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jueves, 3 de marzo de 2011

Jackass 3D, de Jeff Tremaine

¿Puede ser posible que una película sobre un grupo de personas que realizan acciones imposibles, escatológicas y riesgosas (desde tirarse un pedo hasta hacer bungee jumping en un baño químico lleno de mierda) sea, no solo arte, sino que implique una mirada mucho más profunda de lo que se ve en la pantalla? Jackass ya lo hacía desde sus comienzos en MTV, donde golpe a golpe, constituía una nueva mirada sobre el manejo de la acción y el uso del cuerpo para lo que sea necesario exponer en la pantalla. El grupo de Jackass, liderado por esa estrella única llamada Johnny Knoxville, tiene como meta probar la inmortalidad del cuerpo de una persona común como podría ser cualquier otro ser humano en el mundo. Parecería no haber límites en la serie que se emitió en cable durante bastante tiempo. Sin embargo, salieron las películas. Y con ellas, se comprobó que efectivamente no había barreras a lo que se refería en dos puntos a tener en cuenta: la construcción de un espacio físico y la destrucción del mismo (presente en toda la saga de películas) y la unión de los Jackass llevado a un plano de una insólita ternura.

Si comenzamos un racconto de Jackass, se debería mencionar en primer término la serie que emitió MTV hace una década. En uno de los comienzos más insólitos y sorprendentes que se hayan hecho alguna vez en un programa de televisión, un enano (Wee Man) se sube en un carrito de supermercado y desciende en gran velocidad por una calle empinada. El resultado es Wee Man tirado en el suelo luego que el carrito salga de control. Resultado tan obvio en su resolución misma como festivo luego de que el grupo de gente que acompaña al ocupante del carrito, e incluso este, festejen lo que acaba de suceder. Se podría citar, y efectivamente así sucede, este segmento del programa para resumir el espíritu de todo el universo que componen Knoxville, Bam Marguera, Chris Pontius, y el resto de estos "idiotas".

Las comillas no son casuales: es cierto que la serie y sus participantes se autodenominan de esta manera, sin embargo, muchas veces son referidos por una buena parte de la gente (desde un sector de conocedores, amantes, impulsores de lo que denominan el "buen arte" o "arte de primera clase") como idiotas. Caben entonces varias preguntas al respecto de tal afirmación: ¿Por qué son idiotas?, ¿Por qué es un arte menor y cómo se afirma esta clasificación?, y por último, ¿Puede ser posible que estos "idiotas" hagan no solo un cine de excelente calidad artística y técnica, sino además, uno que propone una visión introspectiva de la realidad para explotarla continuamente? Por eso mismo, "idiotas" no solo es un textual dicho por mucha gente de qualité sino porque parecen ser idiotas, pero realmente la tienen bastante clara.

En el último año hubo varias discusiones acerca de la calidad de Jackass 3D y la aceptación de una buena parte de la crítica. Los que se opusieron de manera tan reaccionaria como histérica, rechazaban el film sin siquiera haberlo visto. No sólo demuestra el prejuicio de cierto público que solo ve lo que quieren ver impidiendo cualquier otro cine que a priori no les satisface o convence, sino la exaltación casi propagandística del cine que teóricamente se encuentra en las antípodas de Jackass 3D. Los idiotas de Jackass no solo se despachan con una saga que está a la altura de cualquier film importante que provenga de cualquier rincón del mundo, sino que excede a una gran parte de estos mismos. No es porque Jackass no tenga nada para contar ni porque eluda los lugares comunes de las grandes películas o no contenga la austeridad de un film del cine arte (que contiene a veces títulos tan o más bochornosos que algunos tanques hollywoodenses). Jackass es lo que es porque antes que nada prevalece en el universo del film la honestidad y la necesidad de compartir su arte con el público, sea quien sea. Knoxville y amigos abrazan a cualquier persona que quiera disfrutar de la compañía de un grupo de amigos que se simplemente se divierten.

¿Y como lo hacen? Explotando la cotidianidad de cada acción. Es decir, toman objetos que se hallan en el universo diario transformándolos en cuerpos que mutan de sentido, que son llevados más allá de su único y real propósito. Por ejemplo, en el segmento titulado Poo Cocktail Supreme, Steve-O es sentado en un baño químico lleno de excremento que salta por los aires cual bungee jumping. Esta utilización de ciertos objetos llevados al límite de lo realizable es lo que realza justamente la capacidad creativa de estos "idiotas". Idearlo y hacerlo es tan exclusivo como admirable. La transformación de los objetos también es llevada de manera literal. Por eso se agrandan los elementos para dotarlos de otro sentido, como sucede con la mano gigante del segmento titulado High Five donde esta golpea a una persona que no se lo espera (en este segmento juega una clase rara de suspenso en la cual a pesar de saber que va a suceder, uno lo espera, como si estuviese también disfrutando del juego). Y otra vez la exaltación de elementos corrientes y la metamorfosis de su verdadera esencia. Y como es bien sabido en Jackass, el cuerpo es utilizado para también crear acciones increíbles. Veamos sino lo que sucede con Preston Lacy. Este enorme personaje es sometido a varios minutos de ejercicio en bicicleta envuelto en un papel de plástico que captura todo su sudor. Si ya de por si, el sudor no es algo muy agradable, los Jackass lo llevan más allá. El cocktail de sudor como bien lo llaman es capaz la idea más retorcida de todo el film, pero hay que decirlo, la que posee la mayor conexión con el publico. Cuesta no sentir verdadero asco ver el vaso lleno de sudor y que otro lo tome. Pero justamente uno de los objetivos (si realmente lo tienen) de Jackass es ubicar al espectador en un lugar privilegiado a nivel sensorial, donde se siente, se escucha y se ve todo como realmente sucede. El acercamiento que se produce proviene de un entendimiento, de una comprensión de los objetos que el mundo de Jackass transforma porque son parte de una vida cotidiana que nos es presente continuamente.

Aparte de ser una película sensorial, que se relaciona de lleno con el espectador, que modifica la realidad que vemos en el día a día, sobre el descubrimiento del mundo que nos rodea, Jackass es, al igual que sucedía en la segunda parte de la saga, un film sobre la amistad. ¿Amistad? Si. Es la película de Tremaine un testimonio tan honesto como verdadero sobre la amistad. Si ya la segunda parte emocionaba (si, emoción) exaltando la unión de grupo mediante las acciones en la que todos participaban y se divertían, en esta tercera parte, el gozo parecería igualar o incluso superar a la excelente Jackass: number Two. La fuerza de Jackass proviene siempre de la imagen como testimonio de un mensaje que nunca es subrayado. El valor de la amistad está visto en la unión, en la cercanía entre todos estos amigos. Y como nunca se debe sobrexplicar, esto se ve siempre de fondo, como un elemento que surge por lógica y no por una continua exposición. La unión surge de manera tan natural como lo es una amistad, porque directamente lo que vemos en pantalla es la imagen definitiva del amor que se establece entre todos.

Jackass se acerca a la ola generada por la Nueva comedia americana que entre otras cosas estableció la amistad entre los hombres uno de sus ejes por los que siempre pasan las películas. Se podría decir incluso, que Jackass corresponde a los temas que hace gala la NCA en la cual se exalta no solo el amor entre dos o más personas del sexo masculino sino la correspondencia con los personajes. A pesar de tener un registro documental, Jackass no escapa a estas dos características. Knoxville, Tremaine y compañía destruyen el modelo clásico narrativo pero conservan la esencia de la nueva ola. Es admirable como todos estos "idiotas" caen en una broma, a veces muy pesada, y se siguen divirtiendo. Se podría decir, incluso, que hay una especie de relación homoerotica entre estos personajes, andando semidesnudos, o a veces directamente sin ropa, que se divierten continuamente. No por nada Dickhouse, la productora de la película, exhibe un arco iris en la cual en el comienzo todos los Jackass se encuentran listos para enfrentar toda clase de golpes. Un arco iris que representa no solo la diversidad, sino la alegría que representa el universo del film.

