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jueves, 13 de enero de 2011

Más que una película de terror: Piraña (2010)


¿Qué lleva a un espectador a ver una película como Piraña 3D y no otra película? ¿Qué se busca cuando uno ve una película donde un grupo de feroces peces devoran partes enteras de un cuerpo humano? ¿Es esto cine o solamente un regodeo gore para cierta clase de público deseoso de sangre? ¿Tiene justificación tanta sangre y tanto entretenimiento? ¿No es el cine eso, nada más ni nada menos que un entretenimiento que puede derivar en miles de variantes posibles?

Existen en el cine ciertos casos en los que un film no se "esfuerza" o mejor dicho, no pretende contar una gran historia sino que deposita sus fuerzas en como emprende esta tarea. Estas películas, recurrentemente son mal vistas por una gran parte de un público que busca un entretenimiento (el cine es en definitiva eso, mas alla de sus múltiples variantes) que los "llene" más que un film que en apariencia tiene poco para mostrar. Podemos tomar varios títulos en este último tiempo que le ofrecen al espectador la oportunidad de introducirse en el mundo que se les presenta y darles una falsa idea de inteligencia que los satisfaga. Sin embargo, muchas veces resulta más interesante y entretenido ver un film que se toma las cosas sin mucha seriedad pero con profesionalismo. Piraña 3D va por este camino, que no es ni mas ni menos, que un vehículo para generar un entretenimiento de 85 minutos que pocos pueden ofrecer a esta altura.

Piraña, modelo 2010, increíblemente y a pesar de todos los pronósticos es un film a tener en cuenta por varias razones. Pero primero vamos al pasado por un momento. Luego del impacto que provocó Tiburon en la historia del cine y en especial en la década del 70, muchos directores de diferentes categorías se animaron a hacer un subgénero que duró más bien poco. Este consistía en el peligro provocado por especies acuáticas que acechaban, sin importar la especie. Así surgieron Barracudas, Orcas, Tentaculos, etc. Lo que sea necesario para inculcar terror y generar dinero. Esto se resolvió rápido cuando el publico simplemente dejó de esperar algo que supere al film de Spielberg y vaya en busca de algo novedoso. Sin embargo, hay una película que funciona a partir de una premisa similar a la que dos años antes había mostrado en Tiburon. Piraña, modelo 1978, sigue siendo hasta el día de hoy una película muy disfrutable, más allá de sus geniales efectos especiales, gracias a la mano del enorme Joe Dante. Hay algo en el film que es una marca registrada en su cine y es la combinación de dos géneros que muchas veces logran resultados asombrosos, como en este caso. Piraña es una muy buena película de terror con una cuota muy bien graduada de comedia. El cine clase B, donde Dante junto con otros exponentes es un experto, se nutre de esta combinación creando un universo donde lo terrorífico es llevado tan al extremo que termina formandose dentro de ese universo un placer involuntario frente a las imágenes que se nos presentan que terminan divirtiendo tanto como impactandonos. La remake de Piraña sigue por ese camino aumentando a una máxima potencia ese propio universo.

Hay que ser sinceros, luego de la primera versión de Piraña, era difícil que una remake se iguale a la película de Dante. Piraña versión 2010 no supera a la original, eso seguro, pero contiene varios elementos destacables dentro del contexto actual del cine mainstream.

Como mencionaba anteriormente, hay ciertas películas que no necesitan una gran historia, personajes muy delineados, ni situarse en un contexto político y social. Gustavo Noriega, director de la revista El amante, denominó en su momento a la película The hitcher como una "película cabeza" (no es para nada un aspecto negativo, incluso Noriega disfrutó la película). Esto se debe a varias razones pero en particular una que sobresale: la explotación de los recursos de un género al servicio de una historia que no tiene nada que “decir” salvo contar una historia de manera precisa. Piraña sigue esta misma línea, esta idea en particular. Sobre el comienzo del film de Aja (responsable de la horrible, tramposa e intragable Alta tensión) no se vislumbra una historia original, personajes que sobresalgan o que no hayamos visto anteriormente, ni tampoco una mirada sociopolítica que cree un análisis que se desprenda de la trama (en realidad hay una interesante critica al entretenimiento banal y mundano norteamericano). Pero a medida que avanza el film, luego de un comienzo poco prometedor, Aja mezcla elementos propios del cine clase B rindiendo un homenaje al film de Dante y mucho, muchísimo, del cine cabeza que hace mención Noriega.


