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domingo, 23 de enero de 2011

Volver al futuro, de Robert Zemeckis


La década de los 80 es, casi con completa seguridad, la etapa en donde el cine se estableció en la memoria colectiva de millones de espectadores que, a su vez, se conectan a través de recuerdos proporcionados por diferentes momentos de una película. Es que los 80 en materia cinematográfica han dado imágenes, escenas, personajes, diálogos, y demás, que han sido tomados como parte de una cultura formada gracias a estos sellos que a su vez identifican una época. Volver al futuro, película de Robert Zemeckis (ese gran director que está actualmente desaparecido en una zona tecnológica aburrida, chata e incluso ya anticuada concibiendo películas como El expreso Polar, Beowulf y Los fantasmas de Scrooge), es capaz el ejemplo clave de como una obra artística logra escapar de la pantalla para formar parte de una sociedad que le rinde homenaje en el recuerdo que van desde escenas (elijan la que quieran) hasta símbolos e iconos. Pocas películas, establecen en el público, una tan fuerte relación entre su memoria y un hecho determinado que es propio de una película. Una persona puede identificar Volver al futuro si la ve en televisión al igual que cualquier otro puede reconocer la música de Tiburón o a que película corresponde la escena de Elliot y su amigo extraterrestre en bicicleta. Esto se debe a que hay una presencia cultural tan fuerte que pasa de ser un simple hecho cinematográfico a ser un recuerdo que perdura para siempre. En este sentido, Volver al futuro es una de las películas con más referencias culturales que se hayan visto alguna vez en la historia del cine. Me atrevo a decir que es el film que más se recuerda (o que se reconoce, para el caso en que una persona no la haya visto sabe identificar lo que aparece en la pantalla). Volver al futuro no guarda relación con un publico sino con una generación que le transmite sus recuerdos a la siguiente.

Enumerar los factores que permiten que Volver al futuro obtenga este catálogo se debe a numerosas razones porque el film de Zemeckis es, esencialmente, universal; para todo el público, de cualquier nacionalidad, de cualquier edad. Hay elementos que remiten tan bien y de manera tan sarcástica como precisa, diferentes momentos históricos americanos que a pesar de estar ajenos a nuestra Historia, entendemos y disfrutamos. No quiere decir que el film de Zemeckis no sea accesible, fácil de entender y simple. Como mencioné, Volver al futuro es universal, incluso para quienes quieren apreciar la película como un entretenimiento (que lo es, y de que manera...). Para quienes se interesen por una pintura sociopolítica de las diferencias entre los treinta años que transcurren de 1955 y 1985, el film está ahí para presentar un retrato muy crítico sobre las promesas rotas que el sueño americano significó para la sociedad estadounidense. La mayor virtud de Volver al futuro es capaz la manera en que toma a todos los espectadores por igual dándole a cada uno lo que quiere para satisfacer su necesidad.

La universalidad de Volver al futuro no solo se relaciona con el entretenimiento que ofrece ni con la pintura que realiza sobre las diferentes épocas en la que transcurre, sino más bien con la idea que plantea. El guión de Zemeckis y Gale incluye a los espectadores en el conflicto del protagonista mediante la exposición de la gran aventura que atraviesa este personaje. El viaje en el tiempo es algo que se ha pensado e idealizado desde tiempos inmemorables. Sin embargo pocas aventuras de este tipo tienen la relación fraternal que establece espectador-protagonista. Esto se debe a la precisa mirada de los guionistas con respecto al protagonismo de Marty y a la complejidad de la trama. En este sentido, es difícil que Volver al futuro envejezca ya que cuenta con un guión de hierro, que es muy complicado de igualar. A la conocida historia de los viajes en el tiempo, se suma la excelente comedia de enredos que se establece en ese triángulo amoroso entre padre-madre-hijo, bastante chocante hasta en el día de hoy. Pero si Volver al futuro se concentrase en ser una aventura con algunos toques de humor, sería solamente una buena y correcta película.

La mayor virtud del film de Zemeckis es bombardear al espectador con la trama principal, las extraordinarias subtramas e introducir al público en una historia que básicamente nunca se detiene. Justamente un film sobre el tiempo es el que no se detiene nunca, va siempre para adelante y utilizando las mejores armas para armar un clásico. Observemos que Volver al futuro es uno de los films de aventuras más complejos que alguna vez se hicieron. Por un lado tenemos una historia de viajes en el tiempo tan fantástica como creíble, porque desde el primer momento creemos lo que vemos, somos parte de esa historia (otra vez, la idea de la universalidad de la película de Zemeckis). Por el otro se encuentra el conflicto de como Marty puede unir a sus padres y que su madre no se enamore de él. A esto se le suma la historia del Doc Brown (excelente Christopher Lloyd) y su invento revolucionario luego de varios fracasos tecnológicos, y como si fuese poco, la relación entre el pasado y el presente. Si nos detenemos en este punto vemos en el guión una mirada crítica, ácida y bastante pesimista sobre las dos épocas en las que se desarrolla la acción. Por un lado, el presente (o sea, 1985) en Hill Valley es mostrado como un sitio no oscuro pero si venido a menos. Esto guarda relación con la historia familiar de Marty, como si la contención de sus allegados más íntimos esté tan poco desarrollada como la ciudad en la que viven. Si 1985 pasa por un filtro que crítica el momento social y político (representado por un alcalde que en su lema de campaña para su reelección utiliza el mismo que un candidato rezaba treinta años antes), los años 50 están vistos desde la mirada del Marty criado durante la década de los 80. Por momentos acida (la mención a Ronald Reagan como actor y presidente es fantástica, la idealización de la familia durante los años 50, la mención a la guerra nuclear en plena Guerra Fría) y por otros bastante enternecedora (en lo que la cultura refiere).