Utilizando cámaras que capturan mil cuadros por segundo, se percibe en Jackass un avance tecnológico que hace al film una experiencia cercana a la perfección profesional y no un mero entretenimiento. Segmentos como The rocky en el cual un golpe con un guante de boxeo captura los detalles de una cara en el momento exacto en que recibe la paliza asombra tanto que, con toda razón, aparecen esporádicamente a lo largo de la película (lo que transforma a la película en un documental que envidiaría hasta a Discovery Channel). Hay otros que contienen un nivel tanto de emoción, repulsión, sorpresa, y una excitación como pocas veces se ve en el cine, que no hacen más que confirmar que Jackass (3D) es una absoluta obra maestra.



JACKASS 3D (Estados Unidos, Rumania, 2010)
Dirección: Jeff Tremaine.
Interpretes: Johnny Knoxville, Bam Margera, Ryan Dunn, Steve-O, Jason 'Wee Man' Acuña, Preston Lacy, Chris Pontius, Ehren McGhehey y Dave England.
Guión: Preston Lacy.
Producción: Spike Jonze, Johnny Knoxville y Jeff Tremaine.
Fotografía: Rick Kosick, Dimitry Elyashkevich y Lance Bangs.
Montaje: Seth Casriel, Matt Kosinski y Matt Probst.
Calificación: 10

sábado, 19 de febrero de 2011

El discurso del rey, de Tom Hooper

El camino parecía completamente allanado para que Red social se alce con el mayor premio de la Academia en la última entrega de los Oscar. Sin embargo, semanas antes de finales de febrero, la aparición poderosa de El discurso del rey significó para el film de David Fincher nada más que llevarse las manos casi vacías. A pesar de ganar un premio al mejor guión (merecido consuelo para Aaron Sorkin), Red social compitió con una película que va más allá de la calidad cinematográfica. El discurso del rey se amolda a los cánones de los votantes de la Academia (tengamos en cuenta que en promedio superan los 50 años) dejando a la moderna visión de Fincher y Sorkin sobre el origen de Facebook y su conexión con las relaciones sociales de este siglo sin oportunidades a la hora del premio a la Mejor película. La verdadera sorpresa de la noche en los Oscar (premios cada vez más obvios que sin embargo cuando sorprende, usualmente, es para mal) fue la distinción como mejor director al ignoto Tom Hooper, que con mucha experiencia en televisión pero nada en cine, se alzó con el Oscar arrebatándoselo a Fincher. Injusticias que suceden en los premios más importantes... ¿Por qué surgió un cambio tan repentino en la elección de la favorita para los Oscar en tan poco tiempo? Más allá de considerar el lobby que realizan los productores del film, los famosos y controversiales Harry y Bob Weinstein, El discurso del rey es una película que se asemeja a otras que estuvieron nominadas al Oscar en años anteriores. La película de Hooper es tan correcta que no puede caer mal, a menos que se tengan en cuenta y se consideren negativos los elementos que la hacen tan accesible a todo el público.

El discurso del rey es una película que remite a una serie de films en los cuales la suma de sus numerosos elementos relacionados de forma directa con su puesta en escena concluyen en un consenso global. Esta suma se establece en el conjunto de actuaciones, dirección, ambientación, música y otros elementos que el público considera solo en estos casos en donde todo está muy expuesto. Esto no quiere decir otra cosa que la puesta en escena termina siendo transparente al espectador tanto de manera visual como narrativamente. En las películas correctas, que cuentan con el consenso de público y cierto sector de la crítica, se disfruta de dichos elementos que forman parte del film que no hace otra cosa que aproximar al espectador a la película en sí.

La historia se fue conociendo de manera gradual a medida que la película de Hopper fue cosechando nominaciones y el boca a boca del público hizo el resto. Bertie (gran trabajo de Colin Firth) es el hijo menor del rey Jorge V (participación de Michael Gambon) quien desde chico lucha contra una tartamudez que se acrecienta en momentos de mucha tensión. Luego de la muerte de su padre, el hijo mayor (Guy Pearse) toma el control del reinado, pero su falta de compromiso y la manipulación de su amante americana hacen que el poder quede en manos de Bertie. Obviamente que la elección en un principio no es la mejor pero surge de manera inevitable. Con la ayuda de su esposa (medida actuación de Helena Bohnam Carter) y un actor devenido en doctor especializado en los problemas del habla (Geoffrey Rush) ayudaran a Bertie a superar su problema y recuperar la confianza para darle el apoyo a su pueblo en los albores de la Segunda guerra mundial y con Hitler como principal amenaza.

La explicación de la trama sirve en este caso para concretar algunos puntos que en el desarrollo de la historia hacen que el film obtenga la aprobación del público. Como si se tratase de acercar al público a la realeza británica, El discurso del rey plantea una cuestión que le sucede a nada menos que al rey de Inglaterra y no a una persona alejada de la realeza. Esta aproximación de dos estados sociales y políticos opuestos, logra que el público se sienta atraído por la curiosidad, un gancho, de una historia que toca los nervios más íntimos del reinado de Inglaterra en su historia. La paradoja es que el film está construido a partir de una visión inofensiva sobre el poder político y social de la Inglaterra de los años 30. En ese sentido, El discurso del rey se encuentra bien alejado de una película como La reina, que poseía elementos satíricos y muy sutiles que claramente no se aprecian en el film de Hooper. La mirada cruda que se podría haber realizado sobre la realeza, la aparición del nazismo, los personajes históricos como Churchill o la posición dominante de la Iglesia quedan relegados a un segundo plano que casi no tiene un peso en la historia. Por ejemplo: en un momento, el arzobispo (Derek Jacobi) amenaza con reemplazar al personaje de Rush por una persona con credenciales que realmente sea doctor. En dicha escena se podría haber construido una crítica fuerte al poder de la Iglesia sobre la realeza y como siempre el poder eclesiástico estuvo al acecho desde las sombras. Todo esto es desechado por Hooper mostrando al personaje de Jacobi como una simple amenaza relacionada con el trabajo que realiza el actor/doctor y no mucho más que eso.

Los méritos que el film puede obtener derivan más de un análisis de la puesta en escena y cierto suspenso generado sobre el final de la película que a otros elementos. Está todo tan bien construido y tan bien llevado que se encuentra irreprochable a nivel técnico o artístico, pero al mismo tiempo se percibe que el film seguramente tiene un destino de clásico de la TV por cable dentro de un par de años (como Shakespeare apasionado, Sensatez y sentimientos, Lo que el queda del día) que de una obra que cambiará la manera de hacer cine. Salvo por la interesante secuencia sobre el final en la cual se justifica el título de la película en donde Hooper crea el mencionado y logrado suspenso alrededor de la misión que debe llevar a cabo el flamante rey, no hay un registro fílmico en la dirección que merezca demasiada atención. El discurso del rey es así: tan rigurosamente ejecutada, tan inocente, tan simpática, carente de hallazgos que necesiten de un reconocimiento, que permite apreciar como algunas películas ganan premios gracias al envoltorio y no precisamente por su contenido. En esta abulia es donde sale a relucir el mediocre trabajo de Hooper, director muy apegado a películas para televisión y en especial series y mini series muy prolijas donde la exaltación de la puesta en escena termina jugando en contra, ya que adquiere una frialdad que con otro director no se percibiría.

No hay decepción ni una excitación extrema, sino un estado de que vimos algo bien realizado, que da placer apreciar su ejecución y no mucho más. Claro, es más digno un film fallido pero que arriesga bastante y no uno que apuesta poco y naturalmente gana un poco más de lo que puso sobre la mesa. Eso es El discurso del rey. Tómenlo o déjenlo.