Si el comienzo no es prometedor se debe a que los lugares comunes, los clichés del género y un aire a muy conocido golpean muy fuerte. Luego, el descontrol y la transformación de estos estereotipos y lugares comunes en algo novedoso. Elisabeth Shue como sheriff (!!) de un pueblo que deposita esperanzas económicas en su lago de ensueño (si, como Tiburón pero sin el peso político que había en el film de Spielberg), muchas mujeres desnudas, diversión barata americana, y una pirañas exageradamente diseñadas para hacer todo más acorde al universo del film. Todo esto forma un coctel condimentado con algunos demás personajes que a pesar de estar delineados de manera precaria, son parte de la Naturaleza que está directamente relacionada a la diversión que proporciona el film producido por los hermanos Weinstein.
Piraña es una película que forma parte de ciertos títulos que se alejan de la media del cine mainstream que inunda salas de todo el mundo. Aja logra una película políticamente incorrecta si se quiere. En épocas en que se busca un cine accesible a un público masivo que para las grandes productoras solo tiene como objetivo llenar salas y recaudar millones, Piraña es una alternativa a esta pereza e hipocresía propia del cine actual. Es esta remake uno de los films mas sangrientos, desagradables y por momentos originales (si, originales) que se han visto en años. Esto no solo se debe a las alternativas muertes que se superan a medida que transcurren los minutos, sino a ciertas escenas que son directamente imperdibles (ver el destino del personaje de Jerry O'Connell, por ejemplo). La principal diferencia entre El juego del miedo o Hostel (por nombrar dos películas que utilizan el gore sin justificación) y Piraña es que esta ultima celebra el universo en el que se encuentra y eleva el gore al nivel de la parodia con el objetivo de ser parte de un entretenimiento puramente disfrutable, sin caer en la filosofía terriblemente equivocada de los films de Jigsaw o en el vacío cinematográfico que representa Hostel.

Si bien a esta altura el 3D se encuentra ya instalado en la cultura cinematográfica (en la actualidad se ve una increíble variedad de películas que cuentan con este formato) tempranamente presenta una saturación y un tedio que se debe exclusivamente a la explotación de esta oportunidad de ver una historia en tres dimensiones. El 3D en Piraña a simple vista, es decir, en 2D y en un monitor de PC, no representa otra cosa que una oportunidad para hacer todo más terrorífico. Esto no se debe a que sin la tercera dimensión el film no le hace honor al género de terror sino que hay un acercamiento al mundo que promueve el film de Aja. El problema surge cuando este uso últimamente indiscriminado no cambia absolutamente nada en la historia, sino que es parte de un negocio que cada vez se hace más rentable. Tomemos dos películas como Avatar y The Hole (obra de Joe Dante), dos films que se nutren de las tres dimensiones para crear obras que justifican su uso. En Avatar el 3D nos permite entrar en el universo creado por Cameron y es casi una obligación introducirse mediante este uso porque no solo estamos viendo un film original e innovador sino que somos parte de un mundo que nos absorbe en todas las dimensiones. En The Hole, el 3D nos introduce en la psiquis de los personajes, en los conflictos internos de los protagonistas que aquí están representados por los miedos de cada uno. En este film, Dante toma el camino opuesto a Cameron y en vez de llevar el uso de las tres dimensiones a un planeta desconocido, decide explorar los misterios psicológicos, de alguna manera algo mas interno pero tan sorprendente y desconocido como lo es Pandora.

Piraña es un entretenimiento que está ahí para ser apreciado por algunos y reprobado por muchos otros. Los que entren en el mundo que propone la película se van a encontrar y se van a sorprender con esta historia de unas pirañas gestadas hace millones de años que luego de un movimiento sísmico son liberadas y comen todo lo que hay a su paso. Van a encontrar de vuelta a esa genial y sexy (mas sexy que todas las mujeres que aparecen en el film, según mi humilde opinión) actriz llamada Elisabeth Shue en un papel inusual, a un Jerry O'Connell en plan desatado como director de un programa de TV a lo Wild On y muchas otras virtudes narrativas y visuales que Piraña no teme en mostrar. En cierto sentido es el film de Aja, una de las películas más repulsivas y valientes que ofreció el cine de terror en mucho tiempo.



PIRAÑA (Estados Unidos, 2010)

Dirección: Alexandre Aja.

Interpretes: Elisabeth Shue, Adam Scott, Ving Rhames, Steven R. McQueen, Jerry O’Connell, Christopher Lloyd, Jessica Szorh, Kelly Brook y Riley Steele.

Guión: Pete Goldfinger y Josh Stolberg.

Producción: Alexandre Aja, Mark Canton, Gregory Lavasseur, Marc Toberoff.

Fotografía: John R. Leonetti.

Montaje: Baxter.

Música: Michael Wandmacher.

Calificación: 7

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