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viernes, 16 de julio de 2010

Toy Story 3 (y regreso al blog)

Atención: se hace mención a varios momentos clave de la película.


Luego de dos visiones, una más superficial y otra mucho más focalizada en aspectos dejados de lado en su primera experiencia (consecuencia del placer de reencontrar personajes luego de 11 años y ser parte de sus aventuras) es todavía complicado todo lo que tiene Toy Story 3 para ser separado por partes para una correcta crítica. Imposibilitado en el momento en que escribo estas líneas de verla nuevamente, tomaré los elementos que influenciaron en mis dos visiones para sacar la conclusión de que no solo TS3 es la mejor película de la saga de Woody y Buzz Lightyear, sino el resultado de las mejores características del mejor cine. Pixar fue creando a lo largo de sus años el interesante desafío de ir superándose a medida que sus películas se estrenan. Esto no quiere decir que unas sean mejores q otras, aunque naturalmente, esto sucede a pesar de ser tener todas un nivel extraordinario.


TS3 comienza con una gran secuencia de acción, en las que los juguetes son parte de la imaginación de Andy, su dueño. En esta escena, muy rica visualmente, donde los colores son variados y chillones, también vemos como "actúan" los juguetes y cual es el fin para el q están hechos. Más tarde volveré a ese punto, uno de los temas esenciales en la película e incluso en la filmografía de Pixar. Luego vemos como Andy, quien antes jugaba incansablemente con sus juguetes, es ya grande y está a pocos días de irse a la universidad. La elección de quien llevara Andy consigo no solo es importante en los primeros 30 minutos sino que por culpa de un accidente, todos los juguetes terminan en una guardería llamada Sunnyside. Mientras Woody pretende salir de ahí para ir con su dueño, los demás juguetes ven bien el hecho de ser utilizados nuevamente luego de tantos años. Si para los ancianos existe el geriátrico, para los juguetes viejos y que ya no se usan el único lugar donde pueden volver a sentirse útiles es en una guardería.

En dicho lugar, q aparenta ser el paraíso pero se transforma rápidamente en un infierno (palabra que usaré más adelante para otro momento de la historia). Un oso rosa llamado Lotso, en apariencia tierno y buenazo, deja entrever una maligna faceta dictatorial que impedirá que los juguetes escapen de Sunnyside. En ese momento que remite al cine de Don Siegel TS3 es un deleite narrativo y visual.


TS3 combina dos elementos que hacen que Pixar sea el pilar de la animación (y porque no, del cine a nivel global) en la actualidad. La película de Lee Unkrich, al igual que ocurría con Up, mantiene un equilibrio interesante entre la aventura en el sentido más amplio de la palabra y la emoción de contar una buena historia con las mejores armas narrativas. Por una parte TS3 es divertida, repleta de acción, aventuras y un nivel de detalles que parece increíble que se realice. En varias escenas de la película, hay momentos (no hay que ser un chico de 8 años para darse cuenta) en que la perfección es casi observable. Las escenas que corresponden al escape de esa especie de cárcel que es Sunnyside tienen una imaginación que parece no tener precedentes, al menos en el cine de animación. TS3 es más que las anteriores y ese es el mejor elogio que se le puede ofrecer a la película.

Mencionaba que el film tiene un grado de aventuras y acción que incluso es más logrado que cualquier otra película con actores de carne y hueso. Pero lo que hace a la película más genial es su composición narrativa. Habitualmente, a veces con razón y otras veces de manera equívoca, se dice que el cine comercial que apela a la acción, a la desmesura, al exceso visual, es menos que el cine hecho de manera más artesanal que termina resultando más poderoso sin tener que apelar a un gran despliegue. Pixar sabe combinar ambos aspectos y logra su equilibrio. Si ya se por sí, TS3 se remite a un pasado constante transformándola en un ejercicio nostálgico. Si en el comienzo del film esto es notorio, la segunda parte del film se transforma en una película dramática llevándola hacia más allá de lo esperado.

Antes comentaba que si la escena que da inicio al film tiende a la saturación de colores fuertes y chillones, una importante parte de la película parece suprimir esta característica. Llegado a un determinado momento, Woody y sus amigos terminan en un basurero y el film se pone muy oscuro. Si para los juguetes, el ser utilizado es casi tocar el cielo (prestar atención a la escena donde Woody es revoleado por los aires por una nena que juega con el vaquero) la muerte se parece bastante al infierno. Un infierno que los tiene como siempre juntos. Porque como es costumbre en las películas de Disney, uno de los pilares fundamentales es el sentido de la supervivencia de un grupo, la solidaridad con el otro, el paso del tiempo, y por último el sentido de la vida.

Claro, para estos juguetes hay un sentido en sus vidas. Si en TS2, el coleccionista pretende colocar juguetes en una vitrina para ser exhibidos, en TS3 Andy pretende llevarse a Woody para dejarlo en su habitación como recuerdo de su infancia pero sin siquiera jugar con él (ocurría lo mismo con el ave Kevin de Up, objeto de persecución del villano Charles Muntz para mostrar en su museo). El fin de un juguete es jugar con él. Y pasa lo mismo con el arte, como bien apunta Javier Porta Fouz en su artículo de la revista El amante. El arte, y por ende, Toy Story 3, está para ver y volver a ver hasta el infinito y más allá.

TOY STORY 3 (Estados Unidos, 2010)
Dirección: Lee Unkrich
Con las voces de: Tom Hanks, Tim Allen, Joan Cusack, Ned Beatty, Timothy Dalton, Michael Keaton, Don Rickles.
Guión: Michael Arndt basado en los personajes de John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich.
Producción: Darla K. Anderson. Música: Randy Newman.
Calificación: 10

1 comentario:

Lochis dijo...

¡Qué bueno que volviste!
Coincido con tu crítica en un 100% (creo que es la primera vez)

Besos