EL DISCURSO DEL REY (Reino Unido, Australia, Estados Unidos, 2010)
Dirección: Tom Hooper.
Interpretes: Colin Firth, Helena Bonham Carter, Geoffrey Rush, Derek Jacobi, Michael Gambon, Guy Pearce, Eve Best, Timothy Spall.
Guión: David Seidler.
Producción: Iain Canning y Emile Sherman.
Fotografía: Danny Cohen.
Montaje: Tariq Anwar.
Música: Alexandre Desplat.
Calificación: 6


Me pongo al día con algunas películas: Enredados, de Byron Howard y Nathan Greno

Que es el estudio de animación más importante de la historia, nadie lo puede cuestionar. Disney, a lo largo de los años ha entregado decenas de películas, sean de animación o protagonizadas por actores de carne y hueso (siendo, en estos últimos años, más rentables que la producción y realización de "dibujos animados"). Durante la década del 2000 (o si se quiere, un poco antes) el estudio Disney sufrió una considerable caída en lo que refiere a la realización de películas de animación. Las historias, que antes lograban resultados exitosos en taquilla y crítica (la nominación al Oscar de La bella y la bestia, como momento cumbre de la empresa), fueron derivando en cansancio, tedio, monotonía. Hay que mencionar que no estamos considerando a las películas realizadas por Pixar, ya que estas no pertenecen exclusivamente a la productora del conejo Mickey. Luego de, para quien escribe, El jorobado de Notre Dame, Disney no presentó ninguna película que esté a la altura de sus clásicos. Teniendo en cuenta que films como Lilo y Stich, Las locuras del Emperador, Mulan, consiguieron aproximarse a la esencia de los clásicos de la empresa, no fueron suficientes para que en Disney haya un recambio en la dirección creativa. El puesto que ocupa desde hace cuatro años John Lasseter (creador de Pixar y director de Toy Story, Toy Story 2, Cars) empieza a dar sus frutos y el ejemplo más claro de esta renovación se encuentra en el último film de la compañía, que tiene como título Enredados.

El paso del tiempo no fue bueno con algunos films de Disney. Los más flojos fueron rápidamente olvidados (Vacas vaqueras, La isla del tesoro) y los intentos por darle mas vida y frescura a ciertos proyectos fracasaron estrepitosamente (dicen las malas lenguas que John Lasseter, luego de ver Chicken Little, preguntó si eso era la solución para los problemas creativos que sufría la empresa) mientras la sombra de los clásicos se agigantaba cada vez más y la competencia crecía con películas como Shrek (film esencial en la animación de los últimos diez años), La era del hielo, Madagascar y Kung Fu Panda. Al menos Disney podía exhibir orgullosamente las gemas de Pixar y no morder por completo el polvo de la derrota. Mencionaba a Shrek como esencial en el desarrollo de la animación de esta década. Esto se debe, básicamente, a que Shrek llegó para terminar con los clichés con los que Disney tropezaba con cada película. En vez del orden y cierto conservadurismo en algunos films, Shrek era puro descontrol, haciéndole muy bien al cine de animación (no vamos a hablar de sus secuelas, que poco tienen que aportar). Durante el 2008, Disney produce Encantada, película que, siguiendo la línea de Shrek, toma elementos fantásticos, situaciones de cuentos de hadas, para hacer un homenaje y al mismo tiempo parodia de estos clichés.


Enredados sigue esta línea pero resulta más lograda, incluso que la propia Shrek, por varias razones. Por un lado, el film de los directores Byron Howard y Nathan Greno, cuenta la clásica historia de Rapunzel de los hermanos Grimm., una princesa con una larga cabellera con poderes fantásticos que es encerrada en una torre. A partir de esta historia, se van agregando elementos que parodian al relato y a su vez elevan el mismo a otros niveles. La suma de personajes como el ladrón pícaro y contraparte romántica de Rapunzel, un corcel con actitudes de perro, una interesante villana y otros geniales personajes secundarios, son utilizados por los directores como elementos para cubrir todos los flancos por los que el film podría venirse abajo. Esto quiere decir que la trama principal se conecta con las subtramas para lograr un equilibrio excelente en la narrativa. Por momentos suceden muchas cosas en Enredados, y el placer es infinito. Hay en el film la imaginación, la gracia, el timing, para ser considerado un clásico inmediato. Como si fuera poco, se explotan muy bien los pasajes de comedia, los momentos musicales, y emocionan hasta las lagrimas ciertas escenas con una inmensa carga dramática.

El secreto de Enredados es a su vez, la solución a los defectos que se le veía comúnmente en algunas de las películas de animación de Disney. No hay una eliminación de la tradición de la compañía, sino una conexión de este clasicismo con la modernidad que el público pide en esta época. Byron Howard y Nathan Greno eliminan ciertos momentos cursis, gastados, poco interesantes de los clásicos y los suplantan por ritmo y frescura, traducido en personajes, canciones, escenas, y la narrativa tan tradicional del cine norteamericano como efectiva del cine actual. Se encuentra presente, entonces, la deformación de la novela original dotándole ciertos elementos que llevan la historia siempre para adelante, con un ritmo envidiable y escenas muy logradas. Entre ellas, la exaltación del musical como medio para establecer una historia de manera tan precisa como necesaria. Es más, estas canciones (compuestas por el mítico Alan Menken) resultan tan clásicas y tradicionales con respecto a los mejores momentos de la historia de la compañía que crea en el espectador la sensación de la nostalgia con la frescura que aportan los directores al relato. Si Enredados fuese una maquina, funcionaría de manera fenomenal.

Si en los films de Disney (tanto los mejores como los peores) la estructura era siempre similar, con sus musicales, personajes, situaciones y conflictos internos de los protagonistas, en Enredados se elimina lo conocido para llevar cada componente a un objetivo claro: la combinación de estos al servicio de la optimización del relato. En ese sentido, cada personaje guarda una tan firme relación con respecto a los demás y a la historia que parece que nunca hay un "bajón" en el relato. Es más, la cantidad de subtramas (la del ladrón, de sus perseguidores, la búsqueda de la eterna juventud por parte de la villana de turno, la relación entre los protagonistas) no deja caer la historia en el desgano por parte del espectador. Es en ese sentido Enredados, perfecta en su narrativa. Uno detalle no menor es la eliminación de todo destello de sermones, ya conocidos de memoria a lo largo de las múltiples películas que se han visto. Los minutos son exactos como pocas veces se ha visto en una película.

Como la gran mayoría de las películas mainstream que se estrenan, Enredados puede ser apreciada en 3D. Desde el comienzo del 2010 que una película no justificaba tanto ese recurso como la película de Howard y Greno, quienes utilizan la tercera dimensión para la introducción del espectador en la historia y no para arrojar al espectador todo lo que se tenga a mano. Por esta razón, el hecho de que la larga cabellera de Rapulzel parezca salir de la pantalla, no se establece como un regocijo visual, sino más bien como una introducción a un elemento clave de la historia. Hasta este punto esta pensada Enredados, película tan atemporal como universal.



ENREDADOS (Estados Unidos, 2010)
Dirección: Byron Howard y Nathan Greno.
Con las voces de: Mandy Moore, Zachary Levi, Donna Murphy, Ron Perlman, M.C. Gainey, Jeffrey Tambor, Brad Garrett, Paul F. Tompkins, Richard Kiel.
Guión: Dan Fogelman basado en el cuento de Jacob y Wilhelm Grimm.
Producción: Roy Conli.
Montaje: Tim Mertens.
Música: Alan Menken.
Calificación: 9

El cisne negro, de Darren Aronofsky


Muy de vez en cuando hay películas que nos superan. Que forman y hacen que formemos parte de un mundo completamente desconocido. Hay casos en los que se puede tener una idea de tal mundo pero en los cuales la película en si logran crear una puesta en escena que supera a nuestro conocimiento. Y la mejor manera de crear este universo es aplicando ciertos elementos que transcienden la lógica impactando de lleno con los lugares comunes de este mundo que, a menudo conocemos y otras veces nos es ajeno. Sin embargo, la inclusión de estos elementos que parecerían alejar al espectador de la pertenencia a un determinado universo, permiten la creación, desde la estructura que se desee montar, de una especie de submundo particular. Este es el camino que Darren Aronofsky decide tomar para encarar su nuevo film, El cisne negro.

Aronofsky no tenía hasta la fecha una película que sobresalga de la mediocridad. Es cierto que El luchador es una interesante película, pero la verdadera fuerza de ese film provenía directamente de la interpretación protagónica de Mickey Rourke. La gran actuación del actor de Nueve semanas y media era más grande que el film mismo. Tengamos en cuenta que El luchador era la historia de un hombre a la deriva, que a lo largo de los años y después de ciertas decisiones equivocadas lo habían alejado del contacto con otras personas. Solo en su profesión de luchador de lucha libre encontraba un significado de su vida. La marginación de este personaje, unido sabiamente a la historia personal de Rourke, encontraba cierto coctel de nostalgia y entendimiento con respecto al actor/personaje. L luchador es más una película de y sobre Rourke que de Aronofsky. El resto de los films del realizador rayan tanto la mediocridad y el mal gusto, como lo son Requiem para un sueño y La fuente de la vida. Con El cisne negro, Aronofsky no solo cambia completamente de registro en cuanto a un destello visual de La fuente de la vida y opta por la eliminación de los golpes bajos propios de Requiem para un sueño (ya de por si ese título, es terriblemente sobreexplicativo).