Es notable como Zemeckis logra en pocos minutos plantear tanto una situación familiar, los conflictos internos de los personajes y la mirada política. En esta introducción vemos el mundo actual de una manera superficial, complementándola más tarde coñá situación treinta años antes. Por eso es terrible la escena en la cual Marty, una vez en 1955, observa que su barrio aun no fue construido minutos después de verlo destrozado y poco cuidado en el comienzo del film. En este sentido la película funciona como un espejo que se complementa con ambas caras. No hay presente sin un pasado. Se puede decir que Volver el futuro es, en el momento en que Marty viaja al pasado, un gran flashback que se completa con la visión del mundo del mañana. De alguna manera lo que vemos en Marty es una suerte de sueño, de oportunidad para revisar la causante de todo lo que sucede 30 años después.

A pesar de ser una película de tintes fantásticos pero ligada a la realidad, hay algo en Volver al futuro que la hace una experiencia casi onírica. Tengamos en cuenta que Marty, al viajar al pasado, ve todo aquello como una pesadilla en la que tiene que despertarse. Supongamos por un momento que Marty atraviese una experiencia onírica que lo envía al pasado. Esta idea guarda una relación posible y muy lógica si tomamos al género fantástico como historias relacionadas a la pesadilla que vive el protagonista. Dentro de este sueño (que incluye el viaje al pasado, y el resto de la aventura) parece haber otro que se conecta con la historia de amor entre los padres. Marty sufre en la realidad con el patetismo de su débil y fracasado padre y la depresión y conservadurismo de su madre. Sobre el final del film, cuando Marty despierta luego de toda su aventura, parece haberse despertado de su propia realidad. Vemos una casa ordenada, alegre e iluminada; sus hermanos exitosos y felices; Biff está en el lugar donde debe estar; y sus padres se divierten jugando al golf. Además de una idealización sobre el estándar de una clase social determinada, esa familia es un sueño que nunca se concretaba para Marty, y que el mismo, luego de la aventura de su vida, permite realizarlo.

El film de Zemeckis contiene un nivel de entusiasmo en el público que ve esta película que es difícil de igualar con otra. Podrían nombraras otros títulos importantes (Indiana Jones, ET) pero ninguno genera la alegría, emoción y satisfacción que expone Volver al futuro. Eso se debe justamente a que el film abarca todos los costados y llega por todas partes al corazón de cada persona que la ve. Por eso mismo es muy difícil encontrar personas que rechacen la propuesta que propone el film. Durante estos días de enero se desató una fiebre generada por el reestreno del film en las principales cadenas de cine en Argentina. La cantidad de gente que formó parte de la medida propulsada por el creador de una página de cine muy importante en el país da cuenta del impacto que tiene la película sobre el público. Y las razones son múltiples ya que Volver al futuro contiene numerosas escenas, imágenes, personajes, símbolos que son reconocidos gracias a la cantidad de veces que se ha visto el film.

Con el motivo del reestreno del film, se conformó un interesante debate con motivo de la nostalgia provocada por la película. Como mencionábamos anteriormente, Volver al futuro es un film que, mas allá de sus múltiples virtudes cinematográficas, adquirió con el paso del tiempo un aura de nostalgia en universo que exhibe la película. Últimamente se están dando en varias esferas sociales y artísticas, un continuo retroceso a capítulos ligados con recuerdos populares, como lo es el film de Zemeckis. Es cierto que la potencia emocional de Volver al futuro es enorme, pero existe y es cierto en este sentido lo que opinan los detractores de la movida generada por el reestreno del film, una postura "retro top" que parece ser disfrutada más por el hecho de recordar diversos aspectos emocionales del pasado que el disfrute de, como en este caso, una película. De todas maneras, y aunque puede existir esta postura (admitamos, no es nociva), el reestreno de Volver al futuro deja en claro que estos clásicos son cada vez mas difíciles de apreciar si se observa el panorama del cine actual (en ese sentido, es Avatar, una obra con magnitud que se propulsará para ser un clásico. La película de Cameron es en este sentido el último clásico que dio el cine moderno.)

Volver al futuro es una película que demuestra su magnitud, su grandeza, con solo su visión. Como los grandes films, no pierde intensidad o sus principales valores con el paso del tiempo. Incluso se hace más valioso luego de 25 años desde su estreno ya que se magnifican sus virtudes, no solo por estas pertenecientes a la película en si, sino en comparación con la pobreza en que se encuentra el cine mainstream. Pocas veces el cine hollywoodense llegó tan lejos y dejó una huella tan permanente en el público y en el cine mismo.


VOLVER AL FUTURO (Estados Unidos, 1985)
Dirección: Robert Zemeckis.
Interpretes: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Crispin Glover, Thomas F. Wilson.
Guión: Robert Zemeckis y Bob Gale.

Producción: Neil Canton y Bob Gale.
Fotografía: Dean Cundey.
Montaje: Harry Keramidas y Arthur Schimdt.
Música: Alan Silvestri.
Calificación: 10

1 comentario:

Hernán dijo...

Muy lindo artículo. Hago una mención a la fantástica composición que Alan Silvestri hizo para la película. Alan estaba en su mejor momento (lo estuvo, creo, hasta mediados de los 90) y retroalimentado por la genialidad omnipresente del gran John Williams de los 80.

Saludos.