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jueves, 30 de diciembre de 2010

Top 20 del 2010 y algunas cosas más...


Top 20 del 2010:

1) Toy Story 3

Se pueden nombrar múltiples méritos en la última película de Pixar que la elevarían a cualquier listado de “Lo mejor del año”. Antes de hacer este pequeña reseña, pensé cual era lo que más me había conmovido, dejado perplejo y lo que realmente quería que quien leyera esto se de cuenta de porque una película de animación terriblemente taquillera es considerada para mí como lo mejor que le sucedió al cine en el 2010. Al igual que en varias películas provenientes de la factoría creada por John Lasseter, TS3 combina varios elementos ligados a géneros que van y vienen constantemente. Si empieza a pura acción en una gran escena llena de imaginación (que no es otra cosa que lo que un niño tiene cuando juega con sus juguetes favoritos), termina en cuestión de segundos en ser una nostálgica escena con una importante carga dramática (Andy jugando con sus juguetes siendo niño) para luego desembocar en una que parece ser una comedia de enredos (con los juguetes a punto de ser llevados por un camión de basura por un malentendido). En fin, en general el film se mueve en varios géneros constantemente, siempre siendo fiel a su trama y lo que realmente quiere contar. Pero hay algo esencial en la película y que es todavía más osado que poner a una rata en una cocina o que un anciano sea protagonista de una historia de aventuras que incluye una casa con globos. TS3 muestra algo que Hollywood se acostumbró a dejar de lado. Los juguetes experimentan lo que es ser dejados de lado, ser escondidos, bajados de categoría si se quiere. TS3 es una historia sobre el olvido, sobre lo que fue en un momento y ya no existe más. TS3 es un film, ni más ni menos, sobre la crudeza del paso del tiempo, la confirmación del ser como propósito final en la vida y, como si fuese poco, sobre la libertad. Los juguetes están ahí para ser utilizados, nunca para ser colocados en una repisa. Esa es la naturaleza de Woody, Buzz, y el resto de nuestros amigos.


2) Policía, adjetivo

El espectador promedio va a salir disparado del mundo que propone Policía, adjetivo. Tiempos muertos que muestran personajes caminando, largas conversaciones (en apariencia) banales, momentos en los que parece que no sucede nada y (ya es un cliché decirlo) puede pasar muchas cosas. O no. El film de Porumboiu retrata las desventuras de un joven policía que debe espiar a un adolescente por un supuesto consumo y posiblemente trafico de marihuana. La conciencia del protagonista empieza a ser estragos cuando descubre que el chico puede ser condenado por fumar un cigarrillo de marihuana a 7 años de cárcel. La conciencia es lo que lleva al protagonista a cuestionarse donde está parada la ley, la Justicia, las instituciones, y el significado de palabras que no siempre son lo que uno piensa que son. Policía, adjetivo confirma el excelente estado de la nueva ola de cine rumano.


3) La pivellina

Hay películas que no necesitan ostentación de cámara, despliegue técnico, grandes estrellas. Películas que con el mínimo detalle no solo logran conmovernos sino que nos incluye en el mundo en el que viven los personajes. La pivellina es la historia de una familia de artistas circenses que adopta a una nena que encuentran en un parque. Los directores apelan a una cámara en mano que registra todo movimiento dotando a la historia de un registro documental que en vez de alejar al público, lo acerca a la proximidad con el realismo expuesto. ¿Que es lo que hace a La pivellina un gran film? Será esos pequeños momentos cotidianos expuestos por esos geniales personajes, cercanos a una caricatura pero que nunca son exagerados. O capaz es porque es un film sobre el amor, la familia, el cariño por el otro, la unión de la familia… temas en los que todos estuvimos involucrados más de una vez y los identificamos cuando lo vemos en la pantalla.


4) Avatar

El film más esperado del año fue a su vez uno que dividió aguas en el público. Muchos vieron al último trabajo de Cameron como un despliegue de efectos especiales al servicio de una pobre historia. Otros como una película que cambia las reglas de cómo hacer cine. Más cercano a lo segundo que a lo primero, Avatar es un cambio en el modo de introducir al espectador en una trama aparentemente simple y deudora de varias historias, en un análisis sobre el accionar de EE.UU. a lo largo de su historia bélica aunque focalizando el conflicto en medio oriente. Al igual que The Hole, otra gran película de este año, la historia aparenta ser simple pero es más compleja que solo el espectador inteligente podrá desgranar la mitología que encierra el film de Cameron. Porque más allá de las discusiones sobre los efectos y la historia, y sobre quien tiene razón en esta puja, Avatar es un universo aparte, único que guarda ni más ni menos que mitología pura. Además, como dice mi amigo Santiago, es una gran aventura. Dejémonos de joder y disfrutemos lo que el amigo Cameron nos regaló.


