10

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