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jueves, 6 de enero de 2011

Primer película del año: Más allá de la vida, de Clint Eastwood



Hay ciertas películas que quedan en la memoria por un tiempo. Las hay muy buenas, buenas y otras que son difíciles de ubicar. No vale aclarar los dos primeros grupos porque todos sabemos cuando algo en muy bueno o bueno, sea en el aspecto artístico que corresponda. En el tercer conjunto la cosa es más bien inusual. Es común en el cine de terror más bien o en la comedia (dos géneros a veces muy maltratados y subestimados) que haya films que tengan múltiples fallas o defectos si se quiere pero que aunque son notorios, los aceptamos, los abrazamos, y terminan siendo más bien parte del universo que plantea la película. En resumen, los defectos terminan siendo algo positivo para quien acepte las reglas del juego que presenta la historia. Como decía anteriormente, el cine de terror y la comedia son parte de este grupo y esto se da cuando alguien menciona “es tan mala que es buena”. Es mala porque tiene fallas pero estas fallas terminan encariñando a quien decide tomarlas, concientemente, como un aspecto positivo.

La última película de Eastwood roza ese grupo para quien escribe. Más allá de la vida no es una película mala ni mucho menos que eso. Es un gran film, es un honesto con sus ideas y decide ir a toda velocidad (si el clasicismo de Eastwood me lo permite) con su idea principal. En general, las últimas películas del realizador tienen elementos que pueden ser ubicados en el tercer grupo. Pero después hablaremos de esto. Los primeros minutos de Más allá de la vida llaman la atención si uno no vio antes el trailer de la película o si no sabe más o menos de que se trata el film. Mary LeLay, una conductora de televisión francesa está de vacaciones en Asia en el momento en que el recordado tsunami de 2004 azotó las costas del sur de Asia. Mary experimenta una cercanía con la muerte por un par de segundos en los que queda inconciente. En otra parte del mundo, esta vez en Londres, un niño de 10 años sufre la muerte de su hermano gemelo en un accidente. En San Francisco, un hombre puede hablar con los muertos pero por diferentes razones se encuentra retirado de lo que fue un negocio que le dio más disgustos que satisfacciones.

Estos tres son los personajes principales que Eastwood plantea en su nueva película. Personajes que recorren todo el film con un gran peso a cuestas. Son personajes sufridos, tristes que vagan buscando una solución constantemente en un mundo terrible. El universo que expone Eastwood va desde la atroz fuerza de la naturaleza a la relación rota entre dos hermanos, ya sea por la muerte o por la incomprensión. La mirada de Eastwood toma por igual a todo problema que haya en el mundo, por más mínimo que parezca y lo trata con precisión, sin descuidar detalles, porque Más allá de la vida es una película que, increíblemente no habla de la muerte, sino de los conflictos que surgen en “el acá”. Los personajes, si piensan en la muerte, buscando una solución que no encuentran en el mundo. No es por nada que el niño de 10 años, se pasea por varias personas que le pueden brindar una solución a su soledad y comunicarse con su hermano fallecido, y no encuentra otra cosa que la desazón de encontrarse más solo aún y en un mundo lleno de falsificadores y mentirosos. Hasta ese punto llega la mirada pesimista del director de Gran Torino, una película que comparte algo con Más allá de la vida. Ambos films dejan un mensaje bien claro, si se quiere a veces subrayado pero siempre honesto, con respecto a la solución de los conflictos de sus protagonistas. Ver Gran Torino y Más allá de la vida son buenas opciones para hacer una suerte de díptico.

Eastwood, de 80 años, conserva todavía la capacidad de hacer un cine clásico con una precisión que muchos realizadores jóvenes envidiarían. Esto se puede observar en el pulso para que a las tres historias que formar parte del relato coral no les sobre ni les falte un minuto. Hay un nivel de perfección en lo que respecta al aspecto narrativo que en sus anteriores películas no se podía observar. Hereafter, como indica su titulo en inglés, es pausada, se toma su tiempo para presentar a los personajes pero una vez que el conflicto se establece. Por eso vamos junto con los protagonistas sintiendo la desesperanza del mundo que los rodea. A diferencia del mexicano Gonzalez Iñarritu y sus películas como Babel y 21 gramos e incluso Amores perros, hay en Más allá de la vida mucha más emoción y nobleza que en las películas del realizador azteca. Como mencionaba, Eastwood se plantea los problemas cercanos a la vida que a la muerte en si. El más allá, según su visión, es una especie de infinito donde varias personas se encuentran detenidas con una luz cegadora en el horizonte. Esta visión, esta idea del más allá puede ser tomada de diferentes maneras. Lo que para algunos es banalizar algo que desconocemos y crear algo más cercano a la semejanza que podemos tener del más allá, para los defensores puede ser tomado como justamente eso. La poca idea, o la nula si se quiere, de la continuación de la vida (si la hay) es la que expone Eastwood y la describe con mucha simpleza, que no es pereza, sino que es algo que se une al desconocimiento de los personajes (en especial el de la periodista y el niño).

Al principio comencé hablando de los tres grupos. Más allá de la vida contiene elementos que pueden terminar siendo defectos o pequeños detalles (relacionar Paris=Arco del triunfo y Torre Eiffel; San Francisco=Golden Gate; Londres=Big Ben y el río Támesis) que parecen obvios y hasta algo graves, al igual que momentos en los que la música no acompaña, Eastwood se la ingenia para que la historia siga siendo lo más importante y estos elementos desaparezcan o sean tomados sin importancia. Antes de caer en ese pastiche de Peter Jackson llamado Desde mi cielo, Eastwood propone una mirada terrenal sobre el más allá, sobre la salvación antes que la muerte. Clint no está pensando en lo que pasa después que nos morimos, sino en las respuestas a las preguntas que nos hacemos mientras vivimos.


MAS ALLA DE LA VIDA (Estados Unidos, 2010)

Dirección: Clint Eastwood.

Interpretes: Matt Damon, Cecile De France, Frankie McLaren, Bryce Dallas Howard, Jay Mohr.

Guión: Peter Morgan.

Producción: Clint Eastwood, Kathleen Kennedy, Robert Lorenz.

Montaje: Tom Stern.

Música: Clint Eastwood.

Calificación: 8

2 comentarios:

Pípi dijo...

Interesante texto. Me va a ayudar a pensar la película una vez que la vea.

Caro dijo...

Luciano,

Me gustaron los puntos que destacás de la película, aunque no me animo a llamarla "gran film". Pasan los días, la sigo pensando, y se asientan tanto las virtudes como las flaquezas.

Creo que un punto a pensar es esta idea del abanico de temas que toca el guión, como decís, desde el mayor desastre natural hasta lo más íntimo. Por un lado, esto me intrigó. Intuyo que al elegir grandes hechos que todos recordamos, como el tsunami o las bombas en Londres, el film busca rozarnos a todos, clavarnos a la tierra porque se trata de hecho concretos, bien reales. Luego el film confronta eso con lo inefable, lo que queda abierto a nuestra fe. Hay un juego ahí que está bueno a nivel narrativo, pero igualmente no termina de cerrar.

Me alegra volverme a entusiasmar con Eastwood.

Un abrazo.