5) El escritor oculto

Polanski vuelve a hacer lo que le sale de memoria. El escritor oculto puede ser una película que no descubra nada nuevo, pero que pertenece a un puñado de films que a pesar de esto, contiene más autenticidad y genera más placer que cualquier otro. Entre tanta historia prefabricada, poco personal, hecha por productores en vez de directores, Polanski se manda una película que atrapa, que incluye suspenso, acción, un toque de comedia y una mirada crítica a la dirigencia política en general. Remarcada con excelentes actuaciones y momentos que figuran entre lo mejor del año (el recorrido del GPS que lleva a lo desconocido a su protagonista), El escritor oculto es uno de esos films que, al menos yo, compraría o al menos vería cada vez que la pasen en televisión.

6) Wendy and Lucy

Esta es una de las coladas del 2010. Era imposible dejar de lado esta película que prácticamente no llevó a nadie al cine en el momento de su estreno. Lástima por las personas que no vieron este film. Reichardt, directora de Old Joy, pinta un retrato oscuro, el lado pesimista de ese mal llamado Sueño americano. Que probó ser nada más ni nada menos que una mentira y todos fueron parte de ese engaño. Wendy (esa actriz genial que es Michelle Williams) es una más de las víctimas de un sistema que aparenta ser perfecto pero que muestra sus grietas una vez que entramos en las millones de historias que encierra EE.UU. Wendy, acompañada por su incondicional perra Lucy, marcha hacia Alaska en busca de una mejor vida en un destartalado auto que pronto dejará de funcionar. Parará en un pueblo que es básicamente la América que el mismo país se avergüenza de mostrar. Sin recargar tintas, sin usar una mirada cínica sobre los personajes o la gente del pueblo, Reichardt consigue uno de los tratamientos más exactos sobre la dura realidad.


7) Atracción peligrosa

Ben Affleck, el mismo que tantos bodrios ha protagonizado, ya no es tal. Ahora hay un director, que con solo dos películas, ha extirpado, eliminado, y nos ha hecho olvidar, todo lo que ha hecho en el pasado. En The town confirma que pertenece a una forma de hacer cine ya olvidada, de una manera clásica, poniendo a una historia antes que un estilo visual. Hay en The town, al igual que en su obra anterior, un relato sórdido que es manejado por un director que mueve los hilos de sus personajes asombrosamente eficaz. La película se potencia con el desarrollo de la trama y sus personajes, que a su vez permiten el lucimiento de subtramas realizadas con tanta intensidad que el espectador nunca siente que el film falle o decaiga su atención. Esperemos que Affleck siga con esta interesante carrera como director.


8) Un maldito policía en Nueva Orleans

“Para poder hacer una película con esta egregia locura, hay que manejar el cine desde todos los ángulos. Para poder hacer una película en Estados Unidos y dar vuelta convenciones artísticas, ideológicas y narrativas, hay que conocerlas a la perfección. Para contar con esta gracia y desparpajo y llegar a ese final, hay que ser un genio. No hay tantos directores europeos en actividad a la altura de estos desafíos, pero Herzog, más que europeo, parece extraterrestre.”

Javier Porta Fouz, en El amante.


9) Rosetta

Es de 1999 pero recién se estrenó a comienzos de este año. Rosetta es la historia de una joven de clase baja en Francia quien vive con su madre alcohólica, que busca un trabajo para salir del lugar donde vive y tener una vida más digna. Claro está que esto será difícil y Rosetta hará cosas imposibles y muchas veces terribles para tener un trabajo. Los Dardenne, apelando a su estilo (que en este film estalló) de seguir a los protagonistas como si fuésemos parte de la historia, retratan la dura vida lejos de las grandes ciudades francesas. No hay luces ni glamour, hay una triste y terrible realidad que está retratada de una manera cruda, precisa y real. Como se dice a si misma Rosetta cada vez que se acuesta: “Tu nombre es Rosetta. Mi nombre es Rosetta. Vos encontraste un trabajo. Yo encontré un trabajo. Tenés un amigo. Yo tengo un amigo. Vos tenés una vida normal. Yo tengo una vida normal. No caerás en la rutina. No caeré en la rutina. Buenas noches. Buenas noches.”