Es cierto que El cisne negro está bastante lejos de ser una gran película: comete algunos errores, por momentos puede ser algo obvia en sus metáforas, y quedar al borde del pastiche. Sin embargo, como se mencionaba en el primer párrafo, ciertos elementos potencian su calidad y la alejan de ser un producto prefabricado y digno de esta temporada. El cisne negro comienza mostrando un escenario a oscuras mientras Nina Sayers (Natalie Portman en la mejor actuación de su carrera) baila una parte de El lago de los cisnes. Nina, en medio de la oscuridad, parece bailar dentro de si misma, de su conciencia, que se encuentra al filo de las tinieblas. Este personaje es diferente a cualquier otro que se encuentre en la filmografía del director de Pi (lo que dice mucha acerca del rumbo inconsistente e inseguro de su realizador).

Nina forma parte de un grupo de danza del Lincoln Center de Manhattan. El director, Thomas Leroy (Vincent Cassel), idea la realización de una nueva versión de El lago de los cisnes, despertando la obsesión de Nina, quien pretende no solo ser el cisne blanco (dulce, tierna, frágil) sino también su contraparte en la pieza, el cisne negro. Nina parece ideal para interpretar a El cisne blanco ya que su vida parece amoldarse al personaje del ballet. Aniñada, casi al borde de ser una adolescente que todavía juega con muñecas (como se puede vislumbrar al ver su habitación repleta de peluches), frágil, sobreprotegida por su madre (Barbara Hershey), Nina es, desde el momento en que desea los dos papeles, su propia enemiga. La llegada de una bailarina (genial y poderosa interpretación de Mila Kunis, quien ganó como Mejor actriz en Venecia) parece empeorar las cosas para Nina, quien va cayendo en un espiral de locura y obsesión por llegar a la perfección que solo el cisne negro puede ofrecerle.

Es en el momento en que Nina observa que su realidad comienza a trastornarse en donde El cisne negro comienza el descenso a los infiernos de la mente de Nina. Y es ahí mismo donde el film, que hasta ahí utilizaba el mundo de la danza de manera banal y previsiblemente (como demuestran las rivalidades entre las bailarinas), aborda su metamorfosis en algo más abstracto e ilógico. Uno de los aciertos de Aronofsky es el de unir a la protagonista con la película en si. Nina comienza a sufrir transformaciones en su cuerpo y mente, como también el film empieza a recorrer terrenos misteriosos. Por eso no es incorrecto decir que la mirada que propone el film de Aronofsky, no solo es la de Nina, sino la del propio espectador que ve tanto una descomposición de la protagonista como de la historia y el universo del que forma parte.

Aronofsky toma el mundo de la danza para ir agregando elementos e inclusiones y tópicos de diversos géneros utilizados en la deformación su propio film. Si la historia avanza en un principio con el objetivo de relatar las desventuras de Nina por obtener los dos papeles, esto rápidamente se ve afectado por múltiples toques pertenecientes a diversos géneros. Y otra vez surge lo que se mencionaba anteriormente: la deformación de la carne en Nina es simétrica con respecto a la podredumbre del film. Lo que hace el director es simplemente no hacer de su película, una historia que recorra una línea recta sino que se vaya deformando a golpes para terminar en algo mucho más amorfo si se quieren, en lo cual nunca se sabe que camino va a tomar. Por momentos la película parece tener como puntos de contacto inmediatos a Momento de decisión, por otras a un estilo ya visto en El club de la pelea, en muchos otros a Las zapatillas rojas (obra cumbre de la historia del cine), en la personalidad de Nina parece haber varias similitudes con el personaje de Denueve en Repulsión, la madre sobreprotectora que compone Barbara Hershey parece encontrar un nexo con la madre de Carrie, y por partes el film en si recuerda a algunos títulos de David Cronenberg. El cisne negro es una película que, justamente, a Cronenberg le hubiese interesado filmar, ya que guarda relación con la temática que recorre su filmografía: la descomposición de la carne, el cuerpo que recubre lo oculto, la violencia, y lo sexual como medio de la verdadera liberación son temas que se encuentran en El cisne negro. Si se observa la degradación de un cuerpo como el de Nina también se vislumbra que su mente se empieza a retorcer hasta niveles de autoflagelacion.

En los primeros minutos de la película, Leroy le ruega a Nina que si quiere ser El cisne negro tiene que soltarse, llenarse de pasión, seducir, sentir... objetivo que Nina no cumple. La sobreprotección de su madre y su estilo casi naif atentan contra la unión de la joven con el oscuro personaje de la obra. Algo similar ocurre con la película de Aronofsky ya que por momentos (otra vez surge la cuestión de qué punto de vista tiene el film) es demasiado estancada, rígida, explicativa, obvia en sus ideas con respecto a la personalidad de Nina (los reflejos y la contante idea de los espejos y las dos caras, resultan ser elementos tan obvios como repetidos). Sin embargo, como lo exige una gran interpretación de el cisne negro, el film en muchos momentos seduce, encanta, divierte, desborda pasión y locura. Es cierto que a algunas personas no les gustará el golpe de timón pseudo fantástico que realiza Aronofsky, pero corresponde con la naturaleza del film. En el cine hay algo hermoso que se da en pocos casos y El cisne negro lo tiene: en primer lugar la conexión del universo, la totalidad de la película, con sus personajes, que son en definitiva partes de un mismo todo; y en segundo lugar, la desesperada, hermosa, consciente locura que se le puede dar a un film (si corresponde hacerlo). Cuando El cisne negro (la película) se suelta seduce y logra el suspenso. Suspenso no como género (que además lo tiene) sino en pensar que va a suceder en la próxima escena, ya que por momentos no se sabe que camino tomará Aronofsky con su historia. Cuando pretende ser más controlada, tomando con seriedad las múltiples visiones de Nina y todo el entorno en el que se encuentra, la película pierde bastante de su verdadera esencia. Curiosamente, son estos momentos menos logrados los que se encuentran al borde de una tragedia cinematográfica y no los otros donde se exalta de manera tan hermosa y emocionante la locura de la protagonista.

A veces se encuentran ciertas películas que nos llevan a experimentar un nuevo mundo, a ser parte de algo que no conocemos. El camino para el espectador es elegirlo o rechazar la oferta que se presenta. Cuando a veces se escucha la expresión de "es cualquier cosa" es porque hay un film que propuso un universo particular y ese espectador decidió no aceptarlo. El cisne negro chupa al espectador que decida involucrarse en la locura de Nina y el que no quiera ser parte de este universo se verá alejado y cuestionará los elementos fantásticos que se presenten a lo largo del film. Realmente, hay que ver para creer ciertas cosas que suceden en El cisne negro.

En este sentido, Aronofsky parece no tener miedo y va a 300 por hora. Las películas que no tienen miedo de estrellarse contra la pared son las más honestas, más disfrutables, más pasionales. El director de Pi crea una película visceral, demente, seductora, que raya el papelon pero que sale triunfante cuando no se sabe que va a suceder con la protagonista. Gira, gira, gira, eso es lo que la película hace todo el tiempo. Cuando vemos que nada más puede suceder, un cuerpo en el piso. Alguien lo esconde en una puerta. De repente hay suspenso, hay emoción, pasión por lo desconocido, apetito por la destrucción. Allá está El discurso del rey si quieren ver algo correcto, tan simple que elimina todas las lecturas que se le pueden hacer al film. Allá se encuentran los Coen, carentes de pasión por cualquier cosa. Por eso mismo, aplaudan de pie: Aronofsky no hizo una gran película, está bien, pero sigue girando y a esta altura verdaderamente a quién le importa.



EL CISNE NEGRO (Estados Unidos, 2010)

Dirección: Darren Aronofski.

Interpretes: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey, Winona Ryder, Benjamin Millepied.

Guión: John J. McLaughlin, Andres Heinz y Mark Heyman.

Producción: Mike Medavoy, Arnold Messer y Brian Oliver.

Fotografía: Matthew Libatique.

Montaje: Andrew Weisblum.

Música: Clint Mansell.

Calificación: 7

domingo, 23 de enero de 2011

Volver al futuro, de Robert Zemeckis


La década de los 80 es, casi con completa seguridad, la etapa en donde el cine se estableció en la memoria colectiva de millones de espectadores que, a su vez, se conectan a través de recuerdos proporcionados por diferentes momentos de una película. Es que los 80 en materia cinematográfica han dado imágenes, escenas, personajes, diálogos, y demás, que han sido tomados como parte de una cultura formada gracias a estos sellos que a su vez identifican una época. Volver al futuro, película de Robert Zemeckis (ese gran director que está actualmente desaparecido en una zona tecnológica aburrida, chata e incluso ya anticuada concibiendo películas como El expreso Polar, Beowulf y Los fantasmas de Scrooge), es capaz el ejemplo clave de como una obra artística logra escapar de la pantalla para formar parte de una sociedad que le rinde homenaje en el recuerdo que van desde escenas (elijan la que quieran) hasta símbolos e iconos. Pocas películas, establecen en el público, una tan fuerte relación entre su memoria y un hecho determinado que es propio de una película. Una persona puede identificar Volver al futuro si la ve en televisión al igual que cualquier otro puede reconocer la música de Tiburón o a que película corresponde la escena de Elliot y su amigo extraterrestre en bicicleta. Esto se debe a que hay una presencia cultural tan fuerte que pasa de ser un simple hecho cinematográfico a ser un recuerdo que perdura para siempre. En este sentido, Volver al futuro es una de las películas con más referencias culturales que se hayan visto alguna vez en la historia del cine. Me atrevo a decir que es el film que más se recuerda (o que se reconoce, para el caso en que una persona no la haya visto sabe identificar lo que aparece en la pantalla). Volver al futuro no guarda relación con un publico sino con una generación que le transmite sus recuerdos a la siguiente.

Enumerar los factores que permiten que Volver al futuro obtenga este catálogo se debe a numerosas razones porque el film de Zemeckis es, esencialmente, universal; para todo el público, de cualquier nacionalidad, de cualquier edad. Hay elementos que remiten tan bien y de manera tan sarcástica como precisa, diferentes momentos históricos americanos que a pesar de estar ajenos a nuestra Historia, entendemos y disfrutamos. No quiere decir que el film de Zemeckis no sea accesible, fácil de entender y simple. Como mencioné, Volver al futuro es universal, incluso para quienes quieren apreciar la película como un entretenimiento (que lo es, y de que manera...). Para quienes se interesen por una pintura sociopolítica de las diferencias entre los treinta años que transcurren de 1955 y 1985, el film está ahí para presentar un retrato muy crítico sobre las promesas rotas que el sueño americano significó para la sociedad estadounidense. La mayor virtud de Volver al futuro es capaz la manera en que toma a todos los espectadores por igual dándole a cada uno lo que quiere para satisfacer su necesidad.

La universalidad de Volver al futuro no solo se relaciona con el entretenimiento que ofrece ni con la pintura que realiza sobre las diferentes épocas en la que transcurre, sino más bien con la idea que plantea. El guión de Zemeckis y Gale incluye a los espectadores en el conflicto del protagonista mediante la exposición de la gran aventura que atraviesa este personaje. El viaje en el tiempo es algo que se ha pensado e idealizado desde tiempos inmemorables. Sin embargo pocas aventuras de este tipo tienen la relación fraternal que establece espectador-protagonista. Esto se debe a la precisa mirada de los guionistas con respecto al protagonismo de Marty y a la complejidad de la trama. En este sentido, es difícil que Volver al futuro envejezca ya que cuenta con un guión de hierro, que es muy complicado de igualar. A la conocida historia de los viajes en el tiempo, se suma la excelente comedia de enredos que se establece en ese triángulo amoroso entre padre-madre-hijo, bastante chocante hasta en el día de hoy. Pero si Volver al futuro se concentrase en ser una aventura con algunos toques de humor, sería solamente una buena y correcta película.

La mayor virtud del film de Zemeckis es bombardear al espectador con la trama principal, las extraordinarias subtramas e introducir al público en una historia que básicamente nunca se detiene. Justamente un film sobre el tiempo es el que no se detiene nunca, va siempre para adelante y utilizando las mejores armas para armar un clásico. Observemos que Volver al futuro es uno de los films de aventuras más complejos que alguna vez se hicieron. Por un lado tenemos una historia de viajes en el tiempo tan fantástica como creíble, porque desde el primer momento creemos lo que vemos, somos parte de esa historia (otra vez, la idea de la universalidad de la película de Zemeckis). Por el otro se encuentra el conflicto de como Marty puede unir a sus padres y que su madre no se enamore de él. A esto se le suma la historia del Doc Brown (excelente Christopher Lloyd) y su invento revolucionario luego de varios fracasos tecnológicos, y como si fuese poco, la relación entre el pasado y el presente. Si nos detenemos en este punto vemos en el guión una mirada crítica, ácida y bastante pesimista sobre las dos épocas en las que se desarrolla la acción. Por un lado, el presente (o sea, 1985) en Hill Valley es mostrado como un sitio no oscuro pero si venido a menos. Esto guarda relación con la historia familiar de Marty, como si la contención de sus allegados más íntimos esté tan poco desarrollada como la ciudad en la que viven. Si 1985 pasa por un filtro que crítica el momento social y político (representado por un alcalde que en su lema de campaña para su reelección utiliza el mismo que un candidato rezaba treinta años antes), los años 50 están vistos desde la mirada del Marty criado durante la década de los 80. Por momentos acida (la mención a Ronald Reagan como actor y presidente es fantástica, la idealización de la familia durante los años 50, la mención a la guerra nuclear en plena Guerra Fría) y por otros bastante enternecedora (en lo que la cultura refiere).

Es notable como Zemeckis logra en pocos minutos plantear tanto una situación familiar, los conflictos internos de los personajes y la mirada política. En esta introducción vemos el mundo actual de una manera superficial, complementándola más tarde coñá situación treinta años antes. Por eso es terrible la escena en la cual Marty, una vez en 1955, observa que su barrio aun no fue construido minutos después de verlo destrozado y poco cuidado en el comienzo del film. En este sentido la película funciona como un espejo que se complementa con ambas caras. No hay presente sin un pasado. Se puede decir que Volver el futuro es, en el momento en que Marty viaja al pasado, un gran flashback que se completa con la visión del mundo del mañana. De alguna manera lo que vemos en Marty es una suerte de sueño, de oportunidad para revisar la causante de todo lo que sucede 30 años después.

A pesar de ser una película de tintes fantásticos pero ligada a la realidad, hay algo en Volver al futuro que la hace una experiencia casi onírica. Tengamos en cuenta que Marty, al viajar al pasado, ve todo aquello como una pesadilla en la que tiene que despertarse. Supongamos por un momento que Marty atraviese una experiencia onírica que lo envía al pasado. Esta idea guarda una relación posible y muy lógica si tomamos al género fantástico como historias relacionadas a la pesadilla que vive el protagonista. Dentro de este sueño (que incluye el viaje al pasado, y el resto de la aventura) parece haber otro que se conecta con la historia de amor entre los padres. Marty sufre en la realidad con el patetismo de su débil y fracasado padre y la depresión y conservadurismo de su madre. Sobre el final del film, cuando Marty despierta luego de toda su aventura, parece haberse despertado de su propia realidad. Vemos una casa ordenada, alegre e iluminada; sus hermanos exitosos y felices; Biff está en el lugar donde debe estar; y sus padres se divierten jugando al golf. Además de una idealización sobre el estándar de una clase social determinada, esa familia es un sueño que nunca se concretaba para Marty, y que el mismo, luego de la aventura de su vida, permite realizarlo.

El film de Zemeckis contiene un nivel de entusiasmo en el público que ve esta película que es difícil de igualar con otra. Podrían nombraras otros títulos importantes (Indiana Jones, ET) pero ninguno genera la alegría, emoción y satisfacción que expone Volver al futuro. Eso se debe justamente a que el film abarca todos los costados y llega por todas partes al corazón de cada persona que la ve. Por eso mismo es muy difícil encontrar personas que rechacen la propuesta que propone el film. Durante estos días de enero se desató una fiebre generada por el reestreno del film en las principales cadenas de cine en Argentina. La cantidad de gente que formó parte de la medida propulsada por el creador de una página de cine muy importante en el país da cuenta del impacto que tiene la película sobre el público. Y las razones son múltiples ya que Volver al futuro contiene numerosas escenas, imágenes, personajes, símbolos que son reconocidos gracias a la cantidad de veces que se ha visto el film.

Con el motivo del reestreno del film, se conformó un interesante debate con motivo de la nostalgia provocada por la película. Como mencionábamos anteriormente, Volver al futuro es un film que, mas allá de sus múltiples virtudes cinematográficas, adquirió con el paso del tiempo un aura de nostalgia en universo que exhibe la película. Últimamente se están dando en varias esferas sociales y artísticas, un continuo retroceso a capítulos ligados con recuerdos populares, como lo es el film de Zemeckis. Es cierto que la potencia emocional de Volver al futuro es enorme, pero existe y es cierto en este sentido lo que opinan los detractores de la movida generada por el reestreno del film, una postura "retro top" que parece ser disfrutada más por el hecho de recordar diversos aspectos emocionales del pasado que el disfrute de, como en este caso, una película. De todas maneras, y aunque puede existir esta postura (admitamos, no es nociva), el reestreno de Volver al futuro deja en claro que estos clásicos son cada vez mas difíciles de apreciar si se observa el panorama del cine actual (en ese sentido, es Avatar, una obra con magnitud que se propulsará para ser un clásico. La película de Cameron es en este sentido el último clásico que dio el cine moderno.)

Volver al futuro es una película que demuestra su magnitud, su grandeza, con solo su visión. Como los grandes films, no pierde intensidad o sus principales valores con el paso del tiempo. Incluso se hace más valioso luego de 25 años desde su estreno ya que se magnifican sus virtudes, no solo por estas pertenecientes a la película en si, sino en comparación con la pobreza en que se encuentra el cine mainstream. Pocas veces el cine hollywoodense llegó tan lejos y dejó una huella tan permanente en el público y en el cine mismo.


VOLVER AL FUTURO (Estados Unidos, 1985)
Dirección: Robert Zemeckis.
Interpretes: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Crispin Glover, Thomas F. Wilson.
Guión: Robert Zemeckis y Bob Gale.

Producción: Neil Canton y Bob Gale.
Fotografía: Dean Cundey.
Montaje: Harry Keramidas y Arthur Schimdt.
Música: Alan Silvestri.
Calificación: 10

jueves, 13 de enero de 2011

Más que una película de terror: Piraña (2010)


¿Qué lleva a un espectador a ver una película como Piraña 3D y no otra película? ¿Qué se busca cuando uno ve una película donde un grupo de feroces peces devoran partes enteras de un cuerpo humano? ¿Es esto cine o solamente un regodeo gore para cierta clase de público deseoso de sangre? ¿Tiene justificación tanta sangre y tanto entretenimiento? ¿No es el cine eso, nada más ni nada menos que un entretenimiento que puede derivar en miles de variantes posibles?

Existen en el cine ciertos casos en los que un film no se "esfuerza" o mejor dicho, no pretende contar una gran historia sino que deposita sus fuerzas en como emprende esta tarea. Estas películas, recurrentemente son mal vistas por una gran parte de un público que busca un entretenimiento (el cine es en definitiva eso, mas alla de sus múltiples variantes) que los "llene" más que un film que en apariencia tiene poco para mostrar. Podemos tomar varios títulos en este último tiempo que le ofrecen al espectador la oportunidad de introducirse en el mundo que se les presenta y darles una falsa idea de inteligencia que los satisfaga. Sin embargo, muchas veces resulta más interesante y entretenido ver un film que se toma las cosas sin mucha seriedad pero con profesionalismo. Piraña 3D va por este camino, que no es ni mas ni menos, que un vehículo para generar un entretenimiento de 85 minutos que pocos pueden ofrecer a esta altura.

Piraña, modelo 2010, increíblemente y a pesar de todos los pronósticos es un film a tener en cuenta por varias razones. Pero primero vamos al pasado por un momento. Luego del impacto que provocó Tiburon en la historia del cine y en especial en la década del 70, muchos directores de diferentes categorías se animaron a hacer un subgénero que duró más bien poco. Este consistía en el peligro provocado por especies acuáticas que acechaban, sin importar la especie. Así surgieron Barracudas, Orcas, Tentaculos, etc. Lo que sea necesario para inculcar terror y generar dinero. Esto se resolvió rápido cuando el publico simplemente dejó de esperar algo que supere al film de Spielberg y vaya en busca de algo novedoso. Sin embargo, hay una película que funciona a partir de una premisa similar a la que dos años antes había mostrado en Tiburon. Piraña, modelo 1978, sigue siendo hasta el día de hoy una película muy disfrutable, más allá de sus geniales efectos especiales, gracias a la mano del enorme Joe Dante. Hay algo en el film que es una marca registrada en su cine y es la combinación de dos géneros que muchas veces logran resultados asombrosos, como en este caso. Piraña es una muy buena película de terror con una cuota muy bien graduada de comedia. El cine clase B, donde Dante junto con otros exponentes es un experto, se nutre de esta combinación creando un universo donde lo terrorífico es llevado tan al extremo que termina formandose dentro de ese universo un placer involuntario frente a las imágenes que se nos presentan que terminan divirtiendo tanto como impactandonos. La remake de Piraña sigue por ese camino aumentando a una máxima potencia ese propio universo.

Hay que ser sinceros, luego de la primera versión de Piraña, era difícil que una remake se iguale a la película de Dante. Piraña versión 2010 no supera a la original, eso seguro, pero contiene varios elementos destacables dentro del contexto actual del cine mainstream.

Como mencionaba anteriormente, hay ciertas películas que no necesitan una gran historia, personajes muy delineados, ni situarse en un contexto político y social. Gustavo Noriega, director de la revista El amante, denominó en su momento a la película The hitcher como una "película cabeza" (no es para nada un aspecto negativo, incluso Noriega disfrutó la película). Esto se debe a varias razones pero en particular una que sobresale: la explotación de los recursos de un género al servicio de una historia que no tiene nada que “decir” salvo contar una historia de manera precisa. Piraña sigue esta misma línea, esta idea en particular. Sobre el comienzo del film de Aja (responsable de la horrible, tramposa e intragable Alta tensión) no se vislumbra una historia original, personajes que sobresalgan o que no hayamos visto anteriormente, ni tampoco una mirada sociopolítica que cree un análisis que se desprenda de la trama (en realidad hay una interesante critica al entretenimiento banal y mundano norteamericano). Pero a medida que avanza el film, luego de un comienzo poco prometedor, Aja mezcla elementos propios del cine clase B rindiendo un homenaje al film de Dante y mucho, muchísimo, del cine cabeza que hace mención Noriega.


Si el comienzo no es prometedor se debe a que los lugares comunes, los clichés del género y un aire a muy conocido golpean muy fuerte. Luego, el descontrol y la transformación de estos estereotipos y lugares comunes en algo novedoso. Elisabeth Shue como sheriff (!!) de un pueblo que deposita esperanzas económicas en su lago de ensueño (si, como Tiburón pero sin el peso político que había en el film de Spielberg), muchas mujeres desnudas, diversión barata americana, y una pirañas exageradamente diseñadas para hacer todo más acorde al universo del film. Todo esto forma un coctel condimentado con algunos demás personajes que a pesar de estar delineados de manera precaria, son parte de la Naturaleza que está directamente relacionada a la diversión que proporciona el film producido por los hermanos Weinstein.
Piraña es una película que forma parte de ciertos títulos que se alejan de la media del cine mainstream que inunda salas de todo el mundo. Aja logra una película políticamente incorrecta si se quiere. En épocas en que se busca un cine accesible a un público masivo que para las grandes productoras solo tiene como objetivo llenar salas y recaudar millones, Piraña es una alternativa a esta pereza e hipocresía propia del cine actual. Es esta remake uno de los films mas sangrientos, desagradables y por momentos originales (si, originales) que se han visto en años. Esto no solo se debe a las alternativas muertes que se superan a medida que transcurren los minutos, sino a ciertas escenas que son directamente imperdibles (ver el destino del personaje de Jerry O'Connell, por ejemplo). La principal diferencia entre El juego del miedo o Hostel (por nombrar dos películas que utilizan el gore sin justificación) y Piraña es que esta ultima celebra el universo en el que se encuentra y eleva el gore al nivel de la parodia con el objetivo de ser parte de un entretenimiento puramente disfrutable, sin caer en la filosofía terriblemente equivocada de los films de Jigsaw o en el vacío cinematográfico que representa Hostel.

Si bien a esta altura el 3D se encuentra ya instalado en la cultura cinematográfica (en la actualidad se ve una increíble variedad de películas que cuentan con este formato) tempranamente presenta una saturación y un tedio que se debe exclusivamente a la explotación de esta oportunidad de ver una historia en tres dimensiones. El 3D en Piraña a simple vista, es decir, en 2D y en un monitor de PC, no representa otra cosa que una oportunidad para hacer todo más terrorífico. Esto no se debe a que sin la tercera dimensión el film no le hace honor al género de terror sino que hay un acercamiento al mundo que promueve el film de Aja. El problema surge cuando este uso últimamente indiscriminado no cambia absolutamente nada en la historia, sino que es parte de un negocio que cada vez se hace más rentable. Tomemos dos películas como Avatar y The Hole (obra de Joe Dante), dos films que se nutren de las tres dimensiones para crear obras que justifican su uso. En Avatar el 3D nos permite entrar en el universo creado por Cameron y es casi una obligación introducirse mediante este uso porque no solo estamos viendo un film original e innovador sino que somos parte de un mundo que nos absorbe en todas las dimensiones. En The Hole, el 3D nos introduce en la psiquis de los personajes, en los conflictos internos de los protagonistas que aquí están representados por los miedos de cada uno. En este film, Dante toma el camino opuesto a Cameron y en vez de llevar el uso de las tres dimensiones a un planeta desconocido, decide explorar los misterios psicológicos, de alguna manera algo mas interno pero tan sorprendente y desconocido como lo es Pandora.

Piraña es un entretenimiento que está ahí para ser apreciado por algunos y reprobado por muchos otros. Los que entren en el mundo que propone la película se van a encontrar y se van a sorprender con esta historia de unas pirañas gestadas hace millones de años que luego de un movimiento sísmico son liberadas y comen todo lo que hay a su paso. Van a encontrar de vuelta a esa genial y sexy (mas sexy que todas las mujeres que aparecen en el film, según mi humilde opinión) actriz llamada Elisabeth Shue en un papel inusual, a un Jerry O'Connell en plan desatado como director de un programa de TV a lo Wild On y muchas otras virtudes narrativas y visuales que Piraña no teme en mostrar. En cierto sentido es el film de Aja, una de las películas más repulsivas y valientes que ofreció el cine de terror en mucho tiempo.



PIRAÑA (Estados Unidos, 2010)

Dirección: Alexandre Aja.

Interpretes: Elisabeth Shue, Adam Scott, Ving Rhames, Steven R. McQueen, Jerry O’Connell, Christopher Lloyd, Jessica Szorh, Kelly Brook y Riley Steele.

Guión: Pete Goldfinger y Josh Stolberg.

Producción: Alexandre Aja, Mark Canton, Gregory Lavasseur, Marc Toberoff.

Fotografía: John R. Leonetti.

Montaje: Baxter.

Música: Michael Wandmacher.

Calificación: 7

viernes, 7 de enero de 2011

Imperdible: Amigos apasionados, de David Lean


Hay en el realizador ingles David Lean dos etapas bien diferenciadas si uno ve, incluso sin haber visto cada una de sus películas, su completa filmografía. Lean comenzó filmando dramas íntimos, muy escuetos en producción, contando con un guión que se sobreponía a los grandes destellos materiales de una puesta en escena. Breve encuentro, Amigos apasionados o Hobson's choice son completamente diferentes al resto de su filmografía. Hay que apuntar que esta mirada está relacionada con elementos que implican una ostentación en la puesta en escena más que al guión de donde salen los personajes y las acciones en cada una de sus películas de su primera etapa como realizador. Si bien luego el cine de Lean fue derivando en un atractivo visual mas que en una intensidad provocada por la intimidad de un abrazo, un beso o una mano apoyada en un hombro, los elementos emotivos se pueden percibir incluso en otras películas suyas de su periodo más mainstream.

Amigos apasionados, o Apasionada, es una de las películas más interesantes de Lean, ya que contiene varios elementos que pueden ser vistos en otros títulos pero que en esta adaptación a la pantalla de una novela de H.G. Welles, crea una digna y muy honesta emoción. Amigos apasionados es la historia de una pareja que el tiempo se encargó de separar a lo largo de muchos años. En realidad, no fue solo el tiempo sino factores relacionados a cada personaje. El film, dirigido con mucha gracia y firmeza por Lean, está repleto de flashbacks (a veces unos dentro de otros), sueños y deseos de los que podemos ser testigos, y una narración poco clásica. La historia es parecida a muchas otras. Y contiene los mismos personajes de siempre. Pero es su estilo, su ejecución, su nobleza, lo que nos permite emocionar como si nunca hayamos vivido con anterioridad estas historias en el cine.

Amigos apasionados (The passionate friends cual reza su título original) es la historia de amor que surge luego de muchos años entre Mary y Steven. Años que significan un encierro sobre sus sentimientos dispuestos a liberarse una vez que se ven después de mucho tiempo. El film, como hacía mención anteriormente, está repleto por recursos que le brinda Lean para enmarcar la historia en un contexto que se justifica en cada presencia y encuentro entre los personajes. El comienzo del film en ese sentido es ejemplar: Mary viaja a Suiza a estar de vacaciones con su esposo, Howard, un diplomático muy correcto y poco demostrativo afectivamente. Al lado de la habitación donde se hospeda Mary y su esposo, se encuentra Steven, quienes nueve años antes tuvieron un affaire mientras ella se encontraba casada aun con Howard. El director de Breve encuentro (película que comparte algunos puntos en común que después veremos) utiliza dentro de ese flashback que nos muestra lo que pasó nueve años antes para utilizar otros que nos sintetizan momentos mucho tiempo atrás, cuando Mary y Steven eran novios. Entonces Lean deforma, transforma, le da un giro a estos recursos, que se meten en la historia, rompe con una supuesta línea narrativa para contar algo que no es para nada simple y chato como para ser establecido de una manera lineal.

Lean va del presente al pasado, luego mas al pasado para volver a la actualidad de las acciones. Juega con los tiempos, como lo había hecho en Breve encuentro, salvo que esta vez está todo maximizado. De hecho, Amigos apasionados podría ser considerada como un lado B de la película que le permitió a Lean obtener el gran premio en Cannes cuatro años antes del estreno de The passionate friends. Hay en el melodrama, ese género hermoso, algo que nunca se agota. El melodrama es una imagen de una triste realidad que nos acerca a los personajes, los comprendemos, somos parte de su mundo. Por eso en Breve encuentro despreciamos a la amiga de Laura cuando interrumpe los últimos minutos con la persona que nunca podrá volver a ver en su vida. Por eso mismo en Amigos apasionados, estamos pendientes que la relación entre los amados no termine nunca, que no se entere nadie que pueda quebrar el amor entre ellos. Hay una compresión que se permite estar ahí por medio de una relación entre el espectador y el personaje ligada exclusivamente a la realidad, a la racionalidad de lo que vemos. Y es esa racionalidad lo que hace que en todo momento creamos lo que vemos, porque somos parte todos del mismo mundo. No hay universos nuevos que descubrir en el melodrama sino un sistema que conocemos demasiado bien.