10) El rati horror show

Enrique Piñeyro toma un caso de encubrimiento policial y, enfurecido, carga con la Policía, la Justicia, los medios y todo aquel que se le cruce en el camino. No es solo un documental atrapante sobre un hecho trágico (se culpa a un hombre inocente –como demuestra el film- de matar a 3 personas en 2003 tras un accidente automovilístico) sino que es un ejemplo de cómo hacer un documento periodístico dinámico, con alcance a todo el publico, sin que aburra y que pueda ser mostrado para ver como muchas cosas están podridas en este país. Dicen que Piñeyro está sobrador, canchero, arrogante. Yo lo veo justificado ante al caso que estamos viendo. Cualquiera se pondría así cuando vemos que la gente que nos debería cuidar, nos mete un arma en una escena de delito y la Justicia nos mete en la cárcel por algo que no cometimos. Un golpe de frente en la cara del Poder.



Del 11 al 20: menciones de honor.

11) Luz silenciosa, de Carlos Reydagas (México, Francia, Holanda, Alemania, 2007)

12) Vivir al límite, de Kathryn Bigelow (Estados Unidos, 2008)

13) El último exorcismo, de Daniel Stamm (Estados Unidos, 2010)

14) Hadewijch, entre la fe y la pasión, de Bruno Dumont (Francia, 2009)

15) Yuki & Nina, de Hippolyte Girardot y Nobuhiro Suwa (Francia, Japón, 2009)

16) Aquel querido mes de agosto, de Miguel Gomes (Portugal, Francia, 2008)

17) Kick Ass, de Matthew Vaughn (Estados Unidos, 2010)

18) Una pareja despareja, de Glenn Ficarra y John Requa (Estados Unidos, Francia, 2009)

19) La isla siniestra, de Martin Scorsese (Estados Unidos, 2010)

20) Por tu culpa, de Anahí Berneri (Argentina, 2010)



Top 10 de estrenos en DVD, bajadas de Internet y vistas en festivales y ciclos de cine.

1) Whip It, de Drew Barrymore (Estados Unidos, 2010)

2) The Hole, de Joe Dante (Estados Unidos, 2010)

3) Scott Pilgrim vs. Los siete ex de la chica de tus sueños, de Edgar Wright (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, 2010)

4) El fantástico Señor Zorro, de Wes Anderson (Estados Unidos, 2009)

5) Tuesday alter Christmas, de Radu Muntean (Rumania, 2010)

6) Lourdes, de Jessica Hausner (Austria, Francia, Alemania, 2009)

7) The Other Guys, de Adam McKay (Estados Unidos, 2010)

8) Como sobrevivir a un rockero, de Nicholas Stoller (Estados Unidos, 2010)

9) The Robber, de Benjamin Heisenberg (Alemania, Austria, 2010)

10) The happiest girl in the world, de Radu Jude (Rumania, Holanda, Francia, Japón, 2009)



Las que me decepcionaron (no quiere decir que no me gusten el día de mañana, siempre puedo encontrarle algo “que se me perdió”).

El origen, de Christopher Nolan.

Red Social, de David Fincher.

Dos hermanos, de Daniel Burman.

Excursiones, de Ezequiel Acuña.



Las peores (esta si que no las salva nadie).

Desde mi cielo, de Peter Jackson.

Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton.

La cinta blanca, de Michael Haneke.

martes, 7 de diciembre de 2010

The Hole


Joe Dante sigue demostrando porque es un grande. El director de Gremilins y Matinée, entre otras maravillas, forma parte de un conjunto de realizadores que surgieron durante los años 70 y ahora se los puede disfrutar esporádicamente. Claro está que estos directores (Landis, Carpenter e incluso Cronenberg son otros de estos representantes) no se llevan bien con la industria hollywoodense, justamente los que manejan muchas veces el destino de un film. Por eso mismo, las grandes productoras (en su mayoría, salvo algún caso especial) prefieren directores de una nueva generación, más flexibles a la modificación de un proyecto por parte de los productores. La conexión, en este caso, con Joe Dante, no es casual. El director de Piraña es parte de una capacidad casi extinta en estos días de hacer cine y luchar por su trabajo. Entre tantos directores impersonales, entre tantos productores estrellas que hacen las cosas a su manera y entre tantos proyectos mediocres, Dante echa luz en la oscuridad. Irónicamente, la ultima película del realizador se trata sobre un pozo pero a pesar de la oscuridad en su temática, The hole ilumina la pantalla con cine en estado puro.

En su primer acercamiento a la tercera dimensión, Dante cuenta una historia en apariencia simple, casi infantil como los viejos cuentos de terror para adolescentes y las películas familiares con elementos fantásticos tan de los 80 (una década que increíblemente se extraña demasiado). Una familia, una madre y sus dos hijos, se mudan a un pequeño pueblo. Los dos hermanos, un buen día, encuentran un pozo sin fondo en su sótano que crea los peores miedos de los protagonistas. Lo que podría acercarse a ser una versión ATP de El descenso, de Neil Marshall, termina siendo algo mucho más profundo. Dante toma la historia de estos dos hermanos y la transforma en un estudio sobre el significado de los miedos y el complejo traspaso de la adolescencia. ¿Cuál es el tratamiento de Dante con respecto a esto? Va desde un miedo corriente y banal, como por ejemplo el temor a los payasos, hasta algunos más profundos, pero sin considerar uno por encima del otro en cuanto a su tratamiento. Para Dante, que comprende tanto la niñez como la adolescencia, es tan serio y tan entendible el miedo a un muñeco como el miedo que provoca la muerte de un amigo. Por eso, The Hole puede ser tomada como una inversión de un cuento de hadas (como bien la remera del personaje que interpreta Haley Bennett lo expone), una pesadilla para adolescentes ya que todo está visto desde los ojos de estos personajes. La ausencia de padres (incluso, la madre de los dos hermanos está ausente en gran parte del film, o al menos lejos de la acción) es uno de los pilares fundamentales en los cuales se sostiene la película de Dante. A partir de esta ausencia, se despeja toda protección adulta (si realmente existe en este tipo de historias). Entonces, de esa manera, se tejen las redes entre los personajes. El director de Aullidos deja para el análisis una idea muy atendible: con el miedo se logra la unión de las personas y la unión de un mismo personaje. Se necesita el miedo para obtener la libertad.

Más allá de este interesantísimo planteo psicológico, Dante no se olvida de construir una puesta en escena. Que no es otra cosa que una lección de como armar una ambientación que mete miedo por si sola. La puesta en escena, siempre funcional a los personajes y sus miedos, se centra en la aburrida vida de los suburbios (donde pasa la acción de la mayoría de las películas de Dante) donde no hay escapatoria para los miedos que persiguen a los personajes. Dante da una clase magistral de como crear una atmósfera con pocos elementos: el uso de la iluminación, los juegos entre la luz y la oscuridad, los colores, etc. Todo esto sin descuidar en ningún momento la trama. Un ejemplo de esto es la pelea entre el hermano mayor y su miedo representado por su padre y la casa psicodélica, deforme, donde ocurre la acción (homenaje a si mismo por parte de Dante y su capítulo para La dimensión desconocida: la película).
En estas épocas donde el cine apuesta al impacto visual antes que a una historia, en donde hay tanto ruido, tanta trampa, otorgarle a un director inmenso como Dante el beneficio del 3D es un placer para el publico que goza del buen cine. Si la película no tuvo el éxito de taquilla (todavía no encuentra un distribuidor) es porque se mira la superficie, se piensa que The Hole es simplemente una historia infantil que no vas mas allá de su argumento. La última película del maestro Joe Dante no es ni mas ni menos que un estudio psicológico sobre la gesta, la confrontación y resolución de nuestros peores miedos.



THE HOLE (Estados Unidos, 2009)

Dirección: Joe Dante.

Interpretes: Chris Massoglia, Haley Bennett, Nathan Gamble, Teri Polo y Bruce Dern.

Guión: Mark L. Smith.

Producción: Vicki Sotheran, Michel Litvak, David Lancaster y Claudio Fäh.

Fotografía: Theo van de Sandeh.

Montaje: Marshall Harvey.