La historia del triángulo amoroso ha dado muchas películas con varias variantes en su historia. Las hay de suspenso, las hay trágicas, las hay de comedia y otras acentuando lo melodramático. En Amigos apasionados hay una historia clásica de dos enamorados. Por eso las similitudes con Breve encuentro pueden ser fáciles de encontrar. Sin embargo hay varios detalles que permiten que Amigos apasionados se permita desligar de su "antecesora". Si B.E. se concentraba en la trama protagonizada por los dos amantes y casi dejaba de lado toda mención al esposo de Laura, alejado de la acción, de la comprensión de los sentimientos de su mujer, en The passionate friends, el papel del marido de la protagonista es esencial. No solo hay un mayor protagonismo de este, sino que hay una fuerte carga dramática que se amalgama formidablemente con la relación entre Mary y Steven. Por eso, cerca del final, la confesión del esposo (hermosa y terrible, en uno de los monólogos más impactantes que he visto, no por lo que expresa sino por su esencia, su dejo de felicidad y tristeza al mismo tiempo) permite establecerlo como un participe más de la historia y no como un personaje que solo funciona como el tercer vértice del triángulo.
Igual de brillantes son varias escenas clave, que maneja tan bien Lean superponiendo en varios momentos la multitud y el caos en una estación de subte o la euforia de un festejo de fin de año junto con los sentimientos mas íntimos; lo minimalista en contraste con la magnitud de varios momentos que sirven para lograr un claroscuro de sensaciones que se encuentran. Por eso el lado B de Breve encuentro tiene un peso propio, no tiene que copiar nada a nadie. Contiene escenas (el festejo de año nuevo, la confesión del esposo, el encuentro entre los tres protagonistas en el salón de Howard, la desesperante última escena) que podrían considerarse de lo mejor que dio el melodrama durante la década del 40.


AMIGOS APASIONADOS (Reino Unido, 1949)

Dirección: David Lean.

Interpretes: Ann Todd, Claude Rains, Trevor Howard.

Guión: Eric Ambler, Stanley Haynes y David Lean basado en la novela de H.G. Welles.

Producción: Ronald Neame.

Fotografía: Guy Grenn.

Montaje: Geoffrey Foot.

Música: Richard Addinsell.


PD: la exhiben en el Malba el sábado 15 a las 14:20 hs. en el marco de la programación "Homero Alsina Thevenet: La maquina de escribir"

jueves, 6 de enero de 2011

Primer película del año: Más allá de la vida, de Clint Eastwood



Hay ciertas películas que quedan en la memoria por un tiempo. Las hay muy buenas, buenas y otras que son difíciles de ubicar. No vale aclarar los dos primeros grupos porque todos sabemos cuando algo en muy bueno o bueno, sea en el aspecto artístico que corresponda. En el tercer conjunto la cosa es más bien inusual. Es común en el cine de terror más bien o en la comedia (dos géneros a veces muy maltratados y subestimados) que haya films que tengan múltiples fallas o defectos si se quiere pero que aunque son notorios, los aceptamos, los abrazamos, y terminan siendo más bien parte del universo que plantea la película. En resumen, los defectos terminan siendo algo positivo para quien acepte las reglas del juego que presenta la historia. Como decía anteriormente, el cine de terror y la comedia son parte de este grupo y esto se da cuando alguien menciona “es tan mala que es buena”. Es mala porque tiene fallas pero estas fallas terminan encariñando a quien decide tomarlas, concientemente, como un aspecto positivo.

La última película de Eastwood roza ese grupo para quien escribe. Más allá de la vida no es una película mala ni mucho menos que eso. Es un gran film, es un honesto con sus ideas y decide ir a toda velocidad (si el clasicismo de Eastwood me lo permite) con su idea principal. En general, las últimas películas del realizador tienen elementos que pueden ser ubicados en el tercer grupo. Pero después hablaremos de esto. Los primeros minutos de Más allá de la vida llaman la atención si uno no vio antes el trailer de la película o si no sabe más o menos de que se trata el film. Mary LeLay, una conductora de televisión francesa está de vacaciones en Asia en el momento en que el recordado tsunami de 2004 azotó las costas del sur de Asia. Mary experimenta una cercanía con la muerte por un par de segundos en los que queda inconciente. En otra parte del mundo, esta vez en Londres, un niño de 10 años sufre la muerte de su hermano gemelo en un accidente. En San Francisco, un hombre puede hablar con los muertos pero por diferentes razones se encuentra retirado de lo que fue un negocio que le dio más disgustos que satisfacciones.

Estos tres son los personajes principales que Eastwood plantea en su nueva película. Personajes que recorren todo el film con un gran peso a cuestas. Son personajes sufridos, tristes que vagan buscando una solución constantemente en un mundo terrible. El universo que expone Eastwood va desde la atroz fuerza de la naturaleza a la relación rota entre dos hermanos, ya sea por la muerte o por la incomprensión. La mirada de Eastwood toma por igual a todo problema que haya en el mundo, por más mínimo que parezca y lo trata con precisión, sin descuidar detalles, porque Más allá de la vida es una película que, increíblemente no habla de la muerte, sino de los conflictos que surgen en “el acá”. Los personajes, si piensan en la muerte, buscando una solución que no encuentran en el mundo. No es por nada que el niño de 10 años, se pasea por varias personas que le pueden brindar una solución a su soledad y comunicarse con su hermano fallecido, y no encuentra otra cosa que la desazón de encontrarse más solo aún y en un mundo lleno de falsificadores y mentirosos. Hasta ese punto llega la mirada pesimista del director de Gran Torino, una película que comparte algo con Más allá de la vida. Ambos films dejan un mensaje bien claro, si se quiere a veces subrayado pero siempre honesto, con respecto a la solución de los conflictos de sus protagonistas. Ver Gran Torino y Más allá de la vida son buenas opciones para hacer una suerte de díptico.

Eastwood, de 80 años, conserva todavía la capacidad de hacer un cine clásico con una precisión que muchos realizadores jóvenes envidiarían. Esto se puede observar en el pulso para que a las tres historias que formar parte del relato coral no les sobre ni les falte un minuto. Hay un nivel de perfección en lo que respecta al aspecto narrativo que en sus anteriores películas no se podía observar. Hereafter, como indica su titulo en inglés, es pausada, se toma su tiempo para presentar a los personajes pero una vez que el conflicto se establece. Por eso vamos junto con los protagonistas sintiendo la desesperanza del mundo que los rodea. A diferencia del mexicano Gonzalez Iñarritu y sus películas como Babel y 21 gramos e incluso Amores perros, hay en Más allá de la vida mucha más emoción y nobleza que en las películas del realizador azteca. Como mencionaba, Eastwood se plantea los problemas cercanos a la vida que a la muerte en si. El más allá, según su visión, es una especie de infinito donde varias personas se encuentran detenidas con una luz cegadora en el horizonte. Esta visión, esta idea del más allá puede ser tomada de diferentes maneras. Lo que para algunos es banalizar algo que desconocemos y crear algo más cercano a la semejanza que podemos tener del más allá, para los defensores puede ser tomado como justamente eso. La poca idea, o la nula si se quiere, de la continuación de la vida (si la hay) es la que expone Eastwood y la describe con mucha simpleza, que no es pereza, sino que es algo que se une al desconocimiento de los personajes (en especial el de la periodista y el niño).

Al principio comencé hablando de los tres grupos. Más allá de la vida contiene elementos que pueden terminar siendo defectos o pequeños detalles (relacionar Paris=Arco del triunfo y Torre Eiffel; San Francisco=Golden Gate; Londres=Big Ben y el río Támesis) que parecen obvios y hasta algo graves, al igual que momentos en los que la música no acompaña, Eastwood se la ingenia para que la historia siga siendo lo más importante y estos elementos desaparezcan o sean tomados sin importancia. Antes de caer en ese pastiche de Peter Jackson llamado Desde mi cielo, Eastwood propone una mirada terrenal sobre el más allá, sobre la salvación antes que la muerte. Clint no está pensando en lo que pasa después que nos morimos, sino en las respuestas a las preguntas que nos hacemos mientras vivimos.


MAS ALLA DE LA VIDA (Estados Unidos, 2010)

Dirección: Clint Eastwood.

Interpretes: Matt Damon, Cecile De France, Frankie McLaren, Bryce Dallas Howard, Jay Mohr.

Guión: Peter Morgan.

Producción: Clint Eastwood, Kathleen Kennedy, Robert Lorenz.

Montaje: Tom Stern.

Música: Clint Eastwood.

Calificación: 8