Música: Javier Navarrete

Calificación: 9

lunes, 6 de diciembre de 2010

Semana de cine europeo: Tuesday after Christmas

Las dos primeras escenas del film ya aluden a una suerte de claroscuro, de opuestos. Al comenzar el film, se ve a una pareja en una cama luego de tener relaciones sexuales. Ambos están felices, relajados, bromeando y paseándose completamente desnudos. Ella es rubia, bella, joven, animada y al parecer, feliz. El, Paul, es un hombre común y corriente, que cualquiera podría encontrárselo caminando en la calle, viajando en colectivo, saliendo de su trabajo, etc. La antítesis de esta escena se vislumbra rápidamente en la segunda, cuando vemos a Paul con su esposa comprando ropa. Debaten sobre los regalos de Navidad de su hija, discuten acerca de unas botas que su padre quiere comprarle para las fiestas. Ella es una mujer común también, bella, cercana a los 40 años. La relación, aunque no es terrible, se la ve cansina, ya automática, rutinaria, mas cerca de las obligaciones y el día a día que a la diversión y la libertad que Paul siente al lado de Raluca.

Tuesday after Christmas forma parte de esta ola imparable de cine rumano que desde 2006 viene cosechando premios en festivales de todo el mundo. Junto con la última película de Cristi Puiu, Aurora, el film de Muntean, se presentó en el Festival de Cannes de este año cosechando buenas criticas. Sin embargo, Tuesday after Christmas es diferente de los últimos films de la nueva ola rumana. Mientras las anteriores películas se concentraban en un estudio socio-político de Rumania post dictadura de Ceaucescu y sus consecuencias en la gente, en Tuesday... los conflictos ya no son entre una persona y el mundo que lo rodea sino exclusivamente entre los personajes (acá es necesario apuntar que a pesar de esquivar esta temática más política, el film no se priva de mostrar actitudes de la sociedad misma hacia el modo de vida consumista que fue adquiriendo el pueblo rumano luego de años de comunismo) . Es cierto que Muntean también delinea los conflictos de los personajes con ellos mismos. Por eso hay en la película una fuerte carga dramática en todos los intérpretes en conflicto. Si hay un aspecto en común entre todos los films de la ola rumana son los planteos morales de los personajes; mientras algunos luchan contra el sistema político y contra su propio pensamiento (a veces impuesto por la fuerza o por la naturaleza marcada por la Historia).

En vísperas de Navidad, Paul se acerca inevitablemente al momento de esclarecer la relación con su amante. La película se aproxima a rozar el suspenso, con el protagonista en medio de la encrucijada de su vida. A pesar de no ser, como mencionaba anteriormente, igual en su temática a otros films provenientes del mismo país, Muntean comparte similitud en los recursos con los demás exponentes. Largos planos secuencia donde el director hace gala de su precisión para el naturalismo, recurso explotado gracias al nivel de las actuaciones de los tres protagonistas. Todo en Tuesday after Christmas fluye de manera natural. Por momentos parece que algunos pasajes del film están tomados desde la más pura realidad. Según palabras del director, se intentó no caer en los lugares comunes respecto a los triángulos amorosos. En este caso, no solo hay un conflicto interno fuerte en el protagonista sino que el propio espectador se debate y se involucra en la película. Por eso da gusto ver la película de Muntean. Toma una historia común y hasta puede decirse que trillada, y le da un giro, le dota (aunque sea casi imposible) mayor naturalismo. No es raro que mucha gente que vea el film, se sienta identificada con lo que sucede en la pantalla, hayan sido parte o no de una experiencia similar.

Al tratar una temática mas universal que se ha visto muchas veces, Tuesday after Christmas puede ser mas accesible que una película como Policía, adjetivo. Esta última demandaba al espectador no solo concentración sino una paciencia inusual para el público promedio. El film de Muntean, a pesar de contener algunos recursos narrativos y estéticos similares a otros exponentes rumanos, no aleja tanto al espectador de la historia. Es un la joya universal que todos pueden disfrutar.



TUESDAY AFTER CHRISTMAS (Rumania, 2010)

Dirección: Radu Muntean.

Interpretes: Mimi Branescu, Maria Popistasu, Mirela Oprisor, Dragos Bucur.

Guión: Radu Muntean, Alexandru Baciu, Razvan Radulescu.

Producción: Dragos Vilcu.

Fotografía: Tudor Lucaciu.

Montaje: Alma Cazacu.

Calificación